Últimamente no es que nos sobren los momentos románticos, sin embargo, pequeña jade... ¿Qué importa?
Siempre preocupándome por hacer que no te preocupes, por hacer, por hacer y no por sentir. Siempre queriéndote más e intentando someterte a mis encantos banales; arrancándote del todo de tu más sincero mundo. Supongo que esta es una de las muchas cartas que nunca verán la luz y donde puedo hablarte. Decirte que me he vuelto de nuevo del revés, he vuelto a perder las riendas de mi salvaje inconformismo sin pensar que tú también montas en su lomo.
Y te echo de menos todos y cada uno de los días que, con los ojos, me dices que te vas, y ahora no es distinto, pero ya no es como en las discusiones que se amortiguaban con las noches del ayer donde yo carecía de sentido. Pues le dije al pasado que pusiera una pared de almohadones y cojines entre su lugar y el presente, por si volvía a caer, que no me hiciera tanto daño. Y siento, en mi más profundo interior, el dolor de una de mis pérdidas, tal vez un trozo de consciencia marchito donde la rabia se había ramificado, formando puentes que se pintaban solos de terror. ¿Y a qué miedo puedo suscitar mi irrevocable aversión y odio?
Tal vez a mis días cálidos contigo les falten grados y por ellos fuesen borrados por la sangre de mis neuronas al no dejar de pensarte. Tal vez a tus labios, que ocupan la pantalla de cine de mi onírica existencia bajo las sábanas, una y otra vez, abriéndose y cerrándose y venciendo mi corazón a una caída insufrible.
Sea cómo sea, mi pecho es libre. He comprendido que nadie me obliga a amarte a todas horas; tú no lo necesitas y a veces cansa.
También que los días van pasando y poco queda de esa angustia existencial vacía que me abría en canal, abriéndome tal herida en el alma que aún cuesta de sanar. Ya no me faltas porque nunca te tuve y nunca te tendré.
¿Sigues queriendo que te quiera y persiga ilusiones en su propio cementerio?
Pues arremolinada entre tus verdes ramas llameantes, como la naturaleza: libre e independiente del ser humano, te muestras.
¿Cómo haces que sea fácil? ¿Cómo consigues hacerlo?
Sin embargo, no te espero. Tal vez él sí que lo haga por mí.
25 may 2011
26 abr 2011
Murmullos.
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| Mide tu verdad. |
Cuando murió todo pareció cambiar. Total, ¿para que seguir poniendo buena cara?
En realidad todos creían de ella una pedante, mujer a medio acabar que cada vez se volvía más compleja y menos madura. Pero... ¡Qué bella!
Sus ojos avellanados, color del musgo que se expande por los muros de un castillo antiguo, expresaban su sabiduría y la esperanza que retenía en su interior. Todo eso, acompañando a una sonrisa infantil y desgarbada, pero a la vez llena de una sutileza sólo comparable a las delicias de la muerte, perseguían a los más desgraciados en sus sueños más húmedos e inalcanzables. Porque sí, es cierto, era una chica de rasgos élficos, del lugar de donde vienen las hadas y los espíritus del bosque y de cuerpo esculpido en el más remoto e insospechado lugar de la tierra, o del universo, pues parecía estar fabricada por polvo lunar. Porque, ya sabemos que los lugares remotos siempre suelen ser los más bonitos. Aún así, ni su cuerpo, ni su boca eran comparables a aquellos dos enormes faros que alumbrarían hasta las más oscuras profundidades marinas, que se posaban sobre mí y me caldeaban el alma, que, cuando ellos se abrían, cuando lloraban o se reían, en mi interior se me desbordaban las arterias y la sangre se me congelaba en las venas. Porque podía hacerte hervir de pura adoración o convertirte en motas de hielo, ya deshecho.
Porque supe aprender a pasar sus páginas, en el interior de su retina. Supe leer y entender cada uno de sus movimientos, pues los tengo memorizados en lo más hondo de mi misma. Porque nadie podrá jamás conocerla tanto como lo hice yo. Tal vez, digáis, ¡qué arrogante! Pero, ciertamente, ¿alguna vez os parásteis a escucharlos? ¿A entenderlos? ¿A besarlos, amarlos, olvidarlos y conversar con ellos?
Aquella chica tan peculiar, aquella chica que, con sólo una palabra, hacía retumbar las paredes de mí misma... Aquella chica ha muerto. Sin embargo, sus ojos, dos pequeñas esmeraldas sin valor alguno ya, siguen despiertos. Siguen siendo parte de su verdadera yo.
Dicen de ella que cambió. Dicen que todo lo que fue se quedó en el pasado y que tal vez volverá, pasada la primavera. Que los rizos de sus letras se arremolinan y se pierden dentro de su cabeza. Que las palabras no le salen y los besos se le han caducado. Que ya no tiene ganas de seguir viviendo y por eso dejó de hacerlo. ¿Pensáis que fue mi culpa que se esfumara, como un mal sueño? Quizás... Quizas.
Sólo sé que dicen que murió y, en cambio, la veo vivir en sus ojos. Una débil llama que resiste y que me habla.
¿Qué dice?
Que se le está perdiendo el amor entre los dedos y que no hay manera de deshacerse de sí misma por un momento y vivir. Tan simple como eso y a la vez tan complicado...
Qué decir...
Que la gente, al pasar, la aclama. Que la gente, al pasar, la añora. Su nombre, flotando en este aire viciado, sonando una y otra vez. Y sólo debe descansar y nadie se lo permite.
Aún quedan cabos sueltos y lo sabe.
Lo que aún se esconde en sus ojos y que se ha convertido en un secreto, que yo sé.
Y ella intuye.
5 abr 2011
Qué voy a hacer a partir de ahora.
4º- Terminar libros que tengo incompletos.
5º- Pintar muchos, muchos cuadros y experimentar con otras formas de dibujo.
6º- Disfrutar del verano que me espera y del sol.
7º- Para disfrutar del verano, primero tengo que aprobarlas todas. Así que lo suyo sería decir que voy a estudiar mucho, mucho para poder sacármelo todo.
9º- Aprender a cocinar nuevas comidas vegetarianas.
10º- Hacer mi blog mucho más personal de lo que es, empezando por esto.
11º- No enamorarme en todo el verano.
12º- Ir a ver a amigos que están lejos.
13º- Emborracharme... De la situación y del momento ;)
16º- Visitar todos y cada uno de los pubs irlandeses que hay en la ciudad.
18º- Leer muchos libros. Algunos que tenía abandonados.
19º- Escribir o intentar escribir lo que sueño todas las noches.
20º- Trabajar en verano y ahorrar para comprarme... ¡Yo qué sé! ¡Lo que sea!
21º- Ver las películas que me interesan y que todavía no he visto como Black swan, Mr.Nobody, Fuckin Amal, etc...
23º- Comprarme muchos discos nuevos, que hace tiempo que no me compro alguno.
24º- Escuchar nueva música.
25º- Olvidar a jade.
27º- ¡Este verano a hacer natación!
29º- Viajar sola o acompañada.
31º- Ir a manifestaciones que sean de mi interés.
32º- Apuntarme a la Cruz Roja.
35º- Este verano, ir con mi padre a la playa los domingos de madrugada.
36º- Intentar cumplir la lista de "Gente a la que me voy a tirar". Esa idea fue de una amiga, no mía xD
39º- Ver si tengo alguna habilidad interpretativa.
40º- Buscarle a mi tortuga un lugar mejor para vivir.
41º- Mejorar en el dibujo con tableta gráfica. Soy un desastre :S
42º- Mandar cartas (aunque sea anticuado) a una amiga de Argentina a la que se las debo.
43º- Ir al Salón del Manga :3
44º- Dinero para hacerme tatuajes.
45º- Hacerme una trenza de colores en el pelo.
46º- Tomar el sol y bañarme en el mar. Eso, todo lo que pueda.
47º- Montar alguna fiesta. En mi casa no, en algún local, lejos de que se rompa o queme algo xD
49º- Ir a Londres y volver, el mismo día.
51º- Leer más libros por internet de autores/as anónimos/as.
52º- Leer y escribir más poemas. Necesito culturizarme en ese ámbito.
53º- Recoger todos los poemas que tengo por ahí perdidos y unirlos todos para editar un libro. Hace ya tiempo que lo quería hacer y ahora voy a empezar con ese proyecto.
54º- Grabarme CD's de música para poder escucharlos en la habitación mientras dibujo. Si alguien no está a favor de la piratería, sorry :)
55º- Mejorar mi inglés, algo chirriante.
57º- Llevar a mi hermana a un montón de sitios.
58º- Ir a algún museo de arte.
59º- Ir a más exposiciones de arte y de literatura.
60º- Presentarme a muchos concursos que abarquen el ámbito artístico.
61º- Jugar con la fotografía y aprender un poco más sobre ella.
62º. Explorar la ciudad de cabo a rabo.
63º- Aprender más sobre la historia del mundo.
64º- Ver todas las temporadas de "The L word".
65º- Ayudar a mi madre con sus estudios.
66º- Ser la Peter Pan de otra persona.
68º- Aprender a conducir.
70º- Añadir más cosas a esta lista.
11 mar 2011
Jade
El sol suspira en esta noche nublada
sus brazos luminosos intentan atravesar
el cielo estrellado de nubes
que el invierno a cubierto de su esencia.
Vistiéndose de inviernos
de los árboles la hojas caen
las ramas se rompen
formando manos hacia el cielo.
¿Dónde acabaron los días de estío?
¿Dónde se esconden esa olas doradas
que yo acariciaba en las noches siderales?
¿Quién ha hecho de la próxima primavera
un invierno, que cubre de escarcha los corazones?
Como una boca, las palabras hablan
su voz como el aire flota
a mi alrededor, en el mundo
donde existo en la penumbra.
La complejidad de lo que extrañamos,
la añoranza de un niño perdido
la inteligencia innata de la naturaleza
los labios fruncidos de las preguntas...
Sin resolver.
Los días se cubren con una sábana
blanca de luz y gris de sentidos
mi voz se ahoga en esta cúpula
donde nieva y llueve sin cesar.
Aún resisto, jade, aún resisto...
¿Pero por cuánto mi armadura resistirá?
¿Por cuánto este duro y palpitante llanto
seguirá siendo una roca expuesta a la erosión?
Poco a poco se van gastando las ganas
poco a poco se van olvidando motivos
la materia ni se cambia, ni se destruye
Es tranformada... Como mis intentos.
Y la comprensión enriquece mi vista
y la primavera volverá a renacer
entre las cenizas de los árboles sin plumas
que como fénix vuelven a volar.
Y mis palabras serán susurros ahora
pero truenos sonarán cuando esté delante
cuando su voz pueda escuchar
y sus ojos irisados interpreten.
Y mi aliento nubla los cristales
y mi aliento nubla mi retina
y mi aliento sigue empañándome
porque sigo respirando después de todo.
Porque aún jade me lo permite.
Porque la cuerda se va despellejando
Porque siete condiciones me separan
de descubrir todas las hojas caídas.
Y escucho la voz de la vida
que me habla a través del tiempo,
me pregunta si los pétalos de la pasión
recorren mis ríos de sangre.
¿Qué debo responder?
¿Quiero de verdad la presencia
de mi pequeña jade en este invierno sin sentido?
¿Voy a perder la cosecha de tantos meses?
La incoherencia, los amargos tragos
que del aire suspiro...
Los arpones de sus manos en mi sueños...
Hacen mi inspiración renacer
hacen mis noches morir en el insomnio.
Regresa, pequeña jade, si quieres.
Que yo te espero.
Que comiencen las primaveras
de tus pestañas al mirarme.
Como mariposas.
Que sea tu sonrisa
la que disipe cualquier duda
que sean tus labios
las que engorden mis pálpitos.
Que tu iris devuelva el verdor
a todo mi alrededor.
Porque el verde,
pequeña jade,
es tu color.
El color de la esperanza.
sus brazos luminosos intentan atravesar
el cielo estrellado de nubes
que el invierno a cubierto de su esencia.
Vistiéndose de inviernos
de los árboles la hojas caen
las ramas se rompen
formando manos hacia el cielo.
¿Dónde acabaron los días de estío?
¿Dónde se esconden esa olas doradas
que yo acariciaba en las noches siderales?
¿Quién ha hecho de la próxima primavera
un invierno, que cubre de escarcha los corazones?
Como una boca, las palabras hablan
su voz como el aire flota
a mi alrededor, en el mundo
donde existo en la penumbra.
La complejidad de lo que extrañamos,
la añoranza de un niño perdido
la inteligencia innata de la naturaleza
los labios fruncidos de las preguntas...
Sin resolver.
Los días se cubren con una sábana
blanca de luz y gris de sentidos
mi voz se ahoga en esta cúpula
donde nieva y llueve sin cesar.
Aún resisto, jade, aún resisto...
¿Pero por cuánto mi armadura resistirá?
¿Por cuánto este duro y palpitante llanto
seguirá siendo una roca expuesta a la erosión?
Poco a poco se van gastando las ganas
poco a poco se van olvidando motivos
la materia ni se cambia, ni se destruye
Es tranformada... Como mis intentos.
Y la comprensión enriquece mi vista
y la primavera volverá a renacer
entre las cenizas de los árboles sin plumas
que como fénix vuelven a volar.
Y mis palabras serán susurros ahora
pero truenos sonarán cuando esté delante
cuando su voz pueda escuchar
y sus ojos irisados interpreten.
Y mi aliento nubla los cristales
y mi aliento nubla mi retina
y mi aliento sigue empañándome
porque sigo respirando después de todo.
Porque aún jade me lo permite.
Porque la cuerda se va despellejando
Porque siete condiciones me separan
de descubrir todas las hojas caídas.
Y escucho la voz de la vida
que me habla a través del tiempo,
me pregunta si los pétalos de la pasión
recorren mis ríos de sangre.
¿Qué debo responder?
¿Quiero de verdad la presencia
de mi pequeña jade en este invierno sin sentido?
¿Voy a perder la cosecha de tantos meses?
La incoherencia, los amargos tragos
que del aire suspiro...
Los arpones de sus manos en mi sueños...
Hacen mi inspiración renacer
hacen mis noches morir en el insomnio.
Regresa, pequeña jade, si quieres.
Que yo te espero.
Que comiencen las primaveras
de tus pestañas al mirarme.
Como mariposas.
Que sea tu sonrisa
la que disipe cualquier duda
que sean tus labios
las que engorden mis pálpitos.
Que tu iris devuelva el verdor
a todo mi alrededor.
Porque el verde,
pequeña jade,
es tu color.
El color de la esperanza.
8 dic 2010
El lugar
Vamos caminando y las pisadas se van clavando en nuestra piel, como sucios arpones a la caza del fracaso y la dejadez. Pero no cesamos de andar, de seguir el camino porque sabemos que llegaremos algún día, que algún día aparecerán las puertas, que el viaje no habrá sido en vano. A lo largo de todo el tiempo donde hilamos la senda celeste, alguna vez que otra ha aparecido, pero siempre con la miel en los labios nos deja y debemos olvidar para seguir caminando, sangrando lágrimas de hiel. Él es grande, inmenso y acogedor, es el lugar donde las musas juegan con nuestro pelo, ellas no nos hacen estar incómodas bajo sus miradas de hojas, del frondoso bosque donde nos protegen. Allí, donde la noche se alarga y nuestra energía no se agota, allí nos ámamos, anocheciéndonos en el dulce sabor del cuerpo de la otra.
Y eso no es todo, pues cada vez que nos adentramos en la suave cúpula de nuestra piel y nuestros besos y sobrepasamos el límite, la fina franja que separa el mundo real de nuestro mundo, todo se sucede en constantes big bens, como si cada vez que juntáramos nuestras bocas el universo temblara. Porque cada vez que te vas después de estar conmigo, cada vez que te desprendes de mi, el cielo de nuestro pequeño y acogedor mundo se queda a oscuras. Porque tú eres ese satélite que ilumina sus noches. Sin tí desaparece el oxígeno, la gravedad se hace más fuerte y si te vas, allí me siento sola y tengo frío. Mi mundo sin ti, es un lugar donde no quiero estar. Mis ganas de abrazarte en la penumbra se intensifican si no te encuentras a mi lado.
No puedo expresar todas esas cosas que me haces sentir, eres mis pulmones, eres mi piel, eres cada segundo de mi existencia. Y formas parte de un capítulo de mi historia, y quien sabe, tal vez del libro. Pequeña, en nuestro lugar siempre tendremos un sitio seguro, huye a él cuando sientas que vuelves a crecer, que nuestro mundo sea tu Nunca Jamás. Si sientes que las sonrisas se te acabaron, vuelve a él, a por más, llénate los bolsillos y el rostro de ellas, hazlas partículas en el aire del mundo real, para que todos las respiren. Regálalas por Navidad, regálalas porque sí, son un tesoro de la Humanidad. Hazte vestidos con ellas, decora las vidas del mundo con ellas. Y todos recordarán esas sonrisas, yo escribiré sobre ellas, Hablaré de todas las veces que iluminaron la noche en nuestro mundo, de todas las veces que me las tatuaste en el cuerpo a base de besos y caricias, de como mordiste mi corazón y me lo robaste con una de ellas. De como no lo hecho de menos porque sé que es la luz de tu interior la que lo cuida, como si fuera la más sublime joya. Pero estate atenta, pequeña jade, pues es él, mi corazón, el que te quiere, más que la noche a los sueños, más que la poesía a las musas. Es él quien escribe estas palabras, es el quien me dibuja las miradas que luego hacen aparecer tus preciosas y enigmáticas sonrisas. Son ellas las que me atan a tu cuerpo y a tu sed. Son ellas las que me permiten volar sin tener alas, ni pensarlas.
En nuestro mundo todo lo que imaginemos es posible gracias a ti. Estás llena de magia y te alimentas de mis sueños.
Y eso no es todo, pues cada vez que nos adentramos en la suave cúpula de nuestra piel y nuestros besos y sobrepasamos el límite, la fina franja que separa el mundo real de nuestro mundo, todo se sucede en constantes big bens, como si cada vez que juntáramos nuestras bocas el universo temblara. Porque cada vez que te vas después de estar conmigo, cada vez que te desprendes de mi, el cielo de nuestro pequeño y acogedor mundo se queda a oscuras. Porque tú eres ese satélite que ilumina sus noches. Sin tí desaparece el oxígeno, la gravedad se hace más fuerte y si te vas, allí me siento sola y tengo frío. Mi mundo sin ti, es un lugar donde no quiero estar. Mis ganas de abrazarte en la penumbra se intensifican si no te encuentras a mi lado.
No puedo expresar todas esas cosas que me haces sentir, eres mis pulmones, eres mi piel, eres cada segundo de mi existencia. Y formas parte de un capítulo de mi historia, y quien sabe, tal vez del libro. Pequeña, en nuestro lugar siempre tendremos un sitio seguro, huye a él cuando sientas que vuelves a crecer, que nuestro mundo sea tu Nunca Jamás. Si sientes que las sonrisas se te acabaron, vuelve a él, a por más, llénate los bolsillos y el rostro de ellas, hazlas partículas en el aire del mundo real, para que todos las respiren. Regálalas por Navidad, regálalas porque sí, son un tesoro de la Humanidad. Hazte vestidos con ellas, decora las vidas del mundo con ellas. Y todos recordarán esas sonrisas, yo escribiré sobre ellas, Hablaré de todas las veces que iluminaron la noche en nuestro mundo, de todas las veces que me las tatuaste en el cuerpo a base de besos y caricias, de como mordiste mi corazón y me lo robaste con una de ellas. De como no lo hecho de menos porque sé que es la luz de tu interior la que lo cuida, como si fuera la más sublime joya. Pero estate atenta, pequeña jade, pues es él, mi corazón, el que te quiere, más que la noche a los sueños, más que la poesía a las musas. Es él quien escribe estas palabras, es el quien me dibuja las miradas que luego hacen aparecer tus preciosas y enigmáticas sonrisas. Son ellas las que me atan a tu cuerpo y a tu sed. Son ellas las que me permiten volar sin tener alas, ni pensarlas.
En nuestro mundo todo lo que imaginemos es posible gracias a ti. Estás llena de magia y te alimentas de mis sueños.
26 ago 2010
Cosas en claroscuro
No es siempre como dice todo el mundo. No siempre te vuelve loca o te descontrola. No siempre dejas de pensar y ser racional para pasar al irrealismo. A veces, no siempre, te olvidas por un momento de las cosas que te hacen daño y las cambias, las transformas mejor dicho, porque es imposible que situaciones, personas o, incluso, animales que han sido desde siempre como son, puedan cambiar de un día para otro. Por algo existe la transformación. ¿De qué? De todo, de todo, realmente.
Si no tubiéramos personas a nuestro alrededor, si el amor nos pareciera otra simple forma de pasar el rato, no sé, al menos yo me pensaría mucho lo de amar y dejar que me amen. A veces querer algo o a alguien puede perjudicarte, y no tan sólo a ti, si no a los de alrededor. Aprendes de lo que dejas atrás o de los que simplemente te dejan a ti por el camino, de caerte del tren de la vida y tener que volver a cogerlo, llena de magulladuras. Pero al cabo de un tiempo aprendes que tienes que sentarte en un sitio más seguro en el vagón y estarte quieta y dejar que simplemente te lleve y eso equivale a que en algunas ocasiones tu corazón, tu mente y tu boca se cierre, prohibiendo el paso a futuros besos difusos. El amor es algo tan relativo y hay tantas formas de querer "lo que sea" que a veces pierde todo sentido y razón, con lo cual, dejamos de decirlo. ¿Por qué? Por el simple hecho de anhelar ser distintos al resto de la humanidad.
Si deseas quererme, hazlo. No te lo impediré. Pero aprende a hacerlo y tal vez yo me una a hacerlo junto a ti. Aún tengo miedo de querer acompañada del vacío inconformismo. Algunos piensan que es fácil, otros que estoy loca y no sé de que hablo. Tal vez realmente no sepa que digo pero la cuestión es que lo digo. Y hay muchos que piensan decir algo, otros que lo escriben, otros simplemente lo dicen, y muchos de ellos se callan como putas.
Quien quiera leer que lea, quien quiera escuchar que lo haga con el corazón y de las otras cosas que hagáis con esto: ni lo quiero saber, ni me importa.
Noem.
Si no tubiéramos personas a nuestro alrededor, si el amor nos pareciera otra simple forma de pasar el rato, no sé, al menos yo me pensaría mucho lo de amar y dejar que me amen. A veces querer algo o a alguien puede perjudicarte, y no tan sólo a ti, si no a los de alrededor. Aprendes de lo que dejas atrás o de los que simplemente te dejan a ti por el camino, de caerte del tren de la vida y tener que volver a cogerlo, llena de magulladuras. Pero al cabo de un tiempo aprendes que tienes que sentarte en un sitio más seguro en el vagón y estarte quieta y dejar que simplemente te lleve y eso equivale a que en algunas ocasiones tu corazón, tu mente y tu boca se cierre, prohibiendo el paso a futuros besos difusos. El amor es algo tan relativo y hay tantas formas de querer "lo que sea" que a veces pierde todo sentido y razón, con lo cual, dejamos de decirlo. ¿Por qué? Por el simple hecho de anhelar ser distintos al resto de la humanidad.
Si deseas quererme, hazlo. No te lo impediré. Pero aprende a hacerlo y tal vez yo me una a hacerlo junto a ti. Aún tengo miedo de querer acompañada del vacío inconformismo. Algunos piensan que es fácil, otros que estoy loca y no sé de que hablo. Tal vez realmente no sepa que digo pero la cuestión es que lo digo. Y hay muchos que piensan decir algo, otros que lo escriben, otros simplemente lo dicen, y muchos de ellos se callan como putas.
Quien quiera leer que lea, quien quiera escuchar que lo haga con el corazón y de las otras cosas que hagáis con esto: ni lo quiero saber, ni me importa.
Noem.
23 ago 2010
Humo de tu cigarro
Avísame cuando seas distinto.
Avísame cuando tu corazón se calme.
Avísame cuando estés sobrio, cuando te calles.
Avísame cuando me sueltes.
Avísame cuando ceses de gritar, de insultarme, de maldecir.
Yo decidí que dejaras de formar parte de mi.
Avísame cuando las horas te cobren las fuerzas.
Avísame cuando te apartes de mi cuerpo, inerte.
Avísame.
Avísame cuando a los niños se le acaben las lágrimas.
No vuelvas con flores.
Avísame cuando empieces a apretar.
Y me ahogue. Y siga ahogándome.
Avísame cuando aflojes tus puños.
Esa bocanada de aire.
Avísame si crees que sigues queriéndome.
Si yo creo quererte.
Avísame si la gente cree que eres más hombre por hacerlo.
Avísame cuando dejes de empujarme, aplastarme, empequeñecerme, asfixiarme, disculparte, culparme, dañarme, imponerte.
Avísame si los ojos se me cierran de impotencia.
Avísame si sigo sintiendo algo, si odio cosas.
Si la vida me parece larga y sangrante.
Avísame si crees, si de verdad piensas que podría haber vuelto.
No te mandaré ninguna postal. Desde aquí no se puede.
No sirve de nada que piense en cortarte los huevos.
¿Dónde los metería? No eres digno de mi cuchillo.
Avísame, animal, si aún queda algo de humano en ti.
Avísame si después de los golpes pensabas ser perdonado.
Si... después de los golpes, te fumabas tu cigarro del día.
Al terminar la faena.
Avísame cuando tu corazón se calme.
Avísame cuando estés sobrio, cuando te calles.
Avísame cuando me sueltes.
Avísame cuando ceses de gritar, de insultarme, de maldecir.
Yo decidí que dejaras de formar parte de mi.
Avísame cuando las horas te cobren las fuerzas.
Avísame cuando te apartes de mi cuerpo, inerte.
Avísame.
Avísame cuando a los niños se le acaben las lágrimas.
No vuelvas con flores.
Avísame cuando empieces a apretar.
Y me ahogue. Y siga ahogándome.
Avísame cuando aflojes tus puños.
Esa bocanada de aire.
Avísame si crees que sigues queriéndome.
Si yo creo quererte.
Avísame si la gente cree que eres más hombre por hacerlo.
Avísame cuando dejes de empujarme, aplastarme, empequeñecerme, asfixiarme, disculparte, culparme, dañarme, imponerte.
Avísame si los ojos se me cierran de impotencia.
Avísame si sigo sintiendo algo, si odio cosas.
Si la vida me parece larga y sangrante.
Avísame si crees, si de verdad piensas que podría haber vuelto.
No te mandaré ninguna postal. Desde aquí no se puede.
No sirve de nada que piense en cortarte los huevos.
¿Dónde los metería? No eres digno de mi cuchillo.
Avísame, animal, si aún queda algo de humano en ti.
Avísame si después de los golpes pensabas ser perdonado.
Si... después de los golpes, te fumabas tu cigarro del día.
Al terminar la faena.
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