24 may 2013

Transfusiones de sueños














Cielo,
llamarte así 
le quita importancia a los astros,
pues te has vuelto incandescente
con el paso del tiempo.

Ya no hace falta,
que siga el mundo
demorando las horas
que devoro yo 
con los ojos cerrados,
pues con las sobras de mi paciencia,
puedo esperar lo suficiente 
para llenarnos de importancia.

Devoro tus días y tus noches
-y créeme que me gustaría
devorarte a ti si te tuviera-

Aunque es un secreto que reservo
para el día en el que ni las horas,
ni los kilómetros, ni el miedo
sean partícipes de este baile
a media luz que nos damos
con tu risa.

Quién diría,
ahora que me faltas, 
que algún día acabaría 
por no sentirme reinventada 
en tus manos de arquitecta.
Y aún así,
hablemos de no poder, de equivocarnos,
y nunca el tema principal
serán nuestros labios juntos al fin.

Déjame decirte, despertarte el ingenio,
y quedarme completa y llena de parches,
en tu vida hecha jirones incurables.
Que yo te curaré,
que suturaré cada engaño y mentira
que se han atrevido a contarte,
con mi hilo temporal, escaso y único.

Y sólo por ti, que sigues significando,
y sólo por mí, porque mereces la pena,
porque vale la pena arreglar 
lo que una vez rompieron niños
que siguen siéndolo.

Déjame que te diga
que desde que te conozco
y sé lo que te duele, 
no pienso en otra cosa que no sea
en salvarte.

-Y no tengo capa, ni insignia,
pero sí tengo sueños-.

16 may 2013

La historia de la maestra en papiroflexia y los kilómetros de papel


Corriendo en círculos. Nunca fue tan fácil encontrar lo que buscan todos.
Te separan kilómetros de todo lo que quieres y la maleta sigue vacía de intenciones. Y mis palabras siguen significando la diferencia, cuando un abrazo escrito se traduce en un abrazo físico. Cuando los "te quiero" son sin voz, sin aire de por medio. Cuando besar a alguien es más difícil de lo que parece, acostumbrada a conseguir lo que crees que quieres.
Y la distancia te sirve en bandeja todas las comidas del día, malgastando el tiempo que podrías utilizar para cruzar el país.
Quién no querría vivir de te quiero y no puedo tan bien como lo hago yo, acostumbrada a no dar ni una y a que ni una me acierte.
Y tú, cansada del mismo inconformismo, preciosa adquisición de este mundo que nos doblega a su antojo. Tú que le das envidia al oro porque vales más que él, que te ríes de los kilómetros que como barrotes de cristal nos enclaustran, teniendo tan sólo una triste oportunidad de hacernos invencibles.
Tú, que has aparecido, inventando los días de sol con tu voz, teniendo la certeza de que nos daremos un banquete con nuestros huesos, corriendo en círculos para poder coincidir la casualidad que me llevó a quererte. Y lo fácil que ha sido darte mis ganas, mi luz y mi sombra para que dibujes sobre ti el vestido que llevarás todos los días para mí, para que te lo quite yo.
Que pena no conocerte ni saberte ni un poco, que pena no darte motivos y tan sólo palabras que nos encadenan.
Hagas lo que hagas, hazme a mi primero. Hazme libre hazlo eterno, haz que no me canse de reventarme a motivos, a hechos, a darle cabezazos a la almohada que tantas veces me habla de imposibles y de ti.
Tú, mi "por cierto" más certero, acribíllame la vida de tus encuentros, de la forma de tu cuerpo en las arrugas de mis sueños.
Tú, ahora casi todo lo que quiero, lleva tu nombre.

1 may 2013

De viajes en autobuses que no deberían salir nunca

Cuando era pequeña, me encantaban las hadas.
Pequeñas, frágiles, mágicas y que morían con las mentiras.
Siempre he deseado capturar una que hiciera mis sueños realidad
y mi vida más fácil.
Sin embargo, aunque he creído siempre en ellas,
nunca he tenido el placer de encontrarme con ninguna que me salvara.
Después de más de nueve años, he encontrado la que es perfecta
pero vuela demasiado alto para mí.
La veo ahí, a lo lejos, burlándose de lo diminuta que soy
en comparación con el mundo.
Aunque ella sabe que cabe perfectamente en la palma de una mano,
también me hace saber a mí que lo que me hace pequeña
es mi incapacidad para verla a ella inmensa, como lo es.

Me hechiza con su polvo fantástico, pero sigue inalcanzable.
Y sigo sin construir esa escalera al cielo para lograrla.
Sigue revoloteando a mi alrededor, mientras la carretera sisea
y aún me dura el efecto de quererla.
"No te preocupes, la vida es fácil", me gritó desde las alturas,
quitándole importancia a sus voleteos, a su luz
y a su capacidad de inventar sueños que se cumplen.
Ella es magia y me hace mágica a mí con cada beso
y me canta esos versos que me encantan, que me hechizan
y deshacen los problemas, los barrotes de la prisión
que para mí significa mirarla desde tantos kilómetros de aire.
Le dije que bajara, que me irradiara libertad hasta quemar
pero me juró por la verdad que consiguiría con su polvo
hacerme volar para alcanzarla.

La miro, me sonríe desde arriba y me hace polvo,
el mismo que utiliza para tenerme hasta las trancas.
Que los kilómetros no nos hagan perder el sueño
de que algún día no los hayan.


4 abr 2013

Vestida a contraluz


Besarte. Tocarte. Que sobre lo demás. Tu voz aullando en el momento exacto en el que te desnudas de verdad.
Nada se compara a ser dos gatos recogiendo los pedazos de las sobras que nos hacen. Inventar miradas nuevas, bordar el día con la punta de los dedos, quedarnos secas y volver a bebernos, a debernos otro más.
El mejor sueño húmedo es el que se tiene después de hacerlo realidad. Un beso tuyo al aire que no se desperdicia si es tu brisa la que lo trae hacia mí.

Qué exacta le quedas a mis manos, ellas que convierten tu ropa en piel. Qué bien le queda a tus ojos mirarme, y como le gusta a los míos liberar tus prisioneros y alimentar tus ganas de verme. Qué fácil quitártelo todo y vestirte de mí, porque tu mejor baile lo diste conmigo mientras nos cubría la tarde.
No hay nada que me guste menos que algo que pueda esconderte. Ni tu ropa, ni tu miedo, ni tus dudas. Déjame arrancártelo todo, regalarte este vestido tejido con latidos de corazón erosionado. Que tú con tu sonrisa de etiqueta conquistas cualquier pub, siempre y cuando la conjuntes conmigo.

26 mar 2013

Mi salida


No sé qué me pasa y tampoco sé si quiero invertir tiempo en descubrir lo qué es. Tal vez sea el tiempo que llevo intentando averiguar por qué vivo al final de cada escalón donde tropiezo, quedándome a esperar que el siguiente no haga lo mismo que el anterior.

Vivo bien y todo eso está genial para darme cuenta que sé moverme, sé existir y pegarme esos bailes que la mayoría de las personas suelen declinar.
Saber existir no quiere decir que respirar lo sea todo. Quizás no sea suficiente el hecho de saber que vivo, quizás falte una buena razón, unos labios que sepan marcarme a mí como la diferencia abismal entre existir y existir para alguien. Aún no he encontrado a nadie capaz de convertir el agua que bebo en un buen vino, en brindar con él el roce fortuito de nuestros huesos, que acabarán desgastándose, enterrados por un roce similar al del placer, a la autodestrucción y muerte de los vanos intentos de significar.
A quién le importa
De dónde quiera escapar
Si ni si quiera la belleza interior de alguien
Puede hacerme levitar.
Eras la excepción y, como tal, debías ser excepcional. Has acabado presa de la ambigüedad de lo que ni yo misma concibo que somos.
Vamos, tú puedes, eres capaz de descongelar todo este tiempo perdido que se ha amontonado. Venga, tú puedes, detén esta coagulación de estigmas y cicatrices firmadas con otras bocas. Venga, tú puedes, hazme renacer de mis cenizas, sácame brillo con el tuyo.
Y cuando menos lo esperes, te habré dejado atrás como hago con cada arruga de mi colchón que pretende destacar

.

13 mar 2013

Éxtasis
















No cedes, no cedo. Tres mil golpes al estómago, un tirón de la ropa interior y volaremos por los aires dejándonos llevar por el estallido. Dices que apague la luz, que no quieres dejar que vea de qué sustancia estás hecha y no sabes que un cuerpo desnudo lo admiro mejor a oscuras.
Me han rozado tantas veces, agrietado mis comillas, que ya no sé ser sarcástica cuando me preguntas otra vez si alguna vez aprendí a volar raso sin que la gravedad pesara más que las mentiras. Las tengo todas, ellas, todas las que me han ido soltando, recopiladas en mi diccionario de cosas que decido creerme y otras de las que finjo no percatarme.
Nunca mi cuerpo le había quedado tan bien a otro. Y lo digo así, sin calmantes, aprovechando la resaca que tengo de beberte con unos grados de más en tu piel.
Tu nombre se resume en curvas, en mis serpenteos hasta llegar a tu cintura. Tu nombre, cuatro letras que pronuncio como si hubieran sido escritas para que yo las nombrara en un poema, cuando el mejor de todos ellos es el “Sigue” que precede al arrugar de las sábanas por tus dedos.
Qué bonita tu habitación desordenada, cuando es la ropa que te acabo de quitar la que cubre el suelo.


7 mar 2013

Poema de domingo por la noche

Esta noche se ha quedado a medias
porque faltan las tuyas tiradas
por mi habitación.
Esta noche permito que me grites,
lo que sin lugar a dudas
será nuestro pecado inconfesable.

Dile a tus clavículas
que tienen una cita conmigo,
en el mejor restaurante de esta ciudad
tejida a reojos.
Que si me tengo que colgar,
que sea de la comisura de tus labios,
cuando me agazapo un segundo antes
de hincarte el diente.

Esta noche no me faltas tú,
te hago falta yo a ti.
Que sin nosotras
la noche no sería más
que un día nublado.

Tú sabes
que somos las únicas
que se han atrevido
a beberse las estrellas,
a brillar por encima de todas ellas
sin necesidad de ser ingrávidas.

Porque las únicas herramientas
que necesito para inventarte
son los miles de poros
que rozo con los tuyos.
Y que si me tengo que equivocar,
sean tus gemidos los que acallen
mis errores.

Porque sé vivir
sin darle sentido a nada,
pero me gusta saborear
el que me das tú.