Es tan difícil creer que puedes conseguirlo. Los trazos en el papel salieron desiguales, desentendidos, desproporcionados y brotan de mí las lágrimas. No puedo crear belleza con mis manos, ciencia difusa del lápiz y del papel, de mis pensamientos y mis emociones, de mi imaginación hecha añicos por lo imposible. La frustración corre por mis venas como caballos salvajes buscando un lugar que les alimente pues no emana de mí dar la vida a las imágenes trazadas. El tiempo corre de nuestra cuenta y no es difícil imaginar quién o qué vendrá después a llevarse lo que nunca tuviste. Necesito esas ganas de superación, de inspiración arcaica en los tiempos en los que era alguien. No llegaré a la meta por los caminos por los que me guío. No hay nada detrás de la hoja, sólo está la mesa, esperando que me apoye en ella y deslice mi suave inspiración desde mi mente hasta mis dedos, intentando crear con algo que jamás tendré. El talento. Mi falso don es artificial, creado a través de mis sueños. Soñé tantas veces en poder lograr algo por mí misma, algo que de verdad me gustara. Dediqué mi vida a ello y él se llevo mi vida, diciéndome que no era posible, porque esto no me pertenece, ni esta goma que borra ilusiones, ni este folio donde me libro de mis ideas por un momento plasmándolas ahí, lejos de donde estoy yo, en la inmensidad de los ojos de la naturaleza y la genética que hicieron de mí el prototipo de una persona que consigue fabricar la hermosura del alma de las cosas, cosas que dibujo, una y otra vez, y me son mecánicas porque no tienen alma. Ahí es donde los pasos se desvirtúan y pierdo mi razón...
No soy capaz de nada de lo que me propongo, a veces parece que sólo dibujo por el simple hecho de superación y admiración. Ya ni siquiera disfruto dibujando porque todo me parece penoso y lleno de defectos que voy sumando, poco a poco, conforme mi subjestión me va dictando que piense...
Quisiera poder creer que soy algo más que una perfeccionista, una falsa modesta y hambrienta de fascinación frente a los demás. Pero no, no hay nada más que esto que soy yo. No hay nada más que ese deshecho que llamo yo "arte" y que no me fue brindado a mí. Un don que no era el mío... Algo que si tuve... Lo perdí.
27 oct 2009
12 oct 2009
NOSOTRAS
En mi amor encontré todas las cosas en las que podía haberme convertido de no ser por tí. Las almas de las que me alimento no siempre son las que debería de haber arrastrado conmigo. No soy una fuente de luz. Sólo soy un agujero de nada en la tonalidad rojiza de tus labios. Quise quedarme en tus ojos, imaginé besarte de mil formas para poder, algún día, hacerlo como debe ser. Intenté imaginarme esperando en la puerta de tu primer abrazo, curvando mi boca y haciendo curvar la tuya. Pero desde que tu voz se perdió en la lejanía de mis sueños, en los prados inmensos llenos de kilómetros y kilómetros de pensamientos ilícitos, en las risas que perdí cuando tus brazos abrazaron el adiós y mi olvido. Tus largos paseos por mi mente ahora me son amenos, cuando solía recordar lo cerca que estuviste de rozar mi desesperanza símil de mis labios. Te perdí de todas las formas que se puede perder a una persona. Si te digo la verdad, jamás quise hacer de tí una de mis imágenes al despertar porque sabía que tú eres la obsesión que me perseguía. Quise creer que un "hola" era un comienzo pero era sólo el nudo de esta discusión entre lo que debo y lo que quiero, ¿de verdad tus ojos lloran cuando piensan en mí?
Tú eres parte de mí, de todo lo que soy. De sueño en sueño quise caminar porque lo que parece real a veces se despedaza entre mis lágrimas, que, exporádicamente, caen en épocas explícitas del año. Hoy es lunes y estamos en otoño, generalmente llueve y los árboles se quedan sin hojas. Siento que soy como un árbol despojado de sus hojas. Y esas hojas son las sonrisas que me prestabas para poder dormir... Cuando tú desaparecías de mis sueños.
Mi retina obtiene de tí todos tus valores y los va sumando, poco a poco, como si no tuviera nada mejor que hacer. Tu forma al andar, al reír, al callar, al sonreír, al enfadar... Tú forma de ver las cosas, tu tono al hablar en cada momento del día. Tus partes del cuerpo más destacables, tus partes del alma más impresionantes... Tú en tu conjunto, formabas la persona más importante.
Nada más puede lucir delante de mí que me parezca carente del lenguaje de la poesía eterna que guardas en tus ojos, estás llena de agua. Inundas mi esperanza de ilusión que se agrieta con el paso de tus toneladas de agua que me deja intransigente. Nunca pude entender lo recíproca que era nuestra relación. Aún así, debo decirte, que no soy una de esas personas que permiten tener delante lo que no pueden alcanzar.
No soy la parte más importante de este cuento de hadas, el despecho que sigue durando pese a las pocas veces que hice de tí mi fantasía duele como algo que dejó de ser mío. Nadie podía entender que pasó con nosotras cuando me tenías rota, pendiente de tu mano, a punto de soltarme para siempre al vacío. Caí en tí, perdiéndote para siempre. Mi única verdad es esta esperanza que dura lo que dura que un susurro haga que florezca entre nuestras bocas un enlace de sentidos imaginarios.
No puedo huir más, me caí antes que tú y aquí estoy, no hay nada detrás de nuestras espaldas, que trazaron nuestro camino. Pensé en tratar de olvidar pero tú eres todo lo que soy y lo que seré algún día. Sin vida me rendí pues tú eres mi fuerza y sin ti no soy, no puedo continuar más, nunca más.
Quisiera ser el aire que sale de tus pulmones, recorrer tu interior y embaucarme de su belleza, ser lágrima que por tu cara recorre el precioso contorno de tu piel al perfil de mis ojos externos, que te miran sin cesar. Por tí creé muros por los que nadie pudo ver a través, porque nadie se complementa de la facultad de ver, de conocer, el interior de la persona que tantas veces murmura su nombre en el infinito charco de sus ojos. Mi única paz la hallé cuando decidiste dejarme en una habitación pequeña sin vistas en algún rincón de tu corazón. Desde allí pensaba que subir algún que otro escalón hasta poder rozar tu barbilla sería la tarea de mi única vida, desaprovechada mediante incansables jadeos en la batalla. Allí estoy, tras la lucha. Rota. Y por mis rozaduras corre la sangre de gente que no conozco y ni tan siquiera querría conocer.
Cuando la noche caiga sobre mis párpados no cerraré los ojos, por temor a encontrarme al día siguiente una cama vacía. La soledad pasa un brazo por mis hombros y me dice que todo saldrá bien, pero las caricias que guardaba en el congelador de mi incoherencia están caducadas y a punto de estallar. La pena me consume como el oxígeno pero esta vez el corte es tan profundo... No cicatrizan las heridas del alma.
Y sin embargo "algún sitio" me parece la frase perfecta para empezar a caminar. Hacia algún sitio. Nadie dijo que fuese tan complicado posar un pie sobre la tierra, esa tierra que nos da algo por lo que vivir, una superficie por la que empezar a andar, como si lo único que nos quedara fuese eso. ¿No tuviste lo que deseabas al estar conmigo? ¿De verdad te insistí tan pocas veces?
Querida, no tuviste lo que deseabas para ser libre. Ya no estás sujeta a este mundo que no nos valora como somos. Tú vuelas cerca y puedo verlo, puedo sentir como rozas con tus alas mi pelo y me haces girar, mirando al cielo con los brazos estendidos. Parece mentira que pueda existir un lugar para tí y para mí, un lugar donde nadie necesite una razón para estarlo y donde yo sueñe esto mientras no pueda soñar nada más. Nadie va a dejar de pararte los pies a cada movimiento, allí estoy, guardián de nuestro edén perfecto como si de nada valiera este sufriemiento. Es cierto que te evaneciste en el silencio especial de aquella tarde. Mis ojos vieron tu sangre correr entre el acero deformado y contorsionado con la velocidad del golpe. Yo no corrí a salvarte, vi como se te escapaba la vida desde un lugar seguro donde tú no estabas. Donde ya jamás estarás. Para tí, los lugares seguros, corrieron a esconderse.
Las palabras escurren de este lápiz, dulces palabras que quiero entregarte pues todo lo que dices es sagrado para mi. Tus ojos eran tan azules que no podía mirar a otra parte. Prometiste que te quedarías conmigo y, aún sabiendo que eres mi razón de vivir, te marchaste. Me la quitaste de las manos. Sabes que moriría solo por abrazarte, quedarme contigo, hacerte un hueco que te has ganado en mi amor. De alguna manera te mostraré que eres mi cielo nocturno y que siempre he estado tras de ti, ahora siempre estaré a tu lado. Nunca pensé que diría eso pero nunca pensé que existieras.
Como podrás darte cuenta hablo de distintas personas. O distintas facetas de un mismo organismo. Ese organismo, esa persona, soy yo y esas, esas son "nosotras". Siempre cerca para hacerme sentir... algo. Una caricia, un suspiro, un alivio, un poco de ese "algo" que todos necesitamos. Ese algo que nos hace personas y nos da el alma para serlo. Soy un montón de ellas sueltas por mi cuerpo y cada vez pierdo a alguna, hasta que, algún día, consiga tenerme a mí yo sólo, sin nadie más revoloteando alrededor. He vivido con una sombra en la cabeza, he soñado con una nube debajo de mi cama, he estado sola por mucho tiempo atrapada en el pasado y parece que no puedo seguir. He apartado a un lado el tiempo para limpiar un pequeño espacio en los rincones de mi mente pero, aún así, no he conseguido el espacio suficiente para mis ilusiones de ayer convertidas en estatuas de sal. No soy fuerte, no podré llevar conmigo tanto peso, tantas vidas... Pero, ahora, ven conmigo.
Pronto estaremos a medio camino de algún sitio donde el amor es más que sólo tu nombre.
Noem.
29 sept 2009

ALMAS
Nuestras células se componen de muchos orgánulos, de retículos endoplásmaticos lisos o rugosos, de libosomas, de ribosomas, de la solución acuosa que las componen llamado citosol, de una membrana nuclear, de un núcleo donde nuestro ADN se esconde. Allí, donde nadie puede llegar, estamos nosotros mismos y, es posible, que nuestra alma sea nuestro ADN concentrado. Por eso, para mí, después del corazón viene el alma para darnos vida. Los tejidos que componen nuestro cuerpo son tantos. Yo jamás pude memorizar de cuántas palabras se rodeaba mi alma, como una envoltura que guarda un gran secreto. Tú no puedes explicarme qué soy, qué seré, que conseguiré, qué descubriré. Tú no eres capaz de entender las veces que he llegado a querer arrancarme el ser de mi interior porque tu dolor es intenso. Las gotas de sangre que brotan de los ojos de mi alma son heridas contínuamente abiertas, que no sanan, y que jamás lo harán si tú para entonces sigues ahí. Las cosas no son fáciles, la vida no es fácil para nadie, pero es fácil decir que ser feliz es darse cuenta de que nada es muy importante, pero, ¿qué pasa si lo importante es muy, muy importante? ¿Tiene que dejar de serlo por el simple hecho de que la felicidad así lo dicte? No, no lo veo lógico.
Nuestro cerebro se compone de neuronas, de mente, de recuerdos, de pensamientos, de miedo y emociones, de conocimientos. Pero todo eso, aunque sea mucho, es un incesante y vacuo estado de consciencia. Sientes que tú cabeza se llena pero de vacío. El cerebro pierde el control y ya no eres capaz de sacar tus alas y echar a volar lejos de aquí, huir, para dejar de ser descubierto. ¿Por qué todo el mundo quiere saber cómo soy? Estoy repleta de espinas, de espinas profundas de las que no me apetece hablar porque cada vez que lo hago... de ellas manan sueños.
Lloro cada vez que siento que algo se inestabiliza, que algo pierde el equilibrio, que algo llega a romperse. Retumba en mi interior el "crac" de todas esas cosas que en pocos segundos se disuelven como motas de polvo. Tú liquas mi ensueño y me haces elevar mis ilusiones y repartirlas por todo mi contexto. Grito "es una ilusión, no es real" y lo repito veinte veces. Pero no es suficiente pues vuelvo a caer en la misma trampa de dientes que desconfían de mis ambiciones. Quiero conseguirte, ansío tenerte. Pero, Dios, no es sufiente. No consigo alcanzar el cenit que con tanta obsesión guardas de mí, como el regalo funerario de una muerte inacabada que vuelve a despertar, así es tu amor que se manifiesta a través de mis mil mensajes al cielo. La nube que me llevaba hasta tí descarrila sin control y se vuelcan mis lágrimas de fantasías que no llegan a la subconsciencia para que mis neuronas trabajen en el sueño deseado. He volcado la copa de tus sueños conmigo, he buscado tu olor en el aire, en mi ropa, en mi colección de fragancias que aún permanece inacabada porque aún falta la tuya. Todavía no la encontré.
Vuelan hacia mí tus deseos y crees que soy una especie de mago de la lámpara, pero, !oh, qué equivocada estás! Jamás pude hacer nada que fuese real y ahora no será distinto. La felicidad se brinda en pequeñas porciones que no percibimos, pero que están ahí, intermitentemente.
Estuve a punto de pensar que algo no andaba bien, que una vez más la desesperanza volvía a caer en mi cabeza una y otra vez recordándome que estoy sola. Las luces que creía ver asomarse por la ventana de mis ojos eran simples faroles. Pues lo único que atacaba a mi desconsuelo era la nocturna mirada de tus ojos, que me llaman desde algún lugar del mundo. La vida se muestra capaz de saborearme tranquilamente mientras yo muero de agotamiento, cansada de tirar del universo para poder contemplarte. Mi retina no es capaz de memorizar tu rostro cuando en una foto puedo verte, ver lo capaz que serías de enamorarme aún más si te encontraras aquí pero, ahora, sólo puedo vivir de cachitos de carne que se me antojan banquetes. Sé que no tendría que preocuparme cuando nuestras manos se entrelacen para siempre, cuando nuestros besos se fusionen como una melodía aterciopelada que seduce y suaviza todas y cada una de las cicatrices que me componen. No sabes lo que guardo en mi interior, es como algo que inevitablemente cambiará cuando te hayas ido.
El cuerpo humano se caracteriza por la complejidad de su funcionamento, aparatos enteros, órganos, músculos y demás. Todos son iguales en todos nosotros a no ser que sufran alguna enfermedad, pero técnicamente, somos los mismos. ¿Qué es lo que cambia, lo que nos hace diferentes? ¿Son el color de ojos o del pelo? No, no es eso. Es nuestra alma. Nuestro monstruo. Cada uno tenemos uno. Uno diferente al otro. Dime, ¿cómo es el tuyo?
25 sept 2009

ES CIENCIA
Dos besos de sal acaramelada... Esa es mi desilusión que se manifiesta en tu mejilla cada vez que nos vemos. Dos besos, sólo dos y tan lejos de tus labios. Mis palabras te llegan en nulos susurros, son tantas nimiedades los porqués de tu existencia... Algunas veces pienso que eres fruto de mi imaginación y me rompo en cristales. Vuelo, desemboco en la saliva de tus ideales y me vuelvo tejido de tus pulmones sólo para escuchar si se acelera tu respiración cuando me acerco. Pero, no se oye nada.
A veces pienso que mi suerte se cuestiona, que alomejor el amor está hecho para otros corazones más capaces, que de mis árboles de sueños antiguos borraría de ellos mi colección de musas por tí. Pero claro, eso no te es suficiente. Nada es suficiente para tí. Quisiera saber qué es lo que quieres de mí, si pretendes matarme con tus sonrisas apenadas. El alma se me encoje al sentir el caos, de mi interior surgen vientos huracanados que se escapan en forma de vapor en invierno y en susurros en verano. Tú eres, por cada parte de tu cuerpo, una nota de solfeo, eres mis pestañas cuando se cierran y hecha sobre tí arena Morfeo.
Ya no sé que hacer para que me mires de todas las formas que yo sueño. Si fuera capaz de coger todas las cosas que te gustan de este mundo y convertirme en ellas, todo, absolutamente todo sería más fácil. En ocasiones me olvido de que estoy muriendo por tí y te sonrío, me río con tu risa que se entrelaza entre las ondas del sonido y entonces es cuando te miro a los ojos. Me penetran, me oscurecen el alma y me la llenan de hormigón que me hace pesar más de lo debido. Después de una conversación contigo me marcho como si nada de aquello hubiera pasado y pienso: ¿Qué me pasa esta vez?
Las barreras del sonido se rompen y ya nada se escucha, porque sobran las palabras que decirnos. La lluvia cae sobre mi rostro, he sudado al huir. Cae y cae y cae. Vuelve a ser incansable. Vuelve a ser imparable y ya no siento. Mi ropa empapada me hace pensar en tu boca, cuando lames tus labios también lames mi razón y la despedazas con tu espada de pena y culpabilidad. La lluvia se confunde con las lágrimas que ojala vieras, quisiera que te dieses cuenta de cuánto y cuánto podría dar por tí. La dulzura de la inspiración es escasa cuando nada tienes que decir y las palabras se entrelazan como los colores del cielo del ocaso, de atardeceres con apologías estridentes que te dejan fría cuanto más quieres saber de ellos.
Quería saber cómo se comunicaban los abrazos, de qué lenguaje hablamos con los ojos, cómo sabemos que al cogernos de la mano se pueden sentir chispas. Quería explicarte que al final de los mapas no nos esperan dragones y abismo, que el mar sigue y sigue, grande, hermoso, antiguo y sabio como ninguna otra cosa. Ojala supieras que tu sonrisa se asemeja a la de las sirenas que cantan canciones a los marineros perdidos. Soy capitán de mi nave añorando tus roces y aleteos cuando despegabas del suelo de roca marina y... volabas. Vuelas por encima de mi alivio, por encima de mis miedos, por encima de mi amor y mis barreras, siempre vuelas por encima. Tus alas son movimiento de esencia de mariposa , tu magia se debe a la manera que tienes de hacerme sentir viva. Estoy sumamente rota, la eternidad cae sobre mí como un aplastante torrente de mis pensamientos que fluyen como cataratas, luego ríos y luego, nada.
Vine a reunirme contigo desde algún lugar, a decirte que lo siento... Tú no te imaginas lo maravillosa que eres. Tenía que encontrarte, decirte que te necesito, decirte que intento separarme tu aliento. Dime tus secretos y hazme tus preguntas, estoy preparada para volver a nuestro comienzo. Sigo el rastro que deja tu fantasía en añicos, siempre de frente a la ciencia distante de tu líbido. Nadie dijo que era fácil esta vergüenza que siento al separarme de tí. No nadie dijo que era fácil, nadie jamás me dijo que fuera a ser tan difícil. Elevame al ensueño.
Las cuestiones de la ciencia, de la ciencia y el progreso, me son desconocidas y no hablan tan alto como mi corazón. Volvamos a ser como somos, por favor... Intenta fantasearme.
20 sept 2009
Era Evidente.Hoy el mar está triste para los dos. Duelen las palabras que me dijiste hoy y no tienen nada de afilado o doloroso. Las estrellas no han salido a saludarme como lo hacian cuando tú estabas. Mis ojos lloran y ya no sonríen como hacían cuando tú me regalabas tus sonrisas. Mil lágrimas derrapando por encima de mi labio, no me las retiro. No hace falta. Caen y caen, incansable, infinitamente y siento que mi boca se desborda de dolor y amor. Tus ojos era luces intermitentes sonriéndome en un pasado que parece ser lejano, lo más cercano es la expresión que tu cara adoptó cuando supiste que la suave brisa que acariciaba tu rostro venía de mis profundos supiros. El hilo de mi esperanza sujeta sobre mi lengua las palabras que no te dije sobre tí. Sobre mi interior. Sobre tu alma que se me antoja perfecta. Eres el dulce pensamiento creado por la imaginación de un ángel...
Soñaba contigo y con estrecharte entre mis brazos pero terriblemente se convertía en una pesadilla cuando te convertías en plumas a mi alrededor. El paño que empapa mis ojos es la esponja de mis errores. Absorbí parte de tu recuerdo y repartí tu memoria entre mi mente ordenándote alfabéticamente por la palabra "M". Otro amor clasificado con erratas verosímiles. Otro amor que cambia de lugar en la memoria. No sé con que sonrisa mirarte, si son pocas palabras las que digo y si es mucho tiempo el que te dedica mi mente. Las sensaciones que produces en mí.... No sé que clase de hechizo arcaico me has echado pero no quiero olvidarte en un rincón como algo que salió mal... No puedo obligar a que me quieras como yo te quiero pero me es imposible abrazar el adiós como un viejo amigo. Eres el último amor sufrido.
Día de lluvia ácida que deshace mi corazón hecho trizas, palabras que mis dedos teclean entre burdas lágrimas que me hacen resbalar. Sollozos se escuchan en ecos que se propagan por toda la habitación. Me duele tanto el alma... Por las grietas que tú misma hiciste se escapan las mariposas que dibujaban vuelos acrobáticos en mi estómago y me hacían soñar y soñar y me acompañaban en aquellas noches noctámbulas en las carreteras de tu negro pelo. Quiero, quiero pero no puedo. Deseo tus huesos pero no puedo. Tu alambrada de rosas que se marchitan de amor me impide abrirme un camino a tu corazón que permanece abierto. Tus besos imaginarios son pequeños bocados del sentimiento que me escondes...
Y siento que el amor está muerto cuando me doy cuanta de que estaba amando a un ángel.
22 ago 2009

EN UNOS CUANTOS SEGUNDOS
Como el mar me dijo adiós con la mano de espuma,
como utilicé mi pluma para hacerte un cielo,
como cuando el perdón pasó mi culpa,
y tus manos calmaron mi deseo.
Dos pesados besos de tus labios agridulces,
credos que desaparecen cuando un océano de mantas nos cubren,
dos segundos de tenues luces azules,
y tus ojos respirándome miradas que me escupen palabras entrelazadas.
Vagas esperanzas y el segundo se hizo eterno,
entre los besos y abrazos en un mundo de sueños amarillos,
el adiós de ese mar se quedó lejos,
cuando llegaste y pusiste tu lengua colgando en un apaño daño crítico.
Bases de risas amortiguadas por tus dientes,
que se encienden y se apagan como luces fluorescentes,
en una oscuridad donde nuestras entes dejan de entenderse
por palabras que se escapan de susurros sonrientes.
Me miras y yo lo siento,
como si tuvieras unas alas encaramadas en tu espalda,
antes para entenderme usaba espadas
y los puñales envenenados eran parte de mi alma.
Una coraza que protegía el interior
y lo sigue haciendo porque no pude olvidarme de ella,
pues son tantos los motivos por los que sigo pensando,
que en esta noche de imprevistos y sorpresas, te quiero de aquella manera.
Fuerte, valiente y claro,
sigues besando mis intelectos y haciéndome sentir celos,
son como fuego que se escapa detrás de tí, ilumina como un faro,
y hago parar para decirte un "volvamos a empezarlo".
Palabras que el tintero llevó a la boca,
lamiendo la punta y haciendo fluir los secretos escondidos de mi ser,
fuerte dolor de alma de roca, mi cuerpo con el tuyo se disloca,
vuelve loca mi subconciencia de sueños de escased.
Y en todos esos sueños sales tú, haciéndome sonrisas de sal.
15 ago 2009

HELADO DE MIS SUEÑOS
Que graciosos me parecen esos recuerdos cuando tú, tan dulce, me regalaste esa flor. Pasamos un verano inolvidable, parecía ser eterno y lo parecía de verdad. Ya me estaba creyendo que había encontrado a alguien que no fuera un misántropo o un excéntrico. Siempre daba con gente así y empezaba a dudar de mi suerte.
Tuvimos una conversación antes de todo lo siguiente y no creo que pueda olvidarla.
-Que bonito el día de hoy. ¿Vamos a la playa?
-Hoy... ¿Estás loco?-no lo dije a mal, fue graciosa su cara de risa contenida.
-Vamos... Me haría ilusión besarte con un mar de fondo.
-¡No digas esas cosas! Sabes que me pongo roja enseguida...-así fue.
-Lo sé, pero es gracioso.
-¿El qué?
-Esa manera que tienes de mirar las cosas, de observarlas. Mirarte es como... No sé expresarme.
-No te preocupes.-me sorprendió ese comentario suyo, fue espeluznante.
-Entonces, ¿vamos a la playa?
-Oh, Dios, no me apetece...
-Hace un buen día aunque podemos ir otro si así lo prefieres.
-Lo veo lo mejor...
-¿Qué te pasa?
-No sé.-miré el mar. En realidad si que lo sabía.
Hubo un silencio. Se oían las olas del mar de fondo como una banda sonora natural.
-Creo que se acerca.
-¿Hum?
-El final del verano. Volveré a mi ciudad dentro de tres semanas como muy tarde.
Ya no me acordaba de el helado que había comprado hace diez minutos. Noté como se deshacía entre mis dedos mientras hablaba con Javi. Lamí la parte que tenía manchada de helado y seguí mirando a un punto muerto, donde la mirada de Javi no me llegara. Fue incómodo.
-Pero, no te vas a olvidar de todo esto, ¿no? ¿No me olvidarás, verdad?
-No sé, no me apetece sufrir...-no le miré hasta después de unos segundos de haberlo dicho.
Era triste verlo. Como... se rompe.
-Entonces... ¿se acabó?
-No sé, de verdad que no lo sé. No sé nada, de verdad que no sé nada, Javi...
-Pero, yo...
-Lo sé, pero no quiero oírlo. ¿Sabes? Hay una cosa que nunca va a cambiar. Cuando vuelva el año que viene volveremos a vernos y todo volverá a nacer. Será una vida fénix. Y no sé... No me apetece sufrir ahora para que el año que viene esto vuelva a suceder.
-¿Por qué ahora? ¿Por qué no disfrutar estás últimas semanas?
-Porque, Javi, esto no volverá a suceder la semana que viene, ni el mes que viene, ni el año que viene... Porque me he cansado de un amor de verano, porque te quiero pero... Pero no. Tengo dieciocho años y un mundo por conocer. No puedo estancarme en esto, necesito conocer algo más, un poco más... Y necesito sufrir experiencias, enriquecerme, inspirarme y querer cosas distintas. Necesito tu amistad, es lo único que te pido...
-¿Y qué haré yo? Sin tí, nada de esto tiene sentido.
-Piensa en las cosas que hacías antes de conocerme, las cosas que te llenaban y haz como yo. Vuélvelas a utilizar y crea otras nuevas. Vive más lejos de lo que tus ojos pueden ver. Sé un fénix que vuela sin renacer. Yo no soy tu última esperanza ni mucho menos, soy una de tus esperanzas y uno de tus muchos guías que encontrarás. Yo, por el momento, necesito madurar y ser libre para hacerlo. Perdóname...
Me levanté del banco donde estaba sentada y me dispuse a irme. Él me habló:
-¡Lo haré! Pero antes explicáme algo.
Paré en seco y ni me dí la vuelta.
-Dime.
-Gracias por acompañarme. Has sido la única que ha sabido comprenderme y tratarme de una forma en la que no me sintiera solo. Pero, ¿ahora que te vas, Soledad, qué me queda?
-Tú mismo. Ya encontrarás a alguien que sepa darte algo más que yo. Es así.
Ese día pedí que me llevaran de vuelta a mi ciudad. No volví a ver a Javi pero... De alguna manera supe que estaba bien. Yo seguí mi vida como quise que fuera y seguí siendo la única esperanza de muchas personas, aunque siempre les decía lo mismo:
No soy la única, soy una de muchas que encontrarás.
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