24 oct 2011

La última vuelta que te doy


Llevo aguantándome semanas las ganas que tengo de decirte que quiero dejar de quererte. Así, para siempre. Y si te duele, a mí también. Aunque tú me lo dijiste primero.
Llevo semanas pensando que puedo conseguirlo, que puedo hacer que de verdad desaparezcas del todo, cambiarte de lugar en la memoria, lo que sea, con tal de que dejes de dar por culo. Porque no haces nada bueno yendo por donde yo voy y queriendo a la gente que yo quiero. Y me basta con decir que puede que te envidie, que envidie esa fría personalidad tuya que te hace avasallar con todo y que hará que algún día alcances tus sueños. Porque lo vas a hacer, porque si no lo haces, no eres la chica de la que me enamoré hace un año. Y me gusta verte en fotos sonreír. Al menos sé que no lo hice mal del todo. Que has podido hacer algo con tu vida. Yo de momento, ni si quiera sé si tengo de eso.
Supongo que esta es una pequeña carta, aunque ya sabes que luego se me quedan muy largas y pesadas, y se aborrecen, por eso esta vez quiero escribirlo de forma que todo se entienda, que veas que soy yo la que hablo y no esa persona que dice palabras bonitas y un montón de metáforas para rellenar.
Así que, tengo la estúpida esperanza de que aún tengas mi blog en marcadores y que puedas leer esto, y si no, pues ya le diré a alguien que te lo diga. Aunque bueno, siempre he escrito por mí y para mí, y  hoy no va a ser distinto. Y sí, me contradigo mucho, pero eso me recuerda a ti de alguna forma. Tampoco me gusta, pero ea.

Me he machacado mucho últimamente, sé que soy una mala persona, sé que te he hecho daño y fíjate, que siempre me dolió muchísimo más que a ti. Y sé lo que vas a decir... "No sabes nada". Y puede que tengas razón. Es lo que tiene ser yo, una imbécil. Pero bueno, tampoco voy a machacarme más los sesos para nada, y menos para que lo leas tú y yo qué sé lo que pienses.Y bueno, hay algo que sí que quiero añadir a este párrafo y es que a veces me gustaría ser una chica de esas que hacen daño a la gente porque quieren y no porque no pudieron hacer otra cosaY tranquila, que no hace falta que me eches la culpa. Ya lo hago yo por las dos. 


Ahora mismo estoy escuchando Hands de L.A. Esa canción que cantábamos tú y yo en tu habitación y en todas partes y esa canción que sigue, como debe, en el CD que te regalé por tu cumpleaños. Ah, por cierto sobre eso. Bah, nada, da igual.
Volviendo al tema de antes, la escucho, la canción, y me recuerda a esos momentos y a como me imaginaba tu cara contra el cristal del bus cuando venías a la plaza de la iglesia, donde siempre quedabas conmigo. Y como te reías de mí, y bueno, todas esas cosas que ahora mismo no querrás leer. Que ya han pasado dos meses, si lo sé.
Y parece que fue ayer, cuando me deshacía en lágrimas en tus brazos. No quiero leer eso, lo tacho.


Debería haber tachado todo el párrafo anterior. 


Quiero estirparte de mi vida. Quiero ser capaz de ser feliz sin acordarme de ti todos los días, que no sé por qué sigo haciéndolo a estas alturas. Cada loco con su tema. Y bueno, sonrío cuando te veo en fotos porque estás guapa como siempre, pero si me acuerdo de toda la mierda removida durante todo este tiempo, acabo cansándome de todo este juego del escondite. Me dan rabia muchas cosas, y he llorado por ello. Y hale, se ha acabado comerme el coco por ti. Estoy cansada de hacerlo y ver que me sirve de poco. Y esto que estoy escribiendo es una mierda, y creo que lo sabes y todo el mundo lo sabrá cuando lo lea, pero es lo más sincero que he escrito en mucho tiempo, y como ves, tampoco digo mucho. Que te quiero, sí, eso es mucho. Pero dejó de ser algo importante hace tiempo. Más para ti que para mí. 
Y si te enfadas, lo siento. No lo estoy diciendo a mal. A veces digo las cosas sin pensar. Estoy intentando cambiar eso, créeme.


Y bueno, no me queda mucho por decir. Creo que esto que he escrito es una basura que puede ser escupida y culeada por mandriles. Pero bueno, es lo que siento y lo que quiero. Y por una vez lo que quiero no eres sólo tú. Por una vez es mi vida la que quiero recuperar.


Ya te lo dije pero lo repito y no me cansaré. Buena suerte, Miriam.
Y siéntete especial, lo eres, y no sólo por ser la primera chica a la que nombro en este blog, sino porque aún guardo dos de tus sms. Dos de todos, donde pones que no me rinda, que si he llegado hasta aquí, debo seguir adelante. Lo leí el otro día y creo que por eso realmente te escribo hoy. Gracias, los utilizaré de vez en cuando.


Y bien, antes de que hagas nada, te quiero y te he echado de menos. Sé que tú a mí también (en el fondo). Ya puedes desaparecer de mi vida y de todas partes.


Hasta dentro de unos meses. O mejor, hasta luego.

2 oct 2011

Un poco de ti y de mí

Si te digo la verdad, no. No sé si soy capaz de levantarme de aquí. Porque a veces "ser capaz" desaparece de mi diccionario del "valor". Porque hay días que creo haberte perdido y me la suda, pero hay días que me despierto pensando que estás ahí, observándome, como hacías cuando yo caía rendida en la almohada y asomabas tus ojitos por encima de mis brazos, para verme dormir. Y todos los días que llevo haciéndome creer que soy algo más que esto, aguantándome el aire en los pulmones y, que cuando por fin decido respirar, me doy cuenta de que se me ha olvidado como hacerlo. Y muero, y revivo, y a veces creo que no hace falta hacerlo.
Es difícil, qué quieres que te diga. Y supongo, qué quieres que te importe, porque a veces parece que todo está pintado del mismo color indiferente, en ese lienzo gris donde hundo mis manos y me atrapa.
Creo que lo que más duele de toda esta mierda, que cada vez me rodea más y me aprieta, es no tener sueños agradables que recordar. ¿Sabes? En casi todos sales tú y siempre intento que no me afecte. Pero ese factor, ese puto sueño que no es sino un puto recuerdo más, tuyo, convierte todo el día, hasta que vuelvo a cerrar los ojos, en un pozo sin luz. Y me dan ganas de vomitar todo este dolor y dejarlo todo perdido, y salir corriendo también, pero si sigo aquí es porque SÍ sé enfrentarme a toda esta basura de vida que me ha tocado. Y me duele la cabeza, y cada día muero un poquito más.
Y qué te importe, ese es el menor de mis problemas. Aún así, sigue siendo el que más me importa.
Y ver todas las paredes de mi vida manchadas de ti, todas las farolas encendidas con la misma luz. Dan ganas de morirse, joder. O dan ganas de creerse muerto. Porque tener mi pecho lleno de "echarte de menos", como si fuera un puto cáncer de pulmón que drena mi oxígeno con desgana. Porque ni siquiera necesito echarte en falta, porque la falta es el vacío, y el vacío es un agujero, y cuando llego aquí, ni siquiera sé de qué estaba hablando. Seguramente de nada, que es de lo que más tengo ahora. Y eso empapa las sábanas de cualquiera, y no sólo de sudor, sino de la sangre que a veces creo que mis oídos lloran, cuando me despierto con tu voz alrededor y otra vez vuelve la angustia de cada día.
Y es que no te quiero en mis sueños abrazándome, que eso es como algo que no tendría porqué ser así, si fuera sólo en la realidad como tendría que ser, y no es. No es y ya sabemos por qué no es, pero a mí nadie puede quitarme lo que siento, que es la ropa con la visto a mi alma y desnuda parece que no es atractiva, y a oscuras me quedo. Y creéme, que de nada sirve que me abraces en mis sueños. Hazlo aquí y ten huevos de creer que lo estás haciendo. Porque tú también lo sientes. Y sino, quien tiene boca se equivoca, y quien no la tiene, mala suerte la suya de no crecer.
Porque sólo quiero mantener viva la idea que tengo de ti, que no me equivoco ni un poco en lo que pienso, pero se va, se va, se va, y yo me voy con ella, y sobre todo, me la guardo dentro. Y por eso a veces tengo ganas de vomitarte y lavarme el estómago de tu precioso léxico y de tus palabras bonitas, que duelen escuchar. Porque ya ni las sientes un poco. Y yo de a poco las siento, del asco que me da tener todo este dolor dentro, como petróleo en mi océano de heridas abiertas. Que se me ha acabado el hilo con el que solía coserlas, y se van curando al aire. Y anda que no tardan en sanar.


19 sept 2011

Estas y otras cosas

Escrito el 19/09/2011 a las 8:45 am.
___________________________________________________________________________________

¿Qué ganas había de crecer?
Esas palabras que nunca utilizamos,
me las sé de memoria,
rebotan en mi cabeza.

¿De qué sirve?
Pues si lo único que quiero
es mandarte a la mierda
y no sentirme una estúpida.

Faltan historias por contar
en las que no dejes de reír.
Faltan risas en las que no dejes de llorar.
Falta fuerza. Faltan ganas.

Y sentirme casi
como de cualquier forma
y hacer casi
lo que nunca hago.

Y preocuparme demasiado
por lo que no tiene futuro
y, sin embargo,
sigo queriendo para él.

Repetir, reprochar, culpar.

Se me están agotando los sueños
sobre la mesilla de noche.
No tengo abrazos en la nevera
y los besos caducaron la semana pasada.
Y no existe un  lugar
donde comprar cosas de ti.

Y me siento ida, cuando vienes,
y me vengo al apogeo de los golpes
que machacan mis huesos,
y no me vengo por ello.

Que necesito no tener
que pensar demasiado en lo que quiero
y preocuparme más en lo que soy
y en lo que tengo.

Que me haces falta,
pero hay otras cosas a las que
no renunciaría ni por tres garrafas
de comprensión y de "volvamos a empezar".
Sin embargo, lo estoy haciendo.

Y qué es lo que importa,
cuando acabar con todo es lo que apetece.

Que joder, como escueces
siendo sal en mis heridas.
Que de golpe y porrazo ahí estabas,
como si alguien te hubiera puesto ahí
a propósito.

Y rasga la garganta
tan poca nicotina y alcohol en sangre,
que a veces siento que debería estar
un poco menos viva para eludir el dolor.
Y saber que todo lo has provocado tú,
no hace las cosas más fáciles.

Pero, estoy cansada de creer
que todo esto tiene sentido.
No hay razón por la cual
no deba pensar que a veces necesito escapar
de esta mierda que me está hundiendo.

Quiero despertar y darme cuenta
que sigo durmiendo,
que el el polvo de Morfeo no hace efecto
cuando te duelen los latidos.
Que son por ti, que ni siquiera son
por el mero hecho de seguir viva.

Así es como funciona el fracaso,
así es como se va olvidando
que una vez quisise vivir para siempre.
No te cansas de esperar
que vuelva con lo mismo de antes,
con mis cosas, que por mucho que quiera,
no mereces.

Que se me agota el tiempo
entre vacilación y paso adelante.
Que es la hora, ya marcada en el corazón.
de decidir dejarlo por ahora.
Que el tiempo es largo, que si te quiero
estoy aquí y si dudo, otra vez será
con otra persona diferente.
Que de esas hay muchas y de todas ellas,
no quiero ninguna.
Y ahí está, que alguna me querrá a mí
y por empacho o por carencia,
sirva de algo esperar tanto.

No acepto seguir este juego absurdo,
en el que tú ganas, yo pierdo,
perdemos, follamos y a veces, si eso,
nos enamoramos.

10 sept 2011

El sentir.

Pegar tus nudillos a la fría pared
con fuerza
a sabiendas que nadie escucha, que no lo harán
que eso sólo lo oyes tú y lo sientes tú.

Estar en la certeza de que es muy posible
que eso nunca cambie, que no haya ahí fuera
alguien que sepa qué es lo que estás diciendo
y se preocupe en saberlo.

Ya me cansé, ahí está la frase que cambia todo hoy
de fallarme mil veces y ver que nada sirve
de limitar mi corazón hasta desgarrarlo
porque no puedo ser flexible cuando hablo de sentir.

Y eso es lo que soy, un sentimiento expresado
y dueles, como cien puños al estómago
y no quiero, y lo sabes, y tú tampoco quieres
y eso también lo sabes.

Y hablas por hablar, quitando las notas
sujetadas con chinchetas que estaban clavadas en mi mente
para no olvidarme, para recordar
que no ha cambiado como me siento.


Sentir que eres una más de esas malas personas
por hacer lo que sientes en el momento en el que lo sientes
y es que no existen, no te centres en eso
porque cada uno es como es y eso es lo único que hay que entender aquí.


Las mentiras son amigas hipócritas
que te hacen creer cosas que tú mismo dices
las mentiras nos hacen ser alguien que no somos
las mentiras no sirven para otra cosa que para hundirte tú
y arrastrar al resto.

Lo atraías, lo estabas deseando.
Un cambio.
Querías que todo acabara pero no lo sabías
deseabas una excusa para decir "No, se acabó"

"No puedo más" te grité
"Es horrible" te grité
Tengo el corazón abierto en canal
por donde el dolor no deja de chorrear, joder.

Hazlo de una puta vez y sé feliz.
Creéte lo que quieras, y sé feliz.
Piensa que es lo correcto y sé feliz
Mírame y dilo, y sé feliz.

Porque es lo único que quiero que seas
porque no te pido que cambies
hazlo cuando te de la gana, así es como debe ser
yo también estoy harta de como soy, y eso lo sabes.

Nací en el año que nací, en el siglo que nací
y vivo en una confusión constante de no saber
por qué camino he de tirar
porque ninguno de ellos me parece malo ni bueno.

Yo no he dejado de quererte ni lo haré
yo estoy colgada por esas gafitas
y esos ojos verdes que chispean tras de ellas
y de esa manera tuya de ser tú que hace erizar la piel.

No sé mucho de muchas cosas
y no estoy muy segura de otras tantas y puede que me equivoque,
anda que no lo sé y que no me duele admitirlo
que no me duele admitir que te he hecho daño y que eso empapa
que no se va a ir así como así y sé
que no confías en lo que te diga, que todo te parecerá otra mentira adherida a las otras
pero no miento, no miento cuando digo que ojala me dejases
aunque escueza escribir y releerlo después
y ver que cuando estás enamorada esas cosas no te dan igual así como así.

Las personas que me dieron la vida, mis amigos y tú
sois personas del mundo
y nunca me he sentido completamente comprendida
ni he visto que han hecho algo por intentarlo.

Y cambiar eso, no puedo.
No puedo cambiarlo, y lo sabes
tú misma dijiste que no puedes estar con alguien como yo,
que hace que duelan los huesos y los prejuicios, que te hace cuestionar y pensar
por eso haz lo que puedas conmigo, haz lo que más te apetezca hacer.

Yo estaré aquí para decirte que es cierto.
Para decirte "Te entiendo"
y oír tus pasos alejarse
y ver que de verdad serás feliz con lo que tú quieres
y que no te mientes.
Para decirte, que es cierto.

6 jul 2011

Números rojos

Miro por la ventana   
y llueve en sus cristales
que no son sino los míos
cubiertos por esta mierda de día.  


Se me escapa, entonces
la risa entre los dedos 
y ahí va  
como siempre se va y no vuelve


¿Cómo la tuve?  
Que su nombre no tiene eses 
pero sisea cuando la nombro 
cuando sus curvas acaricio en el insomnio.


Que le he contado las pecas 
de su pelo, los cabellos
que son sino sus largos dedos  
donde esa risa que vuela se queda.


Y cierra su mano, 
y por eso no sale. 


Y planea por las nubes,
que se forman cuando escupe
esas cosas que dice
que ni de lejos suenan dulces.


Porque a ella nunca le gustó 
el sabor del chocolate
pero sus labios siguen sabiendo a él.


Que ni de lejos sigo siendo yo,
que hace cinco versos que repetí
la mitad de lo que pone 
en el primero de esta estrofa.


Que no soy de repetir lo que digo
y menos lo que hago
pues suena aburrido
y ella no se merece que le haga tanto caso,


A lo mejor es hora de dejar
lo que un día tú y yo empezamos
que estoy harta de que el viento
se lleve, además de las palabras, tus encantos.


Que no sé si soy yo
pero cada vez que follamos todo va mejor
y follamos sólo cuando tú quieres.



4 jul 2011

El inconformismo de Pine


Pine era una chica lista, una chica triste, una chica con problemas que sólo eran muchas historias que contar, miles de libros que escribir.
Y se pasaba la vida amando, y se pasaba las noches despierta intentando averiguar cómo mejorar el mundo. Cómo hacer para que las personas amasen. Pero nunca encontraba la respuesta y muchas veces terminaba llorando.
"¿Qué nos hemos hecho?", sollozaba una y otra vez entre las hojas de papel gastado a lágrimas y tinta. Pues ella aún creía en el amor tanto como en sí misma, pues ella aún creía en los ladrones del corazón.
Y su familia, harta de su dolor inducido sin motivo, le decía que así son las cosas, pequeña Pine. Así son las cosas y debes conformarte con ello.
Pero Pine nunca se cansaba de reír, de regalarle sonrisas en cajas, atadas con los lazos de sus abrazos, rodeándolas de besos de limón, que siempre acababan guardadas en cajones vacíos y olvidados.
Pues hasta de su propio vacío inexistente, aquellas personas se olvidaban de que sí que existían.
Pine soñaba con que algún día se levantara y dijera "¡Hoy es un día grande!, de que se sintiera bien como casi siempre pensaba en sentirse, que fuera feliz como casi siempre pretendía y nunca conseguía. Porque Pine era inconformista, Pine no buscaba, Pine encontraba. Porque Pine proponía y se hacía realidad.
Pero vivía en sus propias inseguridades, amando a la persona equivocada y equivocándose de que esa persona le amara a ella.
Se preguntaba una y otra vez dónde quedaban los días en los que parecía que todo iba siempre bien y que iba a durar, dónde las palabras NO se las llevaban el viento y decir "te quiero" era como hacer explotar una bomba en el estómago.
Ay, pequeña Pine, cuánto miedo debes de tenerle a la soledad o, mejor dicho, cuánto miedo debes tenerle a quedarte sola contigo misma.
Porque es verdad, Pine lo sabía. Sabía, y lo tenía muy en cuenta, que las personas cambian y que tal vez no vuelvan a ser lo que eran. Y ella lo aceptaba pero añoraba esos días dónde hacer el amor era divertido y besarse era un juego de niños.
Ahí, sin quererlo, Pine se dio cuenta de que había crecido. Y con ella, todo su alrededor. O mejor dicho, se dio cuenta de que todo su alrededor había crecido y ella tuvo que hacerlo por la fuerza.
Tuvo que madurar a la fuerza, que aguantarse las ganas de morder el globo terráqueo como si fuera una piruleta y correr revoloteando su pelo de colores. Y de levantarse la falda del vestido aunque nunca llevara vestido.
Porque se percató de que cuando te hacen daño, tu madurez crece 3 centímetros. Es algo que está comprobado.
Y Pine sufrió tanto, Pine sufre tanto... Pero sigue siendo risueña, sigue soñando con helados de limón en una playa desierta, con besos salados, con abrazos bajo la lluvia, con canciones al oído...
Suena con ser típica, con ser ignorante, inocente, indiscutiblemente fuerte, simple y desaliñada. Con acostarse con esa persona un sábado y despertarse un domingo sin haber dormido apenas dos horas.
Porque del amor como de la vida, siempre se espera más y nunca se está satisfecho.
Y Pine era una chica tan inconformista... Sigue siendo la misma niña que no quiere hablar con nadie y ama en secreto. Porque si hablara, su amor se lo llevaría el viento, como los vestidos que nunca se pone.
Porque Pine sigue soñando con levantarse algún día y decir "¡Hoy es un día grande!".

25 may 2011

Recuperación 23/2/11

Últimamente no es que nos sobren los momentos románticos, sin embargo, pequeña jade... ¿Qué importa?
Siempre preocupándome por hacer que no te preocupes, por hacer, por hacer y no por sentir. Siempre queriéndote más e intentando someterte a mis encantos banales; arrancándote del todo de tu más sincero mundo. Supongo que esta es una de las muchas cartas que nunca verán la luz y donde puedo hablarte. Decirte que me he vuelto de nuevo del revés, he vuelto a perder las riendas de mi salvaje inconformismo sin pensar que tú también montas en su lomo.
Y te echo de menos todos y cada uno de los días que, con los ojos, me dices que te vas, y ahora no es distinto, pero ya no es como en las discusiones que se amortiguaban con las noches del ayer donde yo carecía de sentido. Pues le dije al pasado que pusiera una pared de almohadones y cojines entre su lugar y el presente, por si volvía a caer, que no me hiciera tanto daño. Y siento, en mi más profundo interior, el dolor de una de mis pérdidas, tal vez un trozo de consciencia marchito donde la rabia se había ramificado, formando puentes que se pintaban solos de terror. ¿Y a qué miedo puedo suscitar mi irrevocable aversión y odio?
Tal vez a mis días cálidos contigo les falten grados y por ellos fuesen borrados por la sangre de mis neuronas al no dejar de pensarte. Tal vez a tus labios, que ocupan la pantalla de cine de mi onírica existencia bajo las sábanas, una y otra vez, abriéndose y cerrándose y venciendo mi corazón a una caída insufrible.
Sea cómo sea, mi pecho es libre. He comprendido que nadie me obliga a amarte a todas horas; tú no lo necesitas y a veces cansa.
También que los días van pasando y poco queda de esa angustia existencial vacía que me abría en canal, abriéndome tal herida en el alma que aún cuesta de sanar. Ya no me faltas porque nunca te tuve y nunca te tendré.
¿Sigues queriendo que te quiera y persiga ilusiones en su propio cementerio?
Pues arremolinada entre tus verdes ramas llameantes, como la naturaleza: libre e independiente del ser humano, te muestras.
¿Cómo haces que sea fácil? ¿Cómo consigues hacerlo?

Sin embargo, no te espero. Tal vez él sí que lo haga por mí.