5 abr 2010

Odio.

Algo se rompe, se curten las heridas que sangran con sabor a hierro. Las palabras se derriten frente al frío de sus ojos, de los que te observan, sean dos, sean miles. No queda nada que te importe y sólo produces ecatombes y disturbios en tu mente. Destruyes lo poco que has conseguido con él y el corazón se te escapa por la lengua, tus pulmones sufren caídas vertiginosas al gritar. NO. No se puede luchar contra algo que se extingue, la voz ahoga tu subconsciente y tus sueños mojan tu cama, porque con el odio viene el miedo a ti mismo. Me considero seguidora de sus plegarias, como riendo sus gracias a la aurora de destrucción que aplaca en mí. Es sólo el comienzo de este, poco a poco, resentimiento que deshace con lluvia ácida mis ilusiones.
Arrastro mis pies por la calle, buscando algo con lo que levantar mi ánimo y volar como todo el mundo lo hace, pero mis células se suicidan al olvido y el silencio cumple su condena, como un verdugo que se acerca, lento pero firme, con ese hacha que apaga vidas. La vida de mis párpados cerrados, la vida de la cúpula de mis sueños. El odio reviste de armaduras a las demás personas y se encierran, se cubren con ella como una manta de sedosa desenvoltura y confort, una cómoda existencia irreal que no encuentra nunca la verdadera sensación. Todo está muerto. Al fin y al cabo, quién decida nuestro destino no seremos nosotros. Los hilos se mueven según los dedos de quien nos tenga apaciguados frente a su yugo. Injusticia. Desazón. Frustra nuestros ideales, que cogen sus maletas y se marchan. Te necesito. Bebo de tí, o almenos lo intento, encontrando miles de ideas que no sirven.
El sentido se quedó pegado a sus pies mientras tú los besabas, fuera de esperanza de libertad. Agujas atravesan mi vientre, la gravedad detiene mis pies, apunto de ir a encontrarte de nuevo. Y quedo cesada por el poder que tú deshaces en mi, como una ducha fría que me despierta.

Te necesito. Odio. Suicido mis penas en tu rabia.

11 feb 2010

Vuelven las manchas.

Las palabras que de mi boca son nombradas van perdiendo el valor y dejo de creer en lo que soy para tí. No puedo tenerte aferrada en las zarzas de mi amor esperando que tú te dejes atrapar. No siempre puedo hacerlo. Hoy tengo ganas de tí, hoy tengo ganas de que vuelvas a ser eso que siempre quise encontrar y que un día hallé en tí, pero las cosas no son fáciles. El silencio a nuestro paso va tomando la forma de sombras de nuestras dudas que se dispersan contínuamente porque ya no les queda sitio en mi mente, abarrotada de cosas de tí. Cosas de tus labios, de tu boca, de tu esencia. Esas cosas en las que me permití no pensar.
¿Has pensado alguna vez en cómo puedo sentirme después de haberlo perdido todo un millón de veces? ¿Te das cuenta de cuántas veces mi pecho ha sido perforado por culpa de las caídas? Yo no puedo dejar pasar por alto que, tal vez dentro de poco, pueda perderte como todo lo demás. Y no es fácil estar pensando en eso todo el rato cuando las horas pasan tan rápidas como mis pequeñas alegrías. Cuando todo está roto, cuando las antiguas brechas se abren y... ya no hay armadura que pueda protegerte. La vida es más que una bomba atómica a punto de estallar en un gran ecatombe, la vida no entiende de treguas, la vida es cruel, es corta y no dejas de maldecirla a cada momento porque no entiendes el porqué de que tú pertenezcas a ella. No entiendes por qué y para qué estás aquí, como yo, yo pienso que no hago ningún bien al mundo respirando el aire que otras personas necesitan. No siempre estoy de acuerdo con formar parte de esto y tú insistes en que es idiota pensar así, pero en realidad no sabes lo complicado que es para mí recordar que ahora permanecemos en una cómoda distancia, y yo sufro por ello. Y sé de veras que tú también.
No somos las encargadas de dirigir nuestro destino porque no hemos sabido evitar que el mundo lo quisiera así, porque alguien rompió esa risa cómplice que solíamos compartir
, y porque ya no quedan minutos en los que buscarnos con la mirada. Todo se ha ido y, aunque sé que volverá, no puedo dejar de pensar en qué será lo siguiente que pierda después de perder el tiempo en el que podía estar contigo. Porque hace mucho que dejé de creer en el amor pero tú, cielo, eres la única excepción.


Noem.


26 nov 2009

Anatomía del alma


Dulces matices que de mi boca son nombrados
con melenas de rizos de un color caramelo
Avívame vieja ilusión de cuerdas,
frotadas unas contra otras provocando el supremo deleite.

Hacerme vestidos de compases etéreos,
de melodías de ritmos, de claves soleadas.
Reírme al sentir la caricia
que le produce a mi alma el roce de sus dedos.

Dibujo prados de notas rebosantes,
de cielos de ganas de abrazarte en mi pecho
y soltar una bocanada de aire, de aliento
de besos, melodiosos trazos en el oxígeno que nos rodea.

Hállese en el interior de mis sensaciones,
aturulladas en el fondo, donde las flores guardo.
Sonrisas y ojos, risas y miradas,
que se escapan en el aterciopelado deseo.

Sonido de vida y de muerte,
imitan con tono de mi distante desconcierto,
cuando sale de mí fuego esquivo,
de palabras tiradas a un huracán de sueños.

Pues yo soy la nube
y tú el viento que me desplaza,
que me golpea, suave, con calma,
al ritmo de los latidos de mis notas.

Grande, hermosa, extensa.
Eres rebuscada
y te vas a veces para no volver.
Y dejas de estar ahí, dentro.

Mi inspiración inspira hondo
y escribe letras que se enlazan,
que se aman, que retozan,
que hacen el amor entre ellas.

Juegan a esquivarse,
a esconderse, a hacerme reír.
Juegan a correr, por mi tripa,
y hacer cosquillas en mis intenciones.

Movimiento de cabellos de pincel,
como pelo la princesa de una torre,
apresada quiere dejarse huir, desbaratar sus ideas
y hacerlas fluir desde su cabeza hasta el final de la carretera de su melena.

Música, arte, palabras,
lenguas del alma,
alimento de espiritu,
vida de la mente.

18 nov 2009

Okupa.


Esponjoso estado de embriaguez me aturulla el subsconciente con imágenes sobre tí. Me acapara el pensamiento y las fibras de sueños se escapan flotando por mis oídos cuando recuerdo tu voz, melodiosa sintonía de lengua contra encía curvando los labios, de boca abierta y estirada, de boca abierta solamente y de caricia de paladar y lengua con los labios en círculo. Eso es lo que imagino yo cuando me dices te quiero.
Intenté que mis piernas crecieran y atravesaran kilómetros con un paso pero, desgraciadamente, me dí cuenta que el problema que la lejanía nos proporcionaba no se podía solucionar con sueños sobre largas piernas y distancias cortas. Y pienso, mil veces al día, si tú estarás pensando en algo que tenga que ver conmigo porque, si hay algo difícil en este mundo, es no cercionarme de lo que hay dentro de tu mente.
Y es inútil, como los besos que no diste, los que quedan por contar, como los abrazos que se escapan entre tus dedos, como las miradas con sonrisas inscritas en su iris que se desvanecen sin dejar ni un ápice de tí. Como tú, como yo, como las horas que nos quedan por pasar.

Los días se abren ante mí entre un gran prado seco de espigas, abriendo la senda que me llevará hasta el palacio que eres tú, atravesando el gran portón rojo de tus labios, subiendo las escaleras de tus dientes y tu lengua hasta llegar a la habitación de grandes ventanales negros, que son tus ojos. Buscar en cada recoveco de tu anatomía algún signo que me diga que existes, porque si no te lo dije, hay veces que me parece que sólo eres parte de mi imaginación. Vivir como una reina sentada en el trono de tus sueños, sintetizar tus recuerdos y formarme vestidos de gala con ellos, destruir con mi amor tu tristeza y abrazar tu omnipresencia que me acaricia con suspiros la nuca cada noche, a través de la brisa de una de tus ventanas negras. Defenderte de la vida y ayudarte a reconstruir las partes que se cayeron tras las guerras. Conquistar hasta el último lugar y paisaje que me ofrece tu interior con mis soldados y hacerte totalmente mía. Gritar en tu salón vacío tu nombre y escucharlo en miles de ecos que se propagan por toda tú. Serte fiel, porque eres inigualable. Cuidar de cada rincón de tu estructura con mimo y ocuparla con pequeños pedazos de mi amor. Morir entre cada una de tus paredes, que cobijan a mi alma para que permanezca allí, cuidando de cada parte de ese palacio que mantuve con mis manos y mis sentimientos, formándolo a partir de pequeñas fibras de caricias que deslizaban de mis dedos. Como si pintara un cuadro, como si creara belleza. Y ahí, sólo ahí, permanecerías hasta el final de los tiempos, impoluta, hermosa y distante. Ser la única ocupa de tu corazón.

Las guerras van y vienen, pero mis soldados son eternos.

9 nov 2009

Trozos de sueños.


A veces pienso que las cosas que nos importan cambian de estado. Todos los ciclos se pierden, se confunden, todo es tan extraño, llueve en nuestra alma. Y siento que si no estás no corre el viento, quizás fuera sí, pero no dentro de mí. Porque tú haces funcionar a mi cuerpo a base de suspiros que se pierden en la inmensidad del cielo, palabras que gracias a tí puedo escribir, enlazar, cambiar, perder, ganar, dar la vuelta, ponerlas del revés y siempre, siempre sonarían a tu belleza.
Escúchame ahora que puedes y lee lo que te cuento, son como pequeñas historias que debes de oír para que no me olvides. Melodía verde de ramas que se unen formando la carcasa de tu mente, nudos que se confunden con emociones que tu cara aspira. Y en la noche jamás estarás sola, eres la dulce estrella de mi oscuridad. Los retazos de un sueño que parecen recuerdos lejanos me gustaría unirlos todos junto a tí...

Esta noche quiero perder la consciencia que me hace temblar cada vez que te veo venir y volverme invisible tal vez, sentarme a tu lado, escucharte escondida como hablas, protegerte de noche a los pies de tu cama, descifrar el sentido de tus sueños, quedarme los besos que se escapan cada vez que respiras...
Ojala nunca cambie esa forma que tienes de estar en el mundo. Ojala que el tiempo no te cambie, cambia tú al mundo.
Y pasan los tiempos y cambian los aires, y todo lo que creímos nuestro ya no lo tenemos. Sólo quiero saber que tú sigues amándome desde ese lugar que llamas "el lugar perfecto", yo quiero estar donde estés tú para nutrirme de tus labios, besos que engordan mis noches de sueños sobre tí. Soñamos con cielos de donde llovía limonada y donde los taxis amarillos se detenían en cada parada y te llevaban a un planeta distinto. ¿Quieres tomar algo, muñeca? Yo para desayunar engullo las sonrisas bonitas como si me sirvieran de algo, la belleza no se pega y eso está más que claro. Hablaban de mariposas que te hacen cosquillas, cuando te veo y acelero mi velocidad pero, ¡eh, eh! ¡Echa el freno! Por ahí pasa una monada como tú y tengo que pararme a observar, como un espejismo, aparato de várvulas que estallan, tus ojos escapan de mi entendimiento, ¿qué significa que cierres los ojos mientras te digo que te echo de menos? ¿Es como si te doliese? 
Echo de menos mis días de verano en los que aún no me querías, en los que aún quedaba algo de mi niña y te prometía la Luna y travesías de caravelas junto con malvados piratas. Días en los que sonreía sin porqué y en los que lloraba por gusto. Te quiero, ¡si! Y sé que estoy llorando ahora y que mañana volverá a pasarme, lloraré siempre por tí, por el dolor que arde siempre que te recuerdo y porque no conseguiré nunca deshacerme de tí. Es algo que no puedo evitar.

Las palabras hoy se alejan y se contraen en mi pecho, recordándome cuánto me costará desvanecerte de mi memoria. Porque las horas no pasan sin que tu voz no las mueva. Porque no sé como rellenar el tiempo que siempre fue tuyo. Y viene alguien y me pregunta:
-¿Si te bebes el mar qué pasa?
Y yo le iba a responder "que todo sería perfecto", cuando sus zapatos rojos le hicieron correr y ya no volví a  verle. Y lloré pero ya nadie me escuchaba. Y era como la nada, como una nube en la que caigo y me lleno de pequeñas motas blancas. Nunca me enseñaron a contar ovejas. Todo hace "¡pop!" y desparece como en pompas de jabón. Veo tu sonrisa. Nuestras manos. Tu boca. Mi boca. Ya falta menos. La unión de ambas y explotas los fuegos artificiales en mis ojos, que te miran antes de unir nuestras palabras de nuevo. Boom, boom, boom. Más y más. Como si huyera, como si corriese. Si. Los latidos se escuchan. Boom, boom.
Ya alquilaron el último submarino y... Boom, Boom. Explotó al fin.

El despertador calló vibrando de la mesilla de noche, aunque era de día. Y mis ojos se abrieron viendo el techo blanco de mi habitación. Blanco como aquellas nubes.

1 nov 2009

Barcos que se apagan


Después de horas caminando, después de que tu cabeza sangre tras la caída, después que tu corazón se vaya desprendiendo poco a poco de tu pecho formando un camino de migas de pan, después de crear océnaos de lágrimas saladas y barcos de vela que se apagan con el soplido del viento... No somos los mismos.

Creí que todo lo que nos unía estaba por encima de este inmenso lago, de esperanzas que se hunden como en arenas movedizas, de sueños que se deshacen entre las olas de tus besos, de lágrimas sobre barcos velados que hacen que se apaguen. Mis ojos enrojecen con el atardecer y se aclaran mediante tu dulce alborada, pensando que durante la noche y mediante mis ganas, creaste en mí el sueño perfecto de tus párpados, que cerrados se entregan a la fantasía y que al abrirlos se queman con la luz de ese sol que nos juzga. Lejos de lo que eres y de lo que jamás serás me atraviesan con espadas tus palabras, como finas armas de hielo que se derriten con el calor de mi sangre y envenenan mi interior, como el elixir de el amor corrompiendo mis huesos y no. No puedo. Ya no puedo quererte como lo hice ayer.
Es tan duro darte cuenta de que nada sirve para olvidarse, de que por mucho que te golpees con la misma pregunta no saldrá la respuesta disparada de tu cabeza, como una caja registradora que te brinda el dinero que te debe.
A veces lloro de tanto suplicar cansada de las palizas innecesarias pero, escúchame, cuando te tiren al suelo es donde te debes de quedar. No sé por qué has dejado de girarte y sonreirme, de decirme que algún día en algún lugar dentro de un tiempo. Estoy cansada de sufrir y aunque sé que todo el mundo sufre, estoy harta de lastimarme con tus ilusiones, con tus imágenes que, mandándomelas desde tan lejos, nunca llegan nítidas, nunca me sacan de mí misma, nunca me descubren nada nuevo, porque sé que no existes. Que aquí no existes y que, por mucho que lo intente, jamás existirás, porque sólo eres un sueño defectuoso que quise arreglar y hacerlo mío, pero esa es una de las cosas que hay que dejar atrás.
Siento punzadas dentro de mí, de nada me alivia saber que donde estés estarás bien, sé que yo no soy quien te protege, aquí, estancada, pensando como serás. Yo no puedo dar mi vida porque ni siquiera sé dónde está la tuya. Y aún así, pienso, que no tendrás lo que hay que tener para decirme que no me quieres, que no me quieres como lo hacías ayer... Porque si no eres capaz, yo tampoco lo soy...
No me hagas sentir culpable porque me haces débil y todavía te deseo, pues prefiero que me odies a que me rompas. Eras todo cuanto quise y por ello intentaré salvarnos... Aunque de nada sirva el esfuerzo, porque ya no te quiero, ya no pienso en tí todas las noches, ya no visitas mis sueños, ya no me despierta en la madrugada tus gritos de necesidad. ¿Por qué? Porque no me extrañas y ya no me necesitas...

Nunca volveremos a ver la verdad de cerca.

27 oct 2009

FRUSTRACIÓN


Es tan difícil creer que puedes conseguirlo. Los trazos en el papel salieron desiguales, desentendidos, desproporcionados y brotan de mí las lágrimas. No puedo crear belleza con mis manos, ciencia difusa del lápiz y del papel, de mis pensamientos y mis emociones, de mi imaginación hecha añicos por lo imposible. La frustración corre por mis venas como caballos salvajes buscando un lugar que les alimente pues no emana de mí dar la vida a las imágenes trazadas. El tiempo corre de nuestra cuenta y no es difícil imaginar quién o qué vendrá después a llevarse lo que nunca tuviste. Necesito esas ganas de superación, de inspiración arcaica en los tiempos en los que era alguien. No llegaré a la meta por los caminos por los que me guío. No hay nada detrás de la hoja, sólo está la mesa, esperando que me apoye en ella y deslice mi suave inspiración desde mi mente hasta mis dedos, intentando crear con algo que jamás tendré. El talento. Mi falso don es artificial, creado a través de mis sueños. Soñé tantas veces en poder lograr algo por mí misma, algo que de verdad me gustara. Dediqué mi vida a ello y él se llevo mi vida, diciéndome que no era posible, porque esto no me pertenece, ni esta goma que borra ilusiones, ni este folio donde me libro de mis ideas por un momento plasmándolas ahí, lejos de donde estoy yo, en la inmensidad de los ojos de la naturaleza y la genética que hicieron de mí el prototipo de una persona que consigue fabricar la hermosura del alma de las cosas, cosas que dibujo, una y otra vez, y me son mecánicas porque no tienen alma. Ahí es donde los pasos se desvirtúan y pierdo mi razón...

No soy capaz de nada de lo que me propongo, a veces parece que sólo dibujo por el simple hecho de superación y admiración. Ya ni siquiera disfruto dibujando porque todo me parece penoso y lleno de defectos que voy sumando, poco a poco, conforme mi subjestión me va dictando que piense...

Quisiera poder creer que soy algo más que una perfeccionista, una falsa modesta y hambrienta de fascinación frente a los demás. Pero no, no hay nada más que esto que soy yo. No hay nada más que ese deshecho que llamo yo "arte" y que no me fue brindado a mí. Un don que no era el mío... Algo que si tuve... Lo perdí.