16 sept 2012

No sense






No sé por qué aún me escuece la garganta el pronunciar su nombre. Parece como si casi doliese.

Sonríe, deja que utilice tu sonrisa como una luz en la mesita de noche. Siendo una Ramona Flowers que raspa el gris de los muros donde te atrapé, entregando el correo en mi retina, permitiendo respirar el aire incendiario de una bombona de gas. No quiero que entiendas mis palabras. Sólo quiero que no cambies tu pelo cada vez que intentes olvidarme.
Siento el duro suelo bajo mi cara, frío, insípido, incoloro. Oigo las pisadas provocando el gruñido de los ladrillos de esta casa. Estoy cansada y quiero cambiarte por algo mejor. Y me repito en forma de eco por toda la calle. Sólo el silencio me responde.

Viviendo en automático, amor delgado, lírica malgastada en un amor de engaño. Viendo tus sonrisas en otras bocas, tus ojos en otras cuencas, tu voz en una canción. Tu sabor en una bocanada de aire… Que se me indigesta. Caducadas notas que tan sólo arañan, ya ni me acarician las lágrimas cuando pienso en sin sentidos.
Entré en el juego, yo saldré de él.

3 sept 2012

Amnesia del corazón


Me contento, me contengo,
me contagio de amaneceres vacíos,
enfermo de alientos ajenos.
me reparto entre hambrientos.

Me anudo las voces,
me lleno de espacio,
guardo ese hueco como
si fuera lo más valioso.
Lo único que me queda de ti.

Fatigo mis pensamientos,
los canso, los encuentro en sueños
cuando me queda almohada.
Los ahogo en lejía y me hallo
en su pulcra esencia marchita.

Equívoco el intento.
Miradas profundas a cuencas vacías,
a labios caducos sin carne, sin deseos,
siendo juegos, errantes palabras de hielo,
que esconden desafíos metafísicos
de la memoria del corazón.

Y si me acerco, explota.
Y si dudo, explota.
Y si quiero, se desvanecen motivos.
Y tropiezo.

20 ago 2012

Sin rencor



Me fumo los suspiros junto con las ganas de volar. Siempre supimos que no era fácil hacerlo. Siempre supimos que para volar se necesitan cosas bonitas en las que pensar.

Me escapo de las tildes que lidian con la palabra corazón y tú, tú que sabrás de él y de su dolor. Qué sabréis vosotros de él y de sus miedos.
A veces salta al vacío, creyendo ver una piscina al fondo, pero al caer unos brazos lo agarran. No lo cogen, no, lo agarran. Lo exprimen, le hacen hablar, a veces ahoga sus lágrimas entre latidos porque no puede irse, porque no puede dejarlo.

Droga de corazones anestesiados.
Ya no duele, sabiendo que los recuerdos estaban enfermos e iban a morir, no sorprende. Sólo quedan rastros en el aire viciado de la soledad venidera.
Quién quiso creer en algo, al fin y al cabo, acaba quemándole los oídos por no escuchar la voz de la verdad. ¿Realmente sabemos cuándo estamos perdidos o cuándo estamos a punto de perdernos?
Nadie te pone el reloj a la hora, ni un alarma que dicte la sentencia del error. Nadie te dice cuando te equivocas ni si realmente lo harás. El sonido de la equivocación viene en forma de rechazo, de reproche y de dolor. Tú eres la diana, sus palabras los dardos que te atraviesan. Su premio, el desahogo. Tu trabajo, el de saber sumar los puntos, que no son sino los fallos acumulados. Tus fallos son sus aciertos. Ellos supieron que te equivocabas antes de saber si quiera lo que tú misma ibas a hacer. Y, sin embargo, se quedaron ahí, expectantes, esperando que erraras para venir corriendo a decirte cómo llevar tu vida.

No más. Así acabó.
Diciendo que no volverías a lo mismo.
Mi tarea ahora es empezar a creérmelo. Aunque no tenga ganas ni las pretenda tener.

5 ago 2012

Causa y efecto



¿Dónde empieza la necesidad y dónde el deseo? ¿Cómo sabes por dónde has de caminar si pareces andar campo a través?
Como si esta sensación fuera un puñetazo que te da el alma para que te des cuenta de lo que te estás haciendo, así siento mi estómago hoy. La nostalgia parece ser lo único que hay hoy para comer.
Echo de menos ser niña y que la única exigencia sea que me coma las lentejas. También echo de menos ir al colegio con los ojos pegados y sacar las asignaturas con matrículas de oídas. Que ir al parque sea una aventura cada tarde. Que dibujar sea lo que más me gusta del mundo mundial y sentirme especial por ello.
Como desearía llorar sólo cuando, subiéndome a los árboles, me caigo de ellos y la rodilla me empieza a sangrar. Y ser capaz de lamerme la herida y volver a subir.

Quién no quisiera volver atrás. Quién no querría que todo fuese fácil, nunca crecer, vivir en una felicidad infinita y pura como lo es ser niño. Y jamás cansarte de sonreír y de que ningún monstruo parezca lo suficientemente grande como para vencerte. Que tus únicos miedos sean fáciles de sobrellevar. Quién no quisiera que la oscuridad a la que antes temías se cambiara por la que siento yo ahora.


Y sé que esto que siento hoy, volverá a invadirme la mente dentro de treinta años cuando recuerde quién era y quién soy. A cuántos amé y cuántos me odiaron por no hacerlo. Mis victorias y mis fracasos, marcados como cicatrices en cada lugar dónde dejé que me doliera algo. Viviendo la vida siempre joven, sin miedo al temible después, el ir y venir de cada existencia humana sin saber el comienzo ni el final de esta. Escribiendo en tus pies el camino a seguir, esperando, teniendo fé ciega en las expectativas que tú mismo te impones como “por cumplir”. Siendo constante y estúpido, ignorando el tiempo, ingenuo de tu propia equivocación obvia, sufrida y sangrante. Cuando estás allí y no aquí, en el tiempo y te dices “valió la pena” es cuando no perdiste el tiempo con matices. Cuando elegiste, cuando te equivocaste. Y cuando muchas veces diste en el blanco.

Tal vez te duela en el momento de elegir y sufras. Tal vez creas que no se puede superar el dolor que sientes en ese momento, sin creer que el tiempo pasará y nada importará lo que dolió sino lo que acabó significando. Qué más da lo que duela, cuando todo pasa.

Porque como me decían a mí al caer del árbol y agarraba a llorar: “Levántate, ese dolor es sólo el golpe”.

3 jul 2012

Red


Escribir para mí siempre ha sido fácil porque me gusta y por ende lo que me gusta siempre se te hace más fácil que lo que no. En el colegio nos pasaba. Teníamos las mejores notas en las asignaturas que de verdad nos interesaban. Las otras se convertían en obligación tan sólo. No había un placer en estudiarlas ni dedicarles tiempo.
Desde que fui consciente de que escribir me hacía sentir bien he hablado del amor. El amor lo mueve todo, el amor te hace estallar, te hace cambiar, el amor saca lo mejor de nosotros, amar nos hace felices, amar nos hace ver la luz y también quedarnos ciegos.
Amar duele, a veces se parece a morir cuando no se tiene o se ha perdido y creemos que ya no tiene sentido vivir sin ese amor. No comprendemos que amar es todo.
Es el conjunto de esas cosas que hacen mover las turbinas al cuerpo, es lo que hace que tengamos ganas de hacer lo que hacemos porque todo guarda un sentimiento. 

                                           

Un buen ejemplo para lo que trato de decir es el dibujo. Amo dibujar porque me encanta ver con mis propios ojos lo que tengo en la cabeza. Me vuelven loca los colores, las líneas, los sombreados. Lo elegante que parece todo cuando es dibujado o pintado y cómo me siento cuando veo el reflejo de lo que soy en cada trazo. Ver que me gusta, que me gusta como soy por dentro y como nadie puede entender mi pequeño mundo que veo a veces. Siempre está ahí, esperando que logre entenderme.
Y es como mis pulmones, mi piel, mi voz, inhalase aire y lo filtrara quedándose sólo con las pequeñas motas, como si fuera polvo, que es el arte, acumulándose en mi interior, dándome la fuerza que necesito para seguir estando aquí.
Cuando me equivoco y un dibujo no sale bien lo intento otra vez hasta que sale. Y así es como lo disfrutas más, cuando llegas al final y te das cuenta de que has conseguido lo que te proponías, cuando has cumplido tu objetivo.
Vas evolucionando como artista y como persona. Experimentas con el arte, te marcas unos bailes y vas mejorando, vas buscando y encontrando lo que realmente te gusta hacer, el estilo que te va. Y cuando lo encuentras, le dedicas tiempo y le dedicas cariño. Porque es lo que te gusta y es lo que siempre has estado buscando.

Y eso pasa con todo. Sólo es una reflexión, una metáfora de lo que realmente quiero decir.
Es lo que llevo pensado hasta ahora y tengo claro. Que sin amor, sea de la clase que sea, sólo nos hacemos unos locos de nosotros mismos.
Y cuando se tiene, hay que cuidarlo.

11 jun 2012

Necesidad



Necesito verla, besarla siempre,
creer que puede de verdad
cambiarme el aire de sabor,
pararme el tiempo.

Necesito dormir con ella,
tenerla en sueños,
beber de ella cuando es verano,
taparme con sus abrazos cuando hace frío,
en invierno.

Necesito reflejarme en sus dientes
cuando sonríe, saber que lo hace por mí
y por ella ser su risa y su despertar.
Vestirla de amaneceres.
Necesito que me miren sus ojos
para saber que existo.

Necesito el tiempo para envejecer
mis ideas.
Necesito conocerla, necesito quererla.
Necesito, sin duda, necesitarla
como un corazón necesita un latido.

8 jun 2012

DEP



El final. A veces tan esperado, a veces deseado. Siempre el comienzo de otro momento, otra situación, otra vida. El final es a veces cargado, tensado y alargado. Sangrante. Son ganas de acabar cuando llega, ganas de que se liberara el aire en los pulmones. De a veces respirar y saber seguro que lo estás haciendo solo.
El final de algo a veces también es angustioso y sufrido, es demasiado inevitable tal vez, sin remedio. No tiene mucho arreglo si ya intentaste que no llegara antes, aunque a veces lo tenga. El final es el final, es cuando algo acaba, expira. A veces también es algo que resucita o comienza pero no siempre lo es. Y tampoco siempre tiene sentido.

Algunos finales son irónicos, como si siempre hubieras estado evitando que acabara de ese modo y sin embargo es ese modo el que el destino eligió para que terminara.
Una lucha constante para tener un final merecido, alcanzar el clímax más impetuoso en el que hayas podido llegar a pensar. Que haya valido la pena el esfuerzo, la lucha y los sesos cercenados. Pero también piensas que cuando ha valido la pena es cuando jamás acaba. A lo mejor simplemente no es el momento de que sea un éxito, a lo mejor se necesita tiempo para que cada cosa ocupe el sitio que le pertenece universalmente dentro de todas las cosas que pasan y existen.

Tú y yo y el acabar. Eso ya lo sabíamos aunque siguiéramos intentando encajar los pilares en un tejado tan dañado como el nuestro. Los escombros se han precipitado demasiado deprisa en nuestras ilusiones. Es mejor salir huyendo que quedarse atrapado debajo de causas perdidas. Aunque no lo estén tanto, con estas heridas que me lamo cada día no puedo seguir construyendo ese mundo a tu lado. Tal vez no pueda ahora, quizás nunca sea capaz pero es nuestra necesidad la de perdonar y aceptar para entender. Cuando hay dolor cuesta más caminar pero aunque sea arrastrando se ha de seguir a adelante.

Si hoy escribo estas líneas es porque le hemos puesto fin a la época más increíble y bonita que he podido pasar al lado de una persona. Fue duro, fue llorado, fue como el final, deseado y angustioso. Dos caras de la misma moneda. Fue el aprendizaje de mi vida, fuiste mi vida y aún pienso que lo seas. Si se pudiera volar como un pájaro, la sensación sería muy parecida a la de estar contigo. Y esa sensación, la viví desde el principio hasta hoy. Y la seguiré viviendo mientras pueda. Estoy triste y cansada, estoy agotada y deshecha y aún así sonrío, y lloro también, al recordar todas esas cosas que aún tengo de ti. Porque si hay algo que nunca acaba son los recuerdos. Fragmentos de la memoria que me hace recordar que aunque haya habido un fin en esta historia, me has llenado la vida de ganas de seguir viviéndola. Y eso significa que fuimos felices y cuando te das cuenta de eso es cuando sabes que no importa lo demás.

Este final del que hablo es el final donde comienza otra fase. Es el final que se ha decidido solo y sin ruido. Es el final que pone el punto a esta novela en la que hemos estado inmersos durante todo el tiempo que duraron los sueños. Es hora de alzar la vista, de poner un pie delante del otro. Es hora de despertar aunque nunca estuviésemos dormidos.

Es hora de que siga escribiendo sobre el amor en sus segundas partes. Tal vez sí que las hayan.