26 dic 2011
Resumen y lo que se ve desde fuera
Vuelve como si nada, le das otra oportunidad (que ella piensa que te la ha otorgado a ti), estáis juntas, sigues viendo a tus nuevas amigas (porque son parte de tu vida ahora, obviamente), te exige que quedes menos con ellas, te pone pegas a todo, la relación va mal, ella no pone de su parte, hay mucho rencor.
Te recuerda el beso que nos dimos cuando volvisteis, te sigue martirizando con lo de Naza.
Llega septiembre, me preocupo por ti y tus notas (demasiado para su gusto), podemos quedar después del agosto que te has pegado estudiando, y surge lo que surge.
Te arma el pollo del siglo, te deja.
Estás destrozada, nada te llena, todo son intentos por nuestra parte de hacerte reír e intentar que estés bien, sin mucho éxito.
Pasas un mes de mierda.
Llega octubre, y va pasando igual. A final de mes, sin embargo, se te ve algo más contenta y animada. Y, cuando ve un mínimo atisbo de felicidad, reaparece para decirte que te va a borrar de tuenti, que ve que ya eres feliz y blablabla. Lloras mucho, en mi hombro. Decides revelarte, te llevo a su casa, y eres incapaz de hacerle ver lo que sientes y cómo lo sientes, y no te deja expresarte.
Te suelta el mítico "No quiero estar contigo, no me haces feliz, no me aportas nada" con la mirada de indiferencia con la que malsoñé que me miraban a mí tus ojos, y te hunde ya del todo, mientras ella se va de fiesta y se lía con aquella chica, porque está afectadísima de verdad.
Noviembre es otro mes de mierda en tu vida, sabiendo de ella lo que te contaban o veías por el tuenti de tu hermana, pensando constantemente en el suicidio y sin conseguir animarte con nada.
Y llega el ansiado diciembre, cuando la ves en su cumpleaños, y acuerdas que ella reaparece en tu vida para que seáis super best friends forever and ever. Lo pasas mal, porque no quieres ser su amiga, y ella muestra que le da igual lo que seas. Empiezas a ir a la psicóloga por la depresión que te ha causado. Le das la patada, ya que te ofreció que si querías desaparecería de tu vida, que no sabrías nada de ella.
Sigue sin darte una respuesta clara a "¿Volverías a salir conmigo?". Terminas optando mandarle a la mierda, ya que ves que esa clase de relación que manteníais sólo te aporta más sufrimiento. Se te ve alegre y contenta por un día, sientes cosas. La ves conectada, incontrolablemente le hablas, hacéis un trato, vais a probar a ser amigas una tarde de viernes, porque está arrepentida, no quiere perderte.
Muestra lo que siente cuando le conviene, cuando nota que te pierde. Seguís hablando, ni rastro de los sentimientos de los que hablaba. Dice que ha conocido a otra tía y siente algo por ella. Quedáis y pactáis ser naturales. Besos y abrazos que echabas mucho de menos. Te sientes muy bien, llena, feliz. Se va. Dice que se arrepiente de besarte, que sólo se lía más.
Que está muy confusa, y que ella, ella, ella. Que "puede y no quiere", porque supuestamente le harías más daño, porque ella ha cambiado; pero sigue igual de victimista y egocéntrica que siempre.
Cuando nota que te pierde, va a por ti, te llora un poco, victimismos, te cuelga de los hilos y vuelve a tener su marioneta lista.
Te dice que quiere ayudar a que sigas con tu vida, pero seguís discutiendo y hablando de sus cosas, de lo bien que le va la vida, que ha conocido a otra; y que aunque diga que es imposible, sigue hablándote de ella, otro sinsentido.
Y, más o menos así, en ese tira y afloja, llegamos hasta hoy, que ha sido más de lo mismo. Echarte en cara la mierda pasada, cambiarte de tema cuando te estás defendiendo y hundiéndote más y más.
Que tú se lo pasas todo, pero ella no quiere perdonarte. Que aunque se volviera a enamorar de ti no volvería contigo, pero que te quiere mucho. Que te quiere en su vida, pero no de la misma forma que tú a ella en la tuya. Que le encantó besarte y abrazarte ese viernes, pero que no se va a repetir porque sólo se confundiría más, y no le haría bien.
Y que no le das la patada, porque no ves razones para ello. Tienes una depresión por su culpa, pero no es una razón. Gracias a ella has perdido 3 meses de clase, pero no es una razón. Te has planteado el suicidio, pero no es una razón. Lloras todos los días, pero no es una razón. Te sientes perdida y no sabes qué hacer con tu vida, pero no es una razón.
Te amargas por alguien que no se merece siquiera respirar el mismo aire que tú, pero no es una razón. Los que te queremos estamos preocupados por ti, pero no es una razón.
Date cuenta, rubia. Creo que más o menos está todo."
Silvia Molina.
22 dic 2011
Paso 3
"El amor al que debemos abrirnos es el amor de nuestro día a día,el sentimiento posible y cotidiano al que nos referimos cuando sentimos que "queremos mucho a alguien".
Si partimos del concepto del querer como el más puro interés por el bienestar de la otra persona, será fácil entender que lo que estoy proponiendo como tercer paso es animarnos a sentir con honestidad verdadero interés por lo que le suceda a otros, ya sea tu hijo, tu madre, tu pareja, tu vecino o un alguien anónimo y desconocido.
Estoy convencido de que, para llegar a la meta, es imprescindible que seamos capaces de cosechar por lo menos una relación con alguien que no sólo sea importante para nosotros, sino que además consiga hacernos saber que somos importantes para ella.
Alguien que celebre cada uno de nuestros logros.
Alguien que quiera acompañarnos tanto en los momentos fáciles como en los difíciles.
Alguien que sea capaz de respetar nuestros tiempos y nuestras elecciones.
Alguien que disfrute de nuestra compañía sin pretender ponernos en la lista de sus posesiones.
Alguien por quien nos sigamos sintiendo queridos aun en los desencuentros, aun después de esos momentos de discusión o de enfado.
Una persona, en fin, cuyo bienestar siga importándonos, aun en los momentos en los que, furiosa por alguna razón o cegada por su enfado, nos asegure que ya no nos quiere; aun cuando, lastimada y dolorida, se empeñe en prometer que jamás nos perdonará.
[...]
"El amor es el regocijo por la mera existencia de la persona amada." Joseph Zinker.
Quizás a ti no te satisfaga.
Quizá prefieras apoyarte en tu propia definición.
Por si acaso, te dejo también mi particular manera de poner en palabras el significado y el alcance del mejor de los amores.
Para mí, el amor es la decisión sincera de crear para la persona amada un espacio de libertad tan amplio, tan amplio, tan amplio, como para que ella pueda elegir hacer con su vida, con sus sentimientos y con su cuerpo lo que desee, aun cuando su decisón no me guste, aun cuando su decisión no me incluya."
Jorge Bucay.
Si partimos del concepto del querer como el más puro interés por el bienestar de la otra persona, será fácil entender que lo que estoy proponiendo como tercer paso es animarnos a sentir con honestidad verdadero interés por lo que le suceda a otros, ya sea tu hijo, tu madre, tu pareja, tu vecino o un alguien anónimo y desconocido.
Estoy convencido de que, para llegar a la meta, es imprescindible que seamos capaces de cosechar por lo menos una relación con alguien que no sólo sea importante para nosotros, sino que además consiga hacernos saber que somos importantes para ella.
Alguien que celebre cada uno de nuestros logros.
Alguien que quiera acompañarnos tanto en los momentos fáciles como en los difíciles.
Alguien que sea capaz de respetar nuestros tiempos y nuestras elecciones.
Alguien que disfrute de nuestra compañía sin pretender ponernos en la lista de sus posesiones.
Alguien por quien nos sigamos sintiendo queridos aun en los desencuentros, aun después de esos momentos de discusión o de enfado.
Una persona, en fin, cuyo bienestar siga importándonos, aun en los momentos en los que, furiosa por alguna razón o cegada por su enfado, nos asegure que ya no nos quiere; aun cuando, lastimada y dolorida, se empeñe en prometer que jamás nos perdonará.
[...]
"El amor es el regocijo por la mera existencia de la persona amada." Joseph Zinker.
Quizás a ti no te satisfaga.
Quizá prefieras apoyarte en tu propia definición.
Por si acaso, te dejo también mi particular manera de poner en palabras el significado y el alcance del mejor de los amores.
Para mí, el amor es la decisión sincera de crear para la persona amada un espacio de libertad tan amplio, tan amplio, tan amplio, como para que ella pueda elegir hacer con su vida, con sus sentimientos y con su cuerpo lo que desee, aun cuando su decisón no me guste, aun cuando su decisión no me incluya."
Jorge Bucay.
21 dic 2011
20 dic 2011
Tuesday
Me siento muy mal hoy. Creo que me estoy acostumbrando a estar contigo como estoy ahora, una base de amistad que no sé dónde empieza y en qué desembocará. Es la primera vez que lloro de esta forma en mucho tiempo. Vuelvo a caer y caer una y otra vez y no sé cómo poder estar bien, no sé si tengo que hacerte desaparecer o si tengo que mantenerte ahí, como si de algo me sirviese. Que sólo besándote a ti, abrazándote a ti y pasando hora y media contigo ya fui más feliz que en casi cuatro meses de mierda que he pasado. Y parece que todo se ha convertido en una cómoda relación de sonrisas y palabras y temas de conversación que… no sé a dónde llevan. Qué consigo sabiendo que estás ahí y que nada pasa contigo. Y que prefieres no darle vueltas a ciertos besos robados. Y yo afirmar, aunque sólo te haya besado un par de veces, que eres mi lugar en el mundo.
16 dic 2011
Recupérate
Realmente no me gustas. No me gustan tus ojos verdes, que chispean tras esa mata de pelo, ni me gusta tu boca que dicen todos que es perfecta para besar. No me gustan tus manos, ni los lugares donde tienes los lunares. No me gusta tu pelo, acartonado y fácil de despeinar. No me gusta tu sonrisa, enseñando las encías ni la forma que tiene tu lengua cuando la sacas. Tampoco como sale tu cara en las fotos, ni la forma que tienes de besar. No me gusta tu cuerpo ni tu espalda. No me gusta tu nariz, terminada en punta, ni el lunar sobre ella. No me gusta el sonido de tu risa ni tu forma de comer, ni la cara que sueles poner cuando duermes, ni esa desastrosa forma de ahogarte por las noches. No me gusta que ni seas alta ni seas baja, no me gusta tu pecho, porque lo tienes pequeño y casi nadie se fija en él. Y normalmente cuando se refieren a él, hablan de "cosas pequeñas". Tu voz me recuerda a la voz de un hombre a veces y los gallos que a veces no puedes evitar hacer cuando recitas poesía son insoportables. No me gusta la forma en la que dibujas, ni tampoco me gusta que casi siempre te sientas vacía haciéndolo. No me gusta lo que escribes, no me gusta tu vida y como la llevas. Tampoco me gusta tu manera de vestir, tan poco armoniosa ni tu obsesión por ser feliz. Porque eso sólo hace que jamás consigas serlo.
No me gusta que seas perfeccionista con lo que haces, ni me gusta tu manera de salir de los baches. No me gusta tu manera de remontar, aunque acabes haciéndolo.
No me gustas Noemí y sé que mucha gente estará conmigo. No me gustas pero sé que a veces me has gustado. Que a veces has encontrado el techo de tu vida, y una trampilla te impulsaba más arriba, hacia lo que te proponías. Y lo lograbas. Te he visto a veces tan alto en el cielo que me sentía minúscula a tu lado. En ocasiones te he visto tan repleta, tan llena, tan ubicada en lo que eras y querías ser que muchas veces pensé que jamás nadie podría hundir tu mundo. Me gustabas cuando brillabas como el sol veinticuatro horas al día y la noche casi nunca llegaba. Me gustaba tu vida, me gustaba lo que sentías en tu corazón, ese calor del que ahora careces.
Pero ahora no me gustas, no te soporto y si no cambias, seguirás sin gustarme. Y seguiré sin aparecer por tu vida, y seguiré separada de ti, mirándolo todo desde fuera. Mirando como cada vez te sientes más vacía y no sabes lo que hacer y para donde tirar... Y cada vez irá a peor... Cada vez te consumirás más y más. Cada vez serás menos que nada, porque es así como intentas auto-convencerte. Auto-convencerte de que no te gustas y de que jamás conseguirás nada. Inténtalo, intenta coger alguna cuerda, la que sea, para salir del pozo. O intenta escalar sus oscuras y resbaladizas paredes. Haz lo que sea por salir, pero sal. Porque si no, acabarás matándote a ti misma. Acabarás creyéndote las mentiras de otros. Y te abandonarás por el camino, ese camino por el que andas a tropezones con la idea de conseguir lo que nunca has tenido.
La felicidad.
Firmado: Tu amor propio.
No me gusta que seas perfeccionista con lo que haces, ni me gusta tu manera de salir de los baches. No me gusta tu manera de remontar, aunque acabes haciéndolo.
No me gustas Noemí y sé que mucha gente estará conmigo. No me gustas pero sé que a veces me has gustado. Que a veces has encontrado el techo de tu vida, y una trampilla te impulsaba más arriba, hacia lo que te proponías. Y lo lograbas. Te he visto a veces tan alto en el cielo que me sentía minúscula a tu lado. En ocasiones te he visto tan repleta, tan llena, tan ubicada en lo que eras y querías ser que muchas veces pensé que jamás nadie podría hundir tu mundo. Me gustabas cuando brillabas como el sol veinticuatro horas al día y la noche casi nunca llegaba. Me gustaba tu vida, me gustaba lo que sentías en tu corazón, ese calor del que ahora careces.
Pero ahora no me gustas, no te soporto y si no cambias, seguirás sin gustarme. Y seguiré sin aparecer por tu vida, y seguiré separada de ti, mirándolo todo desde fuera. Mirando como cada vez te sientes más vacía y no sabes lo que hacer y para donde tirar... Y cada vez irá a peor... Cada vez te consumirás más y más. Cada vez serás menos que nada, porque es así como intentas auto-convencerte. Auto-convencerte de que no te gustas y de que jamás conseguirás nada. Inténtalo, intenta coger alguna cuerda, la que sea, para salir del pozo. O intenta escalar sus oscuras y resbaladizas paredes. Haz lo que sea por salir, pero sal. Porque si no, acabarás matándote a ti misma. Acabarás creyéndote las mentiras de otros. Y te abandonarás por el camino, ese camino por el que andas a tropezones con la idea de conseguir lo que nunca has tenido.
La felicidad.
Firmado: Tu amor propio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


