20 nov 2013

De destellos y espejismos


Una vez me dijeron que no hay palabras sin silencios entre ellas.
Vas como si nada, dejando que el mundo vaya cambiando tu alrededor, quién eres y tus porqués. Quién quiere, puede perder el rumbo en estos días de tormenta, de acabar salvajes y dormidos bajo estrellas que no brillan. Y a la intemperie, con el frío a oleadas y sin abrigo, vas apartando la hojarasca, rescatando de debajo de la tierra los quejidos que hacen temblar los cimientos, que endureces cada día.

He querido acallar durante siglos el rugido que quebranta mis quimeras y, como un eco atrapado en el limbo, vuelve e interrumpe el viento a favor. “No vayamos tan despacio”, me dije sin oírme. “No vayas tan deprisa”, me dije sin tiempo. Porque nunca es demasiado pronto o demasiado tarde, pero siempre es tarde demasiadas veces.

Veo vacíos donde hay espacios, silencios donde deberían empezar las palabras. Promesas que pierden altura con mi vuelo raso. Y algo, pequeño e importante, muere aquí dentro, con la falta de oxígeno. Pero nunca del todo.

Respiro y recupero de un golpe los sueños, perdidos como niños en “nunca jamás” que no me atreví a pronunciar. Aparto con la mano los pájaros carroñeros, ingenuos de creerme abatida y no moribunda, y desato junto con los nudos de estómago, la mordaza que silencia mis pasos. Asusto a los fantasmas abriendo las ventanas, iluminándome confiada de no encontrar más que telarañas por el desuso. Soplo y levanto el polvo que cubre la piel muerta de lo que fui. Enciendo las luces, pongo en marcha el show de los actos y segundos vividos, como un rodaje casero: tierno y lejano. Entiendo el proceso, apunto inquietudes y beso las corazas y armaduras que se cambiaron por mí en algún momento. No las echo de menos y me descubro segura de quien camina ahora. Y, al desquitarme de vestidos carcomidos, las interferencias cesan; la piel coge aliento y continúa.


Así, desde que la libertad para mí pasó de naturaleza a modo de vida, acepto que hay veces que los silencios entre palabras sólo sirven para coger aire y seguir usándolas.


11 oct 2013

Establecidas

Pusimos a punto nuestras armas, acicalando cada recoveco de sus estructuras, abrillantando las zonas polvorientas y carcomidas y reconstruyendo desde los cimientos nuestras capacidades muertas. Levantamos la mirada casi al unísono y perdimos la orientación al mirarnos a los ojos. El tiempo parecía espesarse con el aire, congelando los átomos en el universo y creando una atmósfera, que como una bomba nuclear, sería difícil de olvidar y separar de nuestros huesos.

Desdoblamos lo que somos, relatando nuestras historias y descosiendo las heridas, sin dejar de apuntarnos directamente, dejando a los sucesos hablar por sí solos. Y caí en el hecho de que tal vez sí hagan falta palabras a veces que justifiquen nuestros actos, que no es suficiente con decirnos las verdades y actuar en consideración con ellas, que hace falta también decir a veces por qué las hacemos.

Sólo nos apuntamos y miramos cómo somos, viviéndonos poco a poco, esperando que empiece el invierno para cobijarnos en nuestros duelos de silencios. Nos desafiamos, nos provocamos, para hacer caer el telón y descubrir de qué aciertos estamos hechas. Y ninguna baja esa guardia inamovible, aguardando el momento de explotar como los días que amanece antes de tiempo.

Porque aún nos quedan muchos motivos para echarnos de menos aunque aún tengamos que despertar de sueños que ya se están cumpliendo.

30 sept 2013

El acuerdo

La facilidad con que dos personas de concepciones idénticas, se ven involucradas en un ir y venir de acontecimientos que, por separado, las hacen únicas y en su conjunto, increíbles.
Y que esas personas seamos tú y yo, aprendiendo a soplar y limpiar el polvo de las tapas de los que un día fueron nuestros principios, nuestras teorías, para pasar a ponerlas en práctica, es algo que rompe las barreras y los límites de las costumbres que nos hacen.
Sonreír por ello, porque siempre supe que entre un millón de errores, y tras repasar cada uno de ellos, encuentras la excepción que confirma la regla; la ecuación que no conseguías resolver y dejaste solucionar al tiempo y un día entras en tu cabeza y te la encuentras resuelta en la pizarra. Y esa eres tú, el problema por el qué he apostado tiempo e intentos, en vano, que se ha resuelto por casualidad, por el simple hecho de que era el momento idóneo, en la cantidad exacta y en la mente correcta.
Esa es una de las muchas cosas que adoro de ti, que conviertas mis "problemas" o cuestiones en aciertos. Que seas tan real como cualquiera y que, además, lo sepas.

"Hoy por ti,
mañana por mí,
lo que por mí, tú
y lo que por ti, mío."

21 sept 2013

Punto de inflexión

Antes de acabar siendo, desde un principio, un problema de entendimiento y confianza, tan mundano como lo es creer que el destino no existe y que todo ocurre por casualidad, fui una crédula de lo cósmico. Nunca me paré a pensar en que casi todos nos establecemos en un orden que creemos canalizar voluntariamente en nosotros, pero lo cierto es que casi ninguna persona es capaz de comprender, aunque sí suponer, cuál es su lugar en 'el mundo'.
Porque está la realidad y sus pesquisas, y una de sus muchas enfermedades incurables que es la evasión y en la que alguno de nosotros, de vez en cuando, se ha dejado caer, como yo caigo miles de veces buscando encontrar esa diferencia entre todas las veces anteriores.

Quizás haya llegado el momento de dejar de reparar en el hecho de que estamos vivos y empezar a aceptar que somos reales.






"No es venganza, es ley de Newton: Para cada acción hay una reacción."

7 ago 2013

Las sobras de las noches que me ceno



Mira que hora es
que parece que esta noche
haya sido fabricada con tus ojos.
Y yo aquí, fumando a la intemperie
y ajustándome el reloj
para vivir de cero.

No tengo tiempo, sólo el mío
para derrochar
cuanto me deje el día.
Y por eso no tengo ganas,
de perder el poco que me queda
en promesas
que dependen de él,
en mañanas de contar las estrellas
que me bebí ayer.

Me quedan los días
de acabar sin nada
de lo que necesito,
porque sólo necesito
lo que ya tengo.
Que los sueños mueren
al despertar
y yo he conseguido tenerlos
con los ojos abiertos.

Y eso,
ni tus ojos,
ni tu voz,
ni tus poemas
de cigarro en la cama,
pueden desasirme de la idea
de que tenerte es una casualidad
y no una elección.

25 jun 2013

Sin nada importante que decir




























Siempre pienso que cuando no escribo demasiado
es que no tengo nada importante que decir.
Aunque últimamente si no escribo
es porque aprovecho las cosas importantes que me digo
para saberlas sólo yo y que se acaben
las grietas, los surcos y la facilidad de mi lectura
en braille.
Todo eso que duele
y que intento que nadie sepa de su existencia.

Quizás tú también me veas así,
como una posible suicida de tus palabras, y más quisiera yo
creerme tan trascendental en tu vida,
capaz de configurar a mi gusto cada uno
de tus pestañeos.
Capaz de escocerte un poco en las heridas,
ser adictiva y darte la cura en el momento idóneo,
justo antes de que te vayas.

No sólo nos faltan distancias cortas,
invención y deseos cumplidos, si no también
capacidad de reacción, poesía corporal,
baladas del roce
y balazos que rozan.

Y siempre creo valientes a las personas equivocadas,
o quizás la equivocada sea yo,
que creo en ese par que hay que echarle,
a los días, las mañanas desabridas
y todo aquello que acabe por marcarnos.
Quizás sea eso, que espero que alguien valiente,
me enseñe a serlo y que él o ella,
se deje a ser algo cobarde a veces,
a asomar con timidez la cabeza fuera de nosotros
y guiñarle un ojo a los gigantes del miedo.

No quiere decir que me rinda esta vez,
pero a lo mejor estoy siendo valiente en exceso
al seguir limpiando el camino
de bandidos y prostitutas traicioneras.

A escribir hoy, sin venir a cuento
y sin tener nada importante que decir.


24 may 2013

Transfusiones de sueños














Cielo,
llamarte así 
le quita importancia a los astros,
pues te has vuelto incandescente
con el paso del tiempo.

Ya no hace falta,
que siga el mundo
demorando las horas
que devoro yo 
con los ojos cerrados,
pues con las sobras de mi paciencia,
puedo esperar lo suficiente 
para llenarnos de importancia.

Devoro tus días y tus noches
-y créeme que me gustaría
devorarte a ti si te tuviera-

Aunque es un secreto que reservo
para el día en el que ni las horas,
ni los kilómetros, ni el miedo
sean partícipes de este baile
a media luz que nos damos
con tu risa.

Quién diría,
ahora que me faltas, 
que algún día acabaría 
por no sentirme reinventada 
en tus manos de arquitecta.
Y aún así,
hablemos de no poder, de equivocarnos,
y nunca el tema principal
serán nuestros labios juntos al fin.

Déjame decirte, despertarte el ingenio,
y quedarme completa y llena de parches,
en tu vida hecha jirones incurables.
Que yo te curaré,
que suturaré cada engaño y mentira
que se han atrevido a contarte,
con mi hilo temporal, escaso y único.

Y sólo por ti, que sigues significando,
y sólo por mí, porque mereces la pena,
porque vale la pena arreglar 
lo que una vez rompieron niños
que siguen siéndolo.

Déjame que te diga
que desde que te conozco
y sé lo que te duele, 
no pienso en otra cosa que no sea
en salvarte.

-Y no tengo capa, ni insignia,
pero sí tengo sueños-.