Tus labios, ese chapuzón que me doy cada mañana. Tus ojos, ese espejo donde peino mi pelo enmarañado. Tu voz, son buenas noticias. Tu olor, chocolate caliente en invierno.
Tú, ahora casi todo lo que me pasa se llama como tú.
19 oct 2012
16 oct 2012
Reflexiones de octubre
Me he dado cuenta de que no tengo por qué tenerte en remojo con el resentimiento, de que no me apetece sentir eso por nadie. Te dejaré vivir.
Cometí todos los errores que se pueden cometer con alguien, prometí muchas cosas que no se cumplirán y cambié mi visión, mi vida, cuando todo acabó. Dije que iba a hacer muchas cosas y no llegué a realizar la mayoría de ellas. También dije que no haría otras, y las hice. Y después, las repetí. Tanto como tú.
Puedes decir que yo hice cosas peores, puedes decir que me lleno de prosa y relleno mis acciones de vacío, puedes decir que no demostré ni la mitad de lo que dije que haría, porque decir, por decir, puedes decir lo que quieras.
Una historia se vale de sus hechos, de sus batallas y de sus derrotas. De sus finales abiertos o de sus finales que se entierran. Puedes mentirte cuanto quieras, puedes decir la verdad dónde te apetezca o barnizar un poco de ella sobre tus palabras. Puedes decir que las mías no tienen valor y omitir todo lo que no te interese contar de ti misma. Porque por poder, puedes hacer lo que quieras. Pero tú sabes cuál es la verdad, como es tan verdad la verdad que yo me guardo por dentro.
Por buscar, puedes buscar mi antagonista, puedes encontrarlo y creer que es por eso mismo por lo que te gusta. Porque es contrario a mí.
Puedes sentirte tan dolida y tan segura de que me has olvidado, como si realmente hubiera pasado. A mí me va bien quedándome con los momentos en los que fuimos la una para la otra. Eso es un hecho, muchas veces lo fuimos, y fuimos felices. Y ahí te tengo, como algo transcendental que ya no existe aquí pero me alegro de que sí lo hiciera entonces.
Y no significa que por ello no siga con mi vida o que no vuelva a sentir eso por alguien, sigo adelante pero teniendo en cuenta que la herida todavía está tierna. Y los desgarrones llevan su tiempo zurcir.
11 oct 2012
Lucha de titanes
Siempre hay complicaciones. Cuando parece que todo va bien, que has conseguido erguir la vela partida por las últimas tormentas de verano, siempre está esa cuerda que sobresale, ese cabo suelto que vuelve a hacerla caer.
Me he sentido mal el tiempo suficiente como para estar demasiado cansada para seguir dando palos de ciego. Si te quieres ir, vete. Porque tu lucha no guarda más que sangre y lágrimas inútiles. Abordé tu barco hace tiempo y encontré ese tipo de cosas que hacen que te quedes, pero tenían fecha de caducidad y con tanto dolor han acabado en necrosis. Me obligo a pensar que ocurre lo mismo conmigo. Todos nos hacemos daño sin pestañear a veces y aunque sé que estaba haciendo las cosas tal y como dije que las haría, quizás era demasiado tarde. Aunque lo hubiera intentado hace meses, siempre sería tarde.
Me ocupo las neuronas en pensar que si se van es porque yo quise que así fueran, aunque en parte no haya sido así. Con el primer gancho de izquierda, me dio por creer que la culpa la tenía yo. Tal vez sí que sea cierto, si recordamos el pasado, porque acumulo mis errores allí, como casi todo el mundo. Y digo casi, porque algunas personas prefieren metérselos en la mochila y andar con ellos por ahí. Yo no me martirizo por esas cosas, porque lo entiendo casi todo. También me miento mucho, aunque lo hago sin querer.
El puñetazo en estómago que le siguió, fue darme cuenta de que yo también estaba harta. De ser débil, de dejarme manipular, de permitir que me afecten cosas que no tendrían porqué afectarme. Y el dolor fue el de abrir los ojos por septuagésima vez y ver que realmente estaba cometiendo el mismo error, el que me hace daño a mí. Pasé de sus cadenas a las tuyas, creyendo que era libre cuando era la misma mierda, con distinto perfume.
Creí de verdad que era capaz de hacer algo por ti. Tal vez fui demasiado orgullosa como para dejarme vencer por tus golpes y quise seguir ahí a pesar de todo, porque de verdad pensaba que es donde tenía que estar. Pero no, ese ya no era mi lugar. Yo no pertenezco a ningún sitio que no sean los pies de mi sombra. Y esa fue mi patada a la espinilla, creer que aún podía hacer algo, pero con el tiempo vas viendo que hagas lo que hagas, esté mal, esté bien, si tú seguías pensando que yo era horrible y seguías revolcándote en la basura de todo esto, nada sirve ser perfecta en lo que a acciones se refiere. Si ha acabado así es porque no había más vueltas que darle, y yo le di demasiadas, me temo.
Sea como sea, fue nuestra lucha de titanes, tu lucha, esa que dejaba más heridos que salvaba más rehenes. Y llevo días sintiendo que aunque me esfuerce, no consigo que mi suerte cambie. Parece que para mí el plan sea que me queme siempre en la hoguera, como una pesadilla que se repite siempre que te vuelves a dormir. Y me sigo negando a que sea así, pero ahora es diferente. En mi vida sólo quiero a personas que me acepten tal y como soy, como yo siempre he hecho con los demás. Que ser la gilipollas molde de suela de todo el mundo es un peinado que ya no se lleva. Estoy cansada de permitir que eso suceda casi todas las veces que dejo que me vean por dentro.
Y seguiré adelante como siempre he hecho. Porque no la necesito ni a ella ni tampoco te necesito a ti para ser quién soy. Y viviré siempre con la idea de que hice lo que pude y no lo que quería alguien que hiciera.
Sé libre, como yo intento serlo a veces.
Bon voyage.
Me he sentido mal el tiempo suficiente como para estar demasiado cansada para seguir dando palos de ciego. Si te quieres ir, vete. Porque tu lucha no guarda más que sangre y lágrimas inútiles. Abordé tu barco hace tiempo y encontré ese tipo de cosas que hacen que te quedes, pero tenían fecha de caducidad y con tanto dolor han acabado en necrosis. Me obligo a pensar que ocurre lo mismo conmigo. Todos nos hacemos daño sin pestañear a veces y aunque sé que estaba haciendo las cosas tal y como dije que las haría, quizás era demasiado tarde. Aunque lo hubiera intentado hace meses, siempre sería tarde.
Me ocupo las neuronas en pensar que si se van es porque yo quise que así fueran, aunque en parte no haya sido así. Con el primer gancho de izquierda, me dio por creer que la culpa la tenía yo. Tal vez sí que sea cierto, si recordamos el pasado, porque acumulo mis errores allí, como casi todo el mundo. Y digo casi, porque algunas personas prefieren metérselos en la mochila y andar con ellos por ahí. Yo no me martirizo por esas cosas, porque lo entiendo casi todo. También me miento mucho, aunque lo hago sin querer.
El puñetazo en estómago que le siguió, fue darme cuenta de que yo también estaba harta. De ser débil, de dejarme manipular, de permitir que me afecten cosas que no tendrían porqué afectarme. Y el dolor fue el de abrir los ojos por septuagésima vez y ver que realmente estaba cometiendo el mismo error, el que me hace daño a mí. Pasé de sus cadenas a las tuyas, creyendo que era libre cuando era la misma mierda, con distinto perfume.
Creí de verdad que era capaz de hacer algo por ti. Tal vez fui demasiado orgullosa como para dejarme vencer por tus golpes y quise seguir ahí a pesar de todo, porque de verdad pensaba que es donde tenía que estar. Pero no, ese ya no era mi lugar. Yo no pertenezco a ningún sitio que no sean los pies de mi sombra. Y esa fue mi patada a la espinilla, creer que aún podía hacer algo, pero con el tiempo vas viendo que hagas lo que hagas, esté mal, esté bien, si tú seguías pensando que yo era horrible y seguías revolcándote en la basura de todo esto, nada sirve ser perfecta en lo que a acciones se refiere. Si ha acabado así es porque no había más vueltas que darle, y yo le di demasiadas, me temo.
Sea como sea, fue nuestra lucha de titanes, tu lucha, esa que dejaba más heridos que salvaba más rehenes. Y llevo días sintiendo que aunque me esfuerce, no consigo que mi suerte cambie. Parece que para mí el plan sea que me queme siempre en la hoguera, como una pesadilla que se repite siempre que te vuelves a dormir. Y me sigo negando a que sea así, pero ahora es diferente. En mi vida sólo quiero a personas que me acepten tal y como soy, como yo siempre he hecho con los demás. Que ser la gilipollas molde de suela de todo el mundo es un peinado que ya no se lleva. Estoy cansada de permitir que eso suceda casi todas las veces que dejo que me vean por dentro.
Y seguiré adelante como siempre he hecho. Porque no la necesito ni a ella ni tampoco te necesito a ti para ser quién soy. Y viviré siempre con la idea de que hice lo que pude y no lo que quería alguien que hiciera.
Sé libre, como yo intento serlo a veces.
Bon voyage.
24 sept 2012
Pasos
Ser feliz o no, no me
preocupa demasiado. No hay por qué obsesionarse con ello. Siempre he pensado
que hacer lo que quieras en el momento en el que lo deseas es un translúcido
biombo en el que puede apreciarse detrás una verdad niña y asustada, desnuda,
cambiándose de piel para ser mejor para mí, para poder madurar y hacerme mejor.
Tal vez ahora no entienda muy bien a dónde voy y por qué camino hacia donde no
parece haber mucho que encontrar, pero es un “a veces estoy bien y cada vez
mejor” y supongo que en eso se basan las cosas, al fin y al cabo. Cuando te
sientes bien, feliz, quieres que eso continúe siendo así y sólo tú eres capaz
de que incluso mejore la situación., aunque sea de vez en cuando.
Estoy aprendiendo, como todo el mundo. Sé que mejoraré, que
tal vez un día despierte y me lo deba todo a mí misma. De hecho, lo sé. No sé
qué puede pasar, pero estoy segura de que sea lo que sea, podré con ello. Al
fin y al cabo, la vida no es para tanto y hay que respirar, de vez en cuando
coger aire y si tienes que decir “basta”, significa que de verdad es necesario. Sea como sea, todos acabamos haciendo daño a alguien y torturarse o quitarle importancia, es una misma manera de cagarla. Simplemente hay que sentirlo y seguir adelante. No voy a fingir que no hay cosas que raspan y magullan las ganas, y lloraré si me apetece pero creo que hay muchas más cosas buenas por las que preocuparme que porque alguien se haya ido de mi vida o no.
Prefiero ser feliz al pensar que yo me he quedado y que muchos conmigo.
Y como dicen por ahí:
"Honestamente, no tengo tiempo para odiar a la gente que me odia porque estoy demasiado ocupado amando a la gente que me ama".
Y a volar.
22 sept 2012
16 sept 2012
No sense
No sé por qué aún me escuece la garganta el pronunciar su
nombre. Parece como si casi doliese.
Sonríe, deja que utilice tu sonrisa como una luz en la
mesita de noche. Siendo una Ramona Flowers que raspa el gris de los muros donde
te atrapé, entregando el correo en mi retina, permitiendo respirar el aire
incendiario de una bombona de gas. No quiero que entiendas mis palabras. Sólo
quiero que no cambies tu pelo cada vez que intentes olvidarme.
Siento el duro suelo bajo mi cara, frío, insípido, incoloro.
Oigo las pisadas provocando el gruñido de los ladrillos de esta casa. Estoy
cansada y quiero cambiarte por algo mejor. Y me repito en forma de eco por toda
la calle. Sólo el silencio me responde.
Viviendo en automático, amor delgado, lírica malgastada en
un amor de engaño. Viendo tus sonrisas en otras bocas, tus ojos en otras
cuencas, tu voz en una canción. Tu sabor en una bocanada de aire… Que se me
indigesta. Caducadas notas que tan sólo arañan, ya ni me acarician las lágrimas
cuando pienso en sin sentidos.
Entré en el juego, yo saldré de él.
3 sept 2012
Amnesia del corazón
Me contento, me contengo,
me contagio de amaneceres vacíos,
enfermo de alientos ajenos.
me reparto entre hambrientos.
Me anudo las voces,
me lleno de espacio,
guardo ese hueco como
si fuera lo más valioso.
Lo único que me queda de ti.
Fatigo mis pensamientos,
los canso, los encuentro en sueños
cuando me queda almohada.
Los ahogo en lejía y me hallo
en su pulcra esencia marchita.
Equívoco el intento.
Miradas profundas a cuencas vacías,
a labios caducos sin carne, sin deseos,
siendo juegos, errantes palabras de hielo,
que esconden desafíos metafísicos
de la memoria del corazón.
Y si me acerco, explota.
Y si dudo, explota.
Y si quiero, se desvanecen motivos.
Y tropiezo.
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