Pegar tus nudillos a la fría pared
con fuerza
a sabiendas que nadie escucha, que no lo harán
que eso sólo lo oyes tú y lo sientes tú.
Estar en la certeza de que es muy posible
que eso nunca cambie, que no haya ahí fuera
alguien que sepa qué es lo que estás diciendo
y se preocupe en saberlo.
Ya me cansé, ahí está la frase que cambia todo hoy
de fallarme mil veces y ver que nada sirve
de limitar mi corazón hasta desgarrarlo
porque no puedo ser flexible cuando hablo de sentir.
Y eso es lo que soy, un sentimiento expresado
y dueles, como cien puños al estómago
y no quiero, y lo sabes, y tú tampoco quieres
y eso también lo sabes.
Y hablas por hablar, quitando las notas
sujetadas con chinchetas que estaban clavadas en mi mente
para no olvidarme, para recordar
que no ha cambiado como me siento.
Sentir que eres una más de esas malas personas
por hacer lo que sientes en el momento en el que lo sientes
y es que no existen, no te centres en eso
porque cada uno es como es y eso es lo único que hay que entender aquí.
Las mentiras son amigas hipócritas
que te hacen creer cosas que tú mismo dices
las mentiras nos hacen ser alguien que no somos
las mentiras no sirven para otra cosa que para hundirte tú
y arrastrar al resto.
Lo atraías, lo estabas deseando.
Un cambio.
Querías que todo acabara pero no lo sabías
deseabas una excusa para decir "No, se acabó"
"No puedo más" te grité
"Es horrible" te grité
Tengo el corazón abierto en canal
por donde el dolor no deja de chorrear, joder.
Hazlo de una puta vez y sé feliz.
Creéte lo que quieras, y sé feliz.
Piensa que es lo correcto y sé feliz
Mírame y dilo, y sé feliz.
Porque es lo único que quiero que seas
porque no te pido que cambies
hazlo cuando te de la gana, así es como debe ser
yo también estoy harta de como soy, y eso lo sabes.
Nací en el año que nací, en el siglo que nací
y vivo en una confusión constante de no saber
por qué camino he de tirar
porque ninguno de ellos me parece malo ni bueno.
Yo no he dejado de quererte ni lo haré
yo estoy colgada por esas gafitas
y esos ojos verdes que chispean tras de ellas
y de esa manera tuya de ser tú que hace erizar la piel.
No sé mucho de muchas cosas
y no estoy muy segura de otras tantas y puede que me equivoque,
anda que no lo sé y que no me duele admitirlo
que no me duele admitir que te he hecho daño y que eso empapa
que no se va a ir así como así y sé
que no confías en lo que te diga, que todo te parecerá otra mentira adherida a las otras
pero no miento, no miento cuando digo que ojala me dejases
aunque escueza escribir y releerlo después
y ver que cuando estás enamorada esas cosas no te dan igual así como así.
Las personas que me dieron la vida, mis amigos y tú
sois personas del mundo
y nunca me he sentido completamente comprendida
ni he visto que han hecho algo por intentarlo.
Y cambiar eso, no puedo.
No puedo cambiarlo, y lo sabes
tú misma dijiste que no puedes estar con alguien como yo,
que hace que duelan los huesos y los prejuicios, que te hace cuestionar y pensar
por eso haz lo que puedas conmigo, haz lo que más te apetezca hacer.
Yo estaré aquí para decirte que es cierto.
Para decirte "Te entiendo"
y oír tus pasos alejarse
y ver que de verdad serás feliz con lo que tú quieres
y que no te mientes.
Para decirte, que es cierto.
10 sept 2011
6 jul 2011
Números rojos
Miro por la ventana
y llueve en sus cristales
que no son sino los míos
cubiertos por esta mierda de día.
Se me escapa, entonces
la risa entre los dedos
y ahí va
como siempre se va y no vuelve
¿Cómo la tuve?
Que su nombre no tiene eses
pero sisea cuando la nombro
cuando sus curvas acaricio en el insomnio.
Que le he contado las pecas
de su pelo, los cabellos
que son sino sus largos dedos
donde esa risa que vuela se queda.
Y cierra su mano,
y por eso no sale.
Y planea por las nubes,
que se forman cuando escupe
esas cosas que dice
que ni de lejos suenan dulces.
Porque a ella nunca le gustó
el sabor del chocolate
pero sus labios siguen sabiendo a él.
Que ni de lejos sigo siendo yo,
que hace cinco versos que repetí
la mitad de lo que pone
en el primero de esta estrofa.
Que no soy de repetir lo que digo
y menos lo que hago
pues suena aburrido
y ella no se merece que le haga tanto caso,
A lo mejor es hora de dejar
lo que un día tú y yo empezamos
que estoy harta de que el viento
se lleve, además de las palabras, tus encantos.
Que no sé si soy yo
pero cada vez que follamos todo va mejor
y follamos sólo cuando tú quieres.
y llueve en sus cristales
que no son sino los míos
cubiertos por esta mierda de día.
Se me escapa, entonces
la risa entre los dedos
y ahí va
como siempre se va y no vuelve
¿Cómo la tuve?
Que su nombre no tiene eses
pero sisea cuando la nombro
cuando sus curvas acaricio en el insomnio.
Que le he contado las pecas
de su pelo, los cabellos
que son sino sus largos dedos
donde esa risa que vuela se queda.
Y cierra su mano,
y por eso no sale.
Y planea por las nubes,
que se forman cuando escupe
esas cosas que dice
que ni de lejos suenan dulces.
Porque a ella nunca le gustó
el sabor del chocolate
pero sus labios siguen sabiendo a él.
Que ni de lejos sigo siendo yo,
que hace cinco versos que repetí
la mitad de lo que pone
en el primero de esta estrofa.
Que no soy de repetir lo que digo
y menos lo que hago
pues suena aburrido
y ella no se merece que le haga tanto caso,
A lo mejor es hora de dejar
lo que un día tú y yo empezamos
que estoy harta de que el viento
se lleve, además de las palabras, tus encantos.
Que no sé si soy yo
pero cada vez que follamos todo va mejor
y follamos sólo cuando tú quieres.
4 jul 2011
El inconformismo de Pine
Pine era una chica lista, una chica triste, una chica con problemas que sólo eran muchas historias que contar, miles de libros que escribir.
Y se pasaba la vida amando, y se pasaba las noches despierta intentando averiguar cómo mejorar el mundo. Cómo hacer para que las personas amasen. Pero nunca encontraba la respuesta y muchas veces terminaba llorando.
"¿Qué nos hemos hecho?", sollozaba una y otra vez entre las hojas de papel gastado a lágrimas y tinta. Pues ella aún creía en el amor tanto como en sí misma, pues ella aún creía en los ladrones del corazón.
Y su familia, harta de su dolor inducido sin motivo, le decía que así son las cosas, pequeña Pine. Así son las cosas y debes conformarte con ello.
Pero Pine nunca se cansaba de reír, de regalarle sonrisas en cajas, atadas con los lazos de sus abrazos, rodeándolas de besos de limón, que siempre acababan guardadas en cajones vacíos y olvidados.
Pues hasta de su propio vacío inexistente, aquellas personas se olvidaban de que sí que existían.
Pine soñaba con que algún día se levantara y dijera "¡Hoy es un día grande!, de que se sintiera bien como casi siempre pensaba en sentirse, que fuera feliz como casi siempre pretendía y nunca conseguía. Porque Pine era inconformista, Pine no buscaba, Pine encontraba. Porque Pine proponía y se hacía realidad.
Pero vivía en sus propias inseguridades, amando a la persona equivocada y equivocándose de que esa persona le amara a ella.
Se preguntaba una y otra vez dónde quedaban los días en los que parecía que todo iba siempre bien y que iba a durar, dónde las palabras NO se las llevaban el viento y decir "te quiero" era como hacer explotar una bomba en el estómago.
Ay, pequeña Pine, cuánto miedo debes de tenerle a la soledad o, mejor dicho, cuánto miedo debes tenerle a quedarte sola contigo misma.
Porque es verdad, Pine lo sabía. Sabía, y lo tenía muy en cuenta, que las personas cambian y que tal vez no vuelvan a ser lo que eran. Y ella lo aceptaba pero añoraba esos días dónde hacer el amor era divertido y besarse era un juego de niños.
Ahí, sin quererlo, Pine se dio cuenta de que había crecido. Y con ella, todo su alrededor. O mejor dicho, se dio cuenta de que todo su alrededor había crecido y ella tuvo que hacerlo por la fuerza.
Tuvo que madurar a la fuerza, que aguantarse las ganas de morder el globo terráqueo como si fuera una piruleta y correr revoloteando su pelo de colores. Y de levantarse la falda del vestido aunque nunca llevara vestido.
Porque se percató de que cuando te hacen daño, tu madurez crece 3 centímetros. Es algo que está comprobado.
Y Pine sufrió tanto, Pine sufre tanto... Pero sigue siendo risueña, sigue soñando con helados de limón en una playa desierta, con besos salados, con abrazos bajo la lluvia, con canciones al oído...
Suena con ser típica, con ser ignorante, inocente, indiscutiblemente fuerte, simple y desaliñada. Con acostarse con esa persona un sábado y despertarse un domingo sin haber dormido apenas dos horas.
Porque del amor como de la vida, siempre se espera más y nunca se está satisfecho.
Y Pine era una chica tan inconformista... Sigue siendo la misma niña que no quiere hablar con nadie y ama en secreto. Porque si hablara, su amor se lo llevaría el viento, como los vestidos que nunca se pone.
Y se pasaba la vida amando, y se pasaba las noches despierta intentando averiguar cómo mejorar el mundo. Cómo hacer para que las personas amasen. Pero nunca encontraba la respuesta y muchas veces terminaba llorando.
"¿Qué nos hemos hecho?", sollozaba una y otra vez entre las hojas de papel gastado a lágrimas y tinta. Pues ella aún creía en el amor tanto como en sí misma, pues ella aún creía en los ladrones del corazón.
Y su familia, harta de su dolor inducido sin motivo, le decía que así son las cosas, pequeña Pine. Así son las cosas y debes conformarte con ello.
Pero Pine nunca se cansaba de reír, de regalarle sonrisas en cajas, atadas con los lazos de sus abrazos, rodeándolas de besos de limón, que siempre acababan guardadas en cajones vacíos y olvidados.
Pues hasta de su propio vacío inexistente, aquellas personas se olvidaban de que sí que existían.
Pine soñaba con que algún día se levantara y dijera "¡Hoy es un día grande!, de que se sintiera bien como casi siempre pensaba en sentirse, que fuera feliz como casi siempre pretendía y nunca conseguía. Porque Pine era inconformista, Pine no buscaba, Pine encontraba. Porque Pine proponía y se hacía realidad.
Pero vivía en sus propias inseguridades, amando a la persona equivocada y equivocándose de que esa persona le amara a ella.
Se preguntaba una y otra vez dónde quedaban los días en los que parecía que todo iba siempre bien y que iba a durar, dónde las palabras NO se las llevaban el viento y decir "te quiero" era como hacer explotar una bomba en el estómago.
Ay, pequeña Pine, cuánto miedo debes de tenerle a la soledad o, mejor dicho, cuánto miedo debes tenerle a quedarte sola contigo misma.
Porque es verdad, Pine lo sabía. Sabía, y lo tenía muy en cuenta, que las personas cambian y que tal vez no vuelvan a ser lo que eran. Y ella lo aceptaba pero añoraba esos días dónde hacer el amor era divertido y besarse era un juego de niños.
Ahí, sin quererlo, Pine se dio cuenta de que había crecido. Y con ella, todo su alrededor. O mejor dicho, se dio cuenta de que todo su alrededor había crecido y ella tuvo que hacerlo por la fuerza.
Tuvo que madurar a la fuerza, que aguantarse las ganas de morder el globo terráqueo como si fuera una piruleta y correr revoloteando su pelo de colores. Y de levantarse la falda del vestido aunque nunca llevara vestido.
Porque se percató de que cuando te hacen daño, tu madurez crece 3 centímetros. Es algo que está comprobado.
Y Pine sufrió tanto, Pine sufre tanto... Pero sigue siendo risueña, sigue soñando con helados de limón en una playa desierta, con besos salados, con abrazos bajo la lluvia, con canciones al oído...
Suena con ser típica, con ser ignorante, inocente, indiscutiblemente fuerte, simple y desaliñada. Con acostarse con esa persona un sábado y despertarse un domingo sin haber dormido apenas dos horas.
Porque del amor como de la vida, siempre se espera más y nunca se está satisfecho.
Y Pine era una chica tan inconformista... Sigue siendo la misma niña que no quiere hablar con nadie y ama en secreto. Porque si hablara, su amor se lo llevaría el viento, como los vestidos que nunca se pone.
Porque Pine sigue soñando con levantarse algún día y decir "¡Hoy es un día grande!".
25 may 2011
Recuperación 23/2/11
Últimamente no es que nos sobren los momentos románticos, sin embargo, pequeña jade... ¿Qué importa?
Siempre preocupándome por hacer que no te preocupes, por hacer, por hacer y no por sentir. Siempre queriéndote más e intentando someterte a mis encantos banales; arrancándote del todo de tu más sincero mundo. Supongo que esta es una de las muchas cartas que nunca verán la luz y donde puedo hablarte. Decirte que me he vuelto de nuevo del revés, he vuelto a perder las riendas de mi salvaje inconformismo sin pensar que tú también montas en su lomo.
Y te echo de menos todos y cada uno de los días que, con los ojos, me dices que te vas, y ahora no es distinto, pero ya no es como en las discusiones que se amortiguaban con las noches del ayer donde yo carecía de sentido. Pues le dije al pasado que pusiera una pared de almohadones y cojines entre su lugar y el presente, por si volvía a caer, que no me hiciera tanto daño. Y siento, en mi más profundo interior, el dolor de una de mis pérdidas, tal vez un trozo de consciencia marchito donde la rabia se había ramificado, formando puentes que se pintaban solos de terror. ¿Y a qué miedo puedo suscitar mi irrevocable aversión y odio?
Tal vez a mis días cálidos contigo les falten grados y por ellos fuesen borrados por la sangre de mis neuronas al no dejar de pensarte. Tal vez a tus labios, que ocupan la pantalla de cine de mi onírica existencia bajo las sábanas, una y otra vez, abriéndose y cerrándose y venciendo mi corazón a una caída insufrible.
Sea cómo sea, mi pecho es libre. He comprendido que nadie me obliga a amarte a todas horas; tú no lo necesitas y a veces cansa.
También que los días van pasando y poco queda de esa angustia existencial vacía que me abría en canal, abriéndome tal herida en el alma que aún cuesta de sanar. Ya no me faltas porque nunca te tuve y nunca te tendré.
¿Sigues queriendo que te quiera y persiga ilusiones en su propio cementerio?
Pues arremolinada entre tus verdes ramas llameantes, como la naturaleza: libre e independiente del ser humano, te muestras.
¿Cómo haces que sea fácil? ¿Cómo consigues hacerlo?
Sin embargo, no te espero. Tal vez él sí que lo haga por mí.
Siempre preocupándome por hacer que no te preocupes, por hacer, por hacer y no por sentir. Siempre queriéndote más e intentando someterte a mis encantos banales; arrancándote del todo de tu más sincero mundo. Supongo que esta es una de las muchas cartas que nunca verán la luz y donde puedo hablarte. Decirte que me he vuelto de nuevo del revés, he vuelto a perder las riendas de mi salvaje inconformismo sin pensar que tú también montas en su lomo.
Y te echo de menos todos y cada uno de los días que, con los ojos, me dices que te vas, y ahora no es distinto, pero ya no es como en las discusiones que se amortiguaban con las noches del ayer donde yo carecía de sentido. Pues le dije al pasado que pusiera una pared de almohadones y cojines entre su lugar y el presente, por si volvía a caer, que no me hiciera tanto daño. Y siento, en mi más profundo interior, el dolor de una de mis pérdidas, tal vez un trozo de consciencia marchito donde la rabia se había ramificado, formando puentes que se pintaban solos de terror. ¿Y a qué miedo puedo suscitar mi irrevocable aversión y odio?
Tal vez a mis días cálidos contigo les falten grados y por ellos fuesen borrados por la sangre de mis neuronas al no dejar de pensarte. Tal vez a tus labios, que ocupan la pantalla de cine de mi onírica existencia bajo las sábanas, una y otra vez, abriéndose y cerrándose y venciendo mi corazón a una caída insufrible.
Sea cómo sea, mi pecho es libre. He comprendido que nadie me obliga a amarte a todas horas; tú no lo necesitas y a veces cansa.
También que los días van pasando y poco queda de esa angustia existencial vacía que me abría en canal, abriéndome tal herida en el alma que aún cuesta de sanar. Ya no me faltas porque nunca te tuve y nunca te tendré.
¿Sigues queriendo que te quiera y persiga ilusiones en su propio cementerio?
Pues arremolinada entre tus verdes ramas llameantes, como la naturaleza: libre e independiente del ser humano, te muestras.
¿Cómo haces que sea fácil? ¿Cómo consigues hacerlo?
Sin embargo, no te espero. Tal vez él sí que lo haga por mí.
26 abr 2011
Murmullos.
![]() |
| Mide tu verdad. |
Cuando murió todo pareció cambiar. Total, ¿para que seguir poniendo buena cara?
En realidad todos creían de ella una pedante, mujer a medio acabar que cada vez se volvía más compleja y menos madura. Pero... ¡Qué bella!
Sus ojos avellanados, color del musgo que se expande por los muros de un castillo antiguo, expresaban su sabiduría y la esperanza que retenía en su interior. Todo eso, acompañando a una sonrisa infantil y desgarbada, pero a la vez llena de una sutileza sólo comparable a las delicias de la muerte, perseguían a los más desgraciados en sus sueños más húmedos e inalcanzables. Porque sí, es cierto, era una chica de rasgos élficos, del lugar de donde vienen las hadas y los espíritus del bosque y de cuerpo esculpido en el más remoto e insospechado lugar de la tierra, o del universo, pues parecía estar fabricada por polvo lunar. Porque, ya sabemos que los lugares remotos siempre suelen ser los más bonitos. Aún así, ni su cuerpo, ni su boca eran comparables a aquellos dos enormes faros que alumbrarían hasta las más oscuras profundidades marinas, que se posaban sobre mí y me caldeaban el alma, que, cuando ellos se abrían, cuando lloraban o se reían, en mi interior se me desbordaban las arterias y la sangre se me congelaba en las venas. Porque podía hacerte hervir de pura adoración o convertirte en motas de hielo, ya deshecho.
Porque supe aprender a pasar sus páginas, en el interior de su retina. Supe leer y entender cada uno de sus movimientos, pues los tengo memorizados en lo más hondo de mi misma. Porque nadie podrá jamás conocerla tanto como lo hice yo. Tal vez, digáis, ¡qué arrogante! Pero, ciertamente, ¿alguna vez os parásteis a escucharlos? ¿A entenderlos? ¿A besarlos, amarlos, olvidarlos y conversar con ellos?
Aquella chica tan peculiar, aquella chica que, con sólo una palabra, hacía retumbar las paredes de mí misma... Aquella chica ha muerto. Sin embargo, sus ojos, dos pequeñas esmeraldas sin valor alguno ya, siguen despiertos. Siguen siendo parte de su verdadera yo.
Dicen de ella que cambió. Dicen que todo lo que fue se quedó en el pasado y que tal vez volverá, pasada la primavera. Que los rizos de sus letras se arremolinan y se pierden dentro de su cabeza. Que las palabras no le salen y los besos se le han caducado. Que ya no tiene ganas de seguir viviendo y por eso dejó de hacerlo. ¿Pensáis que fue mi culpa que se esfumara, como un mal sueño? Quizás... Quizas.
Sólo sé que dicen que murió y, en cambio, la veo vivir en sus ojos. Una débil llama que resiste y que me habla.
¿Qué dice?
Que se le está perdiendo el amor entre los dedos y que no hay manera de deshacerse de sí misma por un momento y vivir. Tan simple como eso y a la vez tan complicado...
Qué decir...
Que la gente, al pasar, la aclama. Que la gente, al pasar, la añora. Su nombre, flotando en este aire viciado, sonando una y otra vez. Y sólo debe descansar y nadie se lo permite.
Aún quedan cabos sueltos y lo sabe.
Lo que aún se esconde en sus ojos y que se ha convertido en un secreto, que yo sé.
Y ella intuye.
5 abr 2011
Qué voy a hacer a partir de ahora.
4º- Terminar libros que tengo incompletos.
5º- Pintar muchos, muchos cuadros y experimentar con otras formas de dibujo.
6º- Disfrutar del verano que me espera y del sol.
7º- Para disfrutar del verano, primero tengo que aprobarlas todas. Así que lo suyo sería decir que voy a estudiar mucho, mucho para poder sacármelo todo.
9º- Aprender a cocinar nuevas comidas vegetarianas.
10º- Hacer mi blog mucho más personal de lo que es, empezando por esto.
11º- No enamorarme en todo el verano.
12º- Ir a ver a amigos que están lejos.
13º- Emborracharme... De la situación y del momento ;)
16º- Visitar todos y cada uno de los pubs irlandeses que hay en la ciudad.
18º- Leer muchos libros. Algunos que tenía abandonados.
19º- Escribir o intentar escribir lo que sueño todas las noches.
20º- Trabajar en verano y ahorrar para comprarme... ¡Yo qué sé! ¡Lo que sea!
21º- Ver las películas que me interesan y que todavía no he visto como Black swan, Mr.Nobody, Fuckin Amal, etc...
23º- Comprarme muchos discos nuevos, que hace tiempo que no me compro alguno.
24º- Escuchar nueva música.
25º- Olvidar a jade.
27º- ¡Este verano a hacer natación!
29º- Viajar sola o acompañada.
31º- Ir a manifestaciones que sean de mi interés.
32º- Apuntarme a la Cruz Roja.
35º- Este verano, ir con mi padre a la playa los domingos de madrugada.
36º- Intentar cumplir la lista de "Gente a la que me voy a tirar". Esa idea fue de una amiga, no mía xD
39º- Ver si tengo alguna habilidad interpretativa.
40º- Buscarle a mi tortuga un lugar mejor para vivir.
41º- Mejorar en el dibujo con tableta gráfica. Soy un desastre :S
42º- Mandar cartas (aunque sea anticuado) a una amiga de Argentina a la que se las debo.
43º- Ir al Salón del Manga :3
44º- Dinero para hacerme tatuajes.
45º- Hacerme una trenza de colores en el pelo.
46º- Tomar el sol y bañarme en el mar. Eso, todo lo que pueda.
47º- Montar alguna fiesta. En mi casa no, en algún local, lejos de que se rompa o queme algo xD
49º- Ir a Londres y volver, el mismo día.
51º- Leer más libros por internet de autores/as anónimos/as.
52º- Leer y escribir más poemas. Necesito culturizarme en ese ámbito.
53º- Recoger todos los poemas que tengo por ahí perdidos y unirlos todos para editar un libro. Hace ya tiempo que lo quería hacer y ahora voy a empezar con ese proyecto.
54º- Grabarme CD's de música para poder escucharlos en la habitación mientras dibujo. Si alguien no está a favor de la piratería, sorry :)
55º- Mejorar mi inglés, algo chirriante.
57º- Llevar a mi hermana a un montón de sitios.
58º- Ir a algún museo de arte.
59º- Ir a más exposiciones de arte y de literatura.
60º- Presentarme a muchos concursos que abarquen el ámbito artístico.
61º- Jugar con la fotografía y aprender un poco más sobre ella.
62º. Explorar la ciudad de cabo a rabo.
63º- Aprender más sobre la historia del mundo.
64º- Ver todas las temporadas de "The L word".
65º- Ayudar a mi madre con sus estudios.
66º- Ser la Peter Pan de otra persona.
68º- Aprender a conducir.
70º- Añadir más cosas a esta lista.
11 mar 2011
Jade
El sol suspira en esta noche nublada
sus brazos luminosos intentan atravesar
el cielo estrellado de nubes
que el invierno a cubierto de su esencia.
Vistiéndose de inviernos
de los árboles la hojas caen
las ramas se rompen
formando manos hacia el cielo.
¿Dónde acabaron los días de estío?
¿Dónde se esconden esa olas doradas
que yo acariciaba en las noches siderales?
¿Quién ha hecho de la próxima primavera
un invierno, que cubre de escarcha los corazones?
Como una boca, las palabras hablan
su voz como el aire flota
a mi alrededor, en el mundo
donde existo en la penumbra.
La complejidad de lo que extrañamos,
la añoranza de un niño perdido
la inteligencia innata de la naturaleza
los labios fruncidos de las preguntas...
Sin resolver.
Los días se cubren con una sábana
blanca de luz y gris de sentidos
mi voz se ahoga en esta cúpula
donde nieva y llueve sin cesar.
Aún resisto, jade, aún resisto...
¿Pero por cuánto mi armadura resistirá?
¿Por cuánto este duro y palpitante llanto
seguirá siendo una roca expuesta a la erosión?
Poco a poco se van gastando las ganas
poco a poco se van olvidando motivos
la materia ni se cambia, ni se destruye
Es tranformada... Como mis intentos.
Y la comprensión enriquece mi vista
y la primavera volverá a renacer
entre las cenizas de los árboles sin plumas
que como fénix vuelven a volar.
Y mis palabras serán susurros ahora
pero truenos sonarán cuando esté delante
cuando su voz pueda escuchar
y sus ojos irisados interpreten.
Y mi aliento nubla los cristales
y mi aliento nubla mi retina
y mi aliento sigue empañándome
porque sigo respirando después de todo.
Porque aún jade me lo permite.
Porque la cuerda se va despellejando
Porque siete condiciones me separan
de descubrir todas las hojas caídas.
Y escucho la voz de la vida
que me habla a través del tiempo,
me pregunta si los pétalos de la pasión
recorren mis ríos de sangre.
¿Qué debo responder?
¿Quiero de verdad la presencia
de mi pequeña jade en este invierno sin sentido?
¿Voy a perder la cosecha de tantos meses?
La incoherencia, los amargos tragos
que del aire suspiro...
Los arpones de sus manos en mi sueños...
Hacen mi inspiración renacer
hacen mis noches morir en el insomnio.
Regresa, pequeña jade, si quieres.
Que yo te espero.
Que comiencen las primaveras
de tus pestañas al mirarme.
Como mariposas.
Que sea tu sonrisa
la que disipe cualquier duda
que sean tus labios
las que engorden mis pálpitos.
Que tu iris devuelva el verdor
a todo mi alrededor.
Porque el verde,
pequeña jade,
es tu color.
El color de la esperanza.
sus brazos luminosos intentan atravesar
el cielo estrellado de nubes
que el invierno a cubierto de su esencia.
Vistiéndose de inviernos
de los árboles la hojas caen
las ramas se rompen
formando manos hacia el cielo.
¿Dónde acabaron los días de estío?
¿Dónde se esconden esa olas doradas
que yo acariciaba en las noches siderales?
¿Quién ha hecho de la próxima primavera
un invierno, que cubre de escarcha los corazones?
Como una boca, las palabras hablan
su voz como el aire flota
a mi alrededor, en el mundo
donde existo en la penumbra.
La complejidad de lo que extrañamos,
la añoranza de un niño perdido
la inteligencia innata de la naturaleza
los labios fruncidos de las preguntas...
Sin resolver.
Los días se cubren con una sábana
blanca de luz y gris de sentidos
mi voz se ahoga en esta cúpula
donde nieva y llueve sin cesar.
Aún resisto, jade, aún resisto...
¿Pero por cuánto mi armadura resistirá?
¿Por cuánto este duro y palpitante llanto
seguirá siendo una roca expuesta a la erosión?
Poco a poco se van gastando las ganas
poco a poco se van olvidando motivos
la materia ni se cambia, ni se destruye
Es tranformada... Como mis intentos.
Y la comprensión enriquece mi vista
y la primavera volverá a renacer
entre las cenizas de los árboles sin plumas
que como fénix vuelven a volar.
Y mis palabras serán susurros ahora
pero truenos sonarán cuando esté delante
cuando su voz pueda escuchar
y sus ojos irisados interpreten.
Y mi aliento nubla los cristales
y mi aliento nubla mi retina
y mi aliento sigue empañándome
porque sigo respirando después de todo.
Porque aún jade me lo permite.
Porque la cuerda se va despellejando
Porque siete condiciones me separan
de descubrir todas las hojas caídas.
Y escucho la voz de la vida
que me habla a través del tiempo,
me pregunta si los pétalos de la pasión
recorren mis ríos de sangre.
¿Qué debo responder?
¿Quiero de verdad la presencia
de mi pequeña jade en este invierno sin sentido?
¿Voy a perder la cosecha de tantos meses?
La incoherencia, los amargos tragos
que del aire suspiro...
Los arpones de sus manos en mi sueños...
Hacen mi inspiración renacer
hacen mis noches morir en el insomnio.
Regresa, pequeña jade, si quieres.
Que yo te espero.
Que comiencen las primaveras
de tus pestañas al mirarme.
Como mariposas.
Que sea tu sonrisa
la que disipe cualquier duda
que sean tus labios
las que engorden mis pálpitos.
Que tu iris devuelva el verdor
a todo mi alrededor.
Porque el verde,
pequeña jade,
es tu color.
El color de la esperanza.
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