2 mar 2012

Maldita seas



Malditas sean tus bocas, tu cuello al descubierto, medio tapado con vagueza de la perezosa camisa blanca que te aprieta la piel. Maldita tu esbelta fotografía de ti misma bajo el cielo, de tus bocados a los irisados ojos de tu adentro. Malditas tus ganas de perderte lejos, de descansar cerca bajo el escondite de tus secretos niños. Bajo tus ojos chicos en un armario escondidos. Malditas sean tus manos, que paren preciosas caricias y alimentan mi desconcertado corazón magullado. Malditos tus andares de bailarina esperando el éxito, malditas tus lagunas, tus vacíos, tus huecos, que me tragan, me lamen, me desesperan y me llenan el pecho de inquietudes. Maldito ese barniz con el que me lames las heridas, que acaban descorchadas y se van pelando con el frío invierno. De tus sonrisas, de quererme poco y echarme de menos. De no saber por dónde cogerte y por dónde saber que te has ido. Y tirarte flores a escondidas, por los lugares dónde caminas, para darle funeral a los pasos moribundos del irte y no volver.


Y bien que me gustaría gritarte a susurros que maldita la suerte la de todos de no ser ellos quien te hayan conocido, sino yo, que te he visto desnudarte tantas veces con mis ojos. Verte la piel del corazón cuando, con dolor, lo partes por la mitad y me das una de ellas a mí, aún palpitante y sangrante. Malditos tus ojos, llenos de caprichos y de ti, niña débil, refugiada en mi coraza, corazón inexistente de mis abriles más secanos. Maldito abril, que me trajo tu sonrisa enlazada con tus miradas al techo al hablarme, con tu boca que hablaba hacia tu garganta y no a tu pecho. Malditos tus ojos, sí, malditos ellos y sus girasoles inscritos volteados hacia mí. Como si yo fuera tu destino. Como si yo fuera algo que contemplar, tan brillante como cada sol de mediodía. Maldita mi boca, tantas veces cerrada y tantas veces sin ella, que sin ti a veces me quedo si quererlo, sin quererme en tu juego, ni un poco. Maldito pecho agujereado de manipulaciones y de mentiras, maldita sangre azul que inunda mis risas principescas. Maldita seas, que te quiero tanto. Maldita sea yo, que ya no tengo voz donde darme golpes. Que sin ti, malditas las veces que no respiro, que apareces para hacerlo por mí y te dejo sin risa en la voz. Y quisiera darme cuenta, como me doy cuenta de que existo, de que sienta lo que sienta, sin ti pierdo el norte pero llueven menos tus ojos si no te olvido.

21 feb 2012

Tu cuerpo





Tu cuerpo es como una piscina de olas, es como dos días libres seguidos, olor a sábanas recién cambiadas, olor a sexo. Me habla, con sus tres mil bocas que me besan en cada lugar donde poso una parte mí. Es como una conversación idiota, tres copas de más, una bandera blanca que ondea sola. Maquillaje corrido. Besos que se pierden al amanecer. Tu cuerpo es caliente como tres soles puestos uno encima de otro, no cabe ni en dos galaxias, el universo no le llega a los zapatos en lo que se refiere a noches en vela. Mis ojos te visten de párpados cerrados pero sigue siendo mejor mandar astronautas a buscar vida en tus lunares, a besarte cada poro, a suspirarte en cada oreja. Los latidos de tu corazón hacen que tiemble imperceptiblemente, como tu sonrisa, afectada, cuando intenta ganarle terreno a tus mejillas al subir. Tu cuerpo, cubierto por tu piel de blanco color de ojos pálidos los que te miran, sean míos, que abducidos quedan por él. Cultura de laberintos intrínsecos, minotauros que se esconden tras tus pecas, sonrisas, hechos, defectos, lágrimas, secretos. Cerraduras que se abren con mis dedos.


Tu cuerpo, léxico perdido de mi lengua, húmeda desgana que relaja los dientes antes de reírlos en tu pecho. Libertad. Tu cuerpo es libertad. Lápices que colorean tus voces. Tu historia hecha materia, mi sueño, mi pesadilla, mil veces mi envidia de tus sueños más rebuscados. Carreteras vacías. Lluvia ácida. Te deshace la boca, la ropa, los días, las lunas, las estrellas, de tus ojos las palabras que te callas. De largo tiempo, de lamerte cicatrices, de comerte, vomitarte, de que duelas, de beberme tu pelo, como un buen vino. De catar tus escondrijos, de buscarte los tesoros, de palparte buscando minas, de explotarte las mentiras. De ducharme con tu olor, levantarme con él, desayunar con tu voz. No necesitar paraguas porque estás tú para darme sol. No ver más que mi nariz porque lo eclipsas. Con tu cuerpo, tus labios, mordértelos, hacerte equivocar, que aciertes sin querer, que me ignores sin amar. Que desvirtúes mis andares, de mis dedos por tus calles. Que cometas delitos mirándome desde abajo, mordiendo tu labio. Rojo, inmenso, definido, exótico, acolchado, dulce, entero, demasiado para mis manos, mis ojos, dientes, lengua, manos, brazos. Caderas que me recuerdan lo roncos que son tus placeres vaginales, saberte a escondidas tras las sábanas. Verte llegar desde dónde sólo puedes ver mis ojos chispear. Lo difícil que es decirte que te echo de menos, lo fácil que es odiarte, lo complicado que es quererte y lo simple que es la manera de conseguir conocerte. Lo que me cuesta que te creas que eres algo más de lo que piensas de ti misma. Gritarte, desgarrarte la ropa a tiras con mis ojos, desnudarte con ellos, degustarte con los dedos. Quererte, amarte, besarte los ojos, las cuerdas vocales, los huecos que te falten por ser reconocidos, explorarte los pensamientos, sentirte los pesares. Devorar tu pena, apartar con las manos tus quebraderos de cabeza, cubrirte de la saliva de mis sonrisas cuando te entierro en besos. Demostrarte que por ti, me equivoqué, que por ti me acuerdo de respirar primero y vivir después. Que por ti amanezco y me entierro cuando duermo. Que por ti nada es nuevo ni viejo. Que tu cuerpo, es mi lugar, mis huesos, mi aguja sin hilar. Mi debate, destino. Cenas, leyes, física, química. Que de tu alquimia me alimento.

Que si ti la vida no tiene sabor ni fundamento.

19 feb 2012

Más de lo que piensas


Sólo quise volar, por dónde fuera,
Estuviera el mar, de tus ojos al reír,
Estuviera el sol, que de a poco
No calienta.

Quería ser algo más que un amanecer,
Más que noches desperdigadas por la semana,
Más que lo que tú pienses de mí.
Quería ser más de lo que piensas de mí.

Quise arrancarme a reír las carcajadas
De mi gastada garganta de gritarte desnuda,
De querer darte la libertad que no poseo
Y que no quiero para nada.

De buscarte los ojos para mirar
Como tus pestañas se ríen de mí,
De mis arañazos sin curar,
De cómo no me lames las heridas.

Y se me infectan,
Y con cada dolor, se me va una gana de amar.

18 feb 2012

Seas quién seas


Tú, seas quién seas, tú que esperas algo
que yo no puedo darte.
Tú que mueres, tú que vives y creces
En algún lugar donde nadie es bienvenido.

Yo que siempre espero, yo que siempre te busco,
Que aquí estoy contándote los descosidos.
Yo que siempre te he querido, desde lejos,
Todo lo lejos que nos separa el destino
Y el nunca habernos conocido.

Puede que llegue ahora, puede que lo este viendo venir,
Y me cambie de acera
porque tengo miedo a que meta su dedo en mi llaga,
a la que todos llaman corazón.

Tal vez tengas razón, tal vez deba devolverme
esas lunas que convertí en ti,
tal vez deba convertir mi insomnio,
en soñar y dormir.

Seas quien seas, estás como a mil kilómetros luz,
Y yo sólo soy esa estrella a la que nadie llega,
Y pinto soles en tu piel desgastada, y abrazo las palabras
De tinta y desayunos caducados.

De amor desgastado, de amor, de amor en mal estado,
Amor, ese que nunca se fue, pero nunca supo llegar.
Amor a tus pestañas, tus labios, tu voz, tu risa, tus mundos,
Recovecos y cajones cerrados con llave.


Tú, seas quién seas.

27 ene 2012

Tonterías

Hoy me apetecía escribir de gilipolleces. He mirado por la ventana, he visto como caía la lluvia por encima de todas las cosas. Me he visto a mí misma debajo de ella y me he sentido viva.
La verdad es que últimamente necesito sólo eso: sentir las cosas otra vez, sentirme viva. Llevo pensando mucho tiempo que me encantaría besar a alguien como si fuera mi primera vez, vivir mi primer amor. Vivir esos nervios, esos pensamientos imbéciles que se tienen cuando te estás enamorando. Vivir noches en las que tocar la mano de esa persona por primera vez sea en lo único en lo que pienses. Que vayan pasando los días, y las semanas, y vayan sucediéndose las cosas al final. Sentirme insegura, dudar, tener esperanzas, hacerme ilusiones... Enterarme de que esa persona también siente lo mismo.
Vivir amores adolescentes de esos que ahora me parecen estúpidos.
Hacer el amor y que no pareciera un polvo más.

Pero bueno, en el fondo sólo son gilipolleces. Nostalgia, supongo. No estoy muy segura.
De lo que estoy segura es que me encantan los días lluviosos como este. Y lo que me viene a la cabeza con cada gota que cae y se cuelga de mi ventana.

21 ene 2012

Recesión




Tenerte tantas veces dentro de la cabeza, me hace preguntarme quién eres ahora. Acabo de cumplir diecisiete años y me siento idiota en mi mayoría. He dejado escapar demasiadas oportunidades de ser feliz y, al fin y al cabo, es eso lo que llevo buscando desde que sé lo que significa.


“La felicidad es el porqué de la vida y es lo que todos debemos encontrar en ella”.


Esa frase es una de las muchas que se me han quedado grabadas de mi infancia y ese deseo aún perdura. Pero, ¿cómo sabes que una cosa te hará feliz a la larga o no? El sólo simple hecho de sentirte bien con ello superficialmente no aclara nada, porque sabes, sé, que eso siempre cambia conforme va pasando el tiempo y se van olvidando esos motivos por los que empezaste esto o lo otro.


Siempre me han dicho que hablo demasiado del amor, ese cuento que tiene a medio mundo encandilado, ese cuento que nos leían de pequeños antes de ir a dormir. Ese cuento que te rompe demasiadas veces, y ya no el amor, si no su forma de utilizar ese amor con los demás. Que no decir que es un arma, más fuerte que ninguna otra, un arma que puede hacer feliz a todo el mundo a la vez o hundir a sólo uno en su contrario, el odio. Pero no entremos ahí. El odio es tan fácil de sentir como el amor, y a veces cuesta mucho enamorarte o darte cuenta de que lo estás. Ahí entra el papel del miedo, cuando él te agarra del cuello y junto con la negatividad, te cuenta lo que será de ti si decides amar.


Muchas veces, he de reconocer y todos, que la consecuencia de amar no es siempre “fueron felices y comieron perdices” pero ahí recae el riesgo. También, la felicidad que puedas sentir durante ese viaje es comparable a lo que sufrirás si de repente esa felicidad se pierde. Cuánto más feliz seas, más sufrirás si esa felicidad de repente desaparece. Pero lo que viviste, lo feliz que has sido recorriendo ese mundo, eso nada ni nadie puede quitártelo.


Con esto quiero llegar a que, si sabes que alguien puede hacerte feliz, despreocúpate de lo demás y vívelo. Aunque duela después, nadie podrá arrebatarte esa felicidad, esos recuerdos y siempre habrás aprendido algo, aunque no lo creas. Y cuando aprendes y recuerdas lo bueno, lo mejor viene después. Porque ya has vivido esa prueba difícil y la has superado. Has puesto masilla y cemento donde erraste y ya jamás volverán a abrirse esas fugas. Pero, es cierto, que somos humanos y que aprendemos a base de palos. Puede que vuelvas a equivocarte, pero si tú quieres, siempre puede ser para mejor.






Y ahora, recaigo sobre mi primera frase: ¿quién eres ahora para mí?


No lo sé. Ni siquiera sé quién es para mí cualquier persona. Y lo que he dicho anteriormente queda vacío de toda credibilidad cuando digo que ni yo misma lo pongo en práctica. Tal vez necesite un empujón, tal vez te necesite a mi lado una vez más. No puedo obligar a nadie a que haga esto de esta forma. No puedo obligarme a sentir, cuando no sé qué es lo que siento. No puedo obligarme a decidir. Tal vez la solución sea alejarme de todo esto más de lo que me he alejado, perderlo todo, para saber qué es lo que quiero recuperar. Tal vez sólo necesite dejarlo todo, para saber que es por ti, sea quién seas. Porque, lo dejaría todo por ti… Si realmente fuera capaz de hacerlo y me dieras el motivo único por el que abrazarte con fuerza al despertar. Aunque motivos para ese, encuentre millones más.


Lamentablemente, estoy enganchada a eso que me haces de nuevo sentir, ese calor que tanto eché de menos meses atrás, esa boca que no se equivoca ni un poco en su forma.


Ese amor que aparcamos durante meses y que parece nacer tan sólo de chispas… Y en tan sólo dos semanas hayamos visto nacer llamaradas de ellas. Y parece nunca acabar.


Estoy tan colgada de esas pestañas, de esos ojos, los tuyos, de tus piernas y brazos sobre mí. De toda tú en lo que eres, sobre mí. De esos “te quiero” que hacen que te cierre la boca con un beso cuando estás a medio acabar de decirlos. Y saber a ciencia cierta, que pase lo que pase, seguirás siendo ese motivo único por el que amar a alguien deja de asustar. Aunque siga sin saber quién de ambas guardará la felicidad que necesito, y yo siga sin arriesgarme a descubrirlo.

9 ene 2012

Vivo verde


Lo he pensado y no puedo creerlo,
Tan bonitos tus brazos sobre mis hombros,
Tu cabeza apoyada en la mía,
Tus ojos, que a esa distancia, se vuelven
Uno sólo, de un vivo verde que hace que des
Un paso hacia atrás.

Me he acostumbrado a ello, sin embargo,
A tenerte entre manos, acercarte la cadera a la mía,
Besarte cuando creo que no hay más que decir.
Y sacar ganas de abrazarte cada día al despertar.

Lo he pensado y es difícil de creer,
Lo importante que es que me cojas la mano
Todos los días que no estás conmigo.
Lo importante que es que sonrías
Y empujes el sol a salir con tus suspiros.
Que hables de mí, que me piten los oídos,
Que seas para mí, que sigas siendo
Tan tuya como siempre.

Quiero despertar todos los días a tu lado.
Quiero que me abraces y me beses
Los trescientos sesenta y cinco días
Que dura el año, hasta que acabe el mundo.
Quiero que me quieras, quiero verte sonreír al decirlo.
Quiero naufragar de mi razón
Y acabar a la deriva, besarte la piel de espuma,
Mecerte las carcajadas, alimentarlas de alegría.

Y verte todos los días irte.
Soñar que volveré a besarte mañana,
Igual que hoy.
Quererte sin condiciones, susurrarte cada estrella
Antes de dejar que te vayas a dormir.
Para que sueñes con ellas, como yo sueño contigo.