9 mar 2012
Creo
Hoy al levantarme, me he dado cuenta
De lo bonito que son tus ojos al hablarme,
Parece que me ríes, que te callas las bocas
De tus pecas que me buscan a tientas.
Que te vendo dos de mis siete vidas,
Y se las das de comer a gatos callejeros.
Que me agotan la piel por los tejados
De tus besos esquivados con tu risa.
Que a veces he besado tanto
Tus planetas, explorando las facetas,
De tu corazón agrietado.
Que a veces me he velado tanto
La voz de callarme tantos secretos
De tus ojos de inconsciencia, apagados.
He buscado los colores, de ese mar
Que guarda nuestro banco de quehaceres.
He buscado y aunque encuentre,
Si no te encuentro a ti, no he encontrado nada.
Con sentido o sin él, se me han apagado las boreales.
Con el sin sentido, se me han pagado las dudas solas.
No digo que no haya querido aspirar
Tus labios para poder respirar mejor
Esas noches que tu cama no me quiere
Y soñando que sueño que soy tu almohada
Durmiendo a la intemperie bajo las sábanas.
Se me restan los aplausos, que me despiertan hoy con ganas,
Porque se me han nevado los ojos de restarte motivos,
De buscarte vestidos cuando desnuda luces tu mejor traje.
Aunque acabe siempre en tu armario desteñido.
El día desamanece para despertar contigo.
8 mar 2012
7 mar 2012
Concepto
Estoy cansada de sufrir y de no saber qué es lo que quiero
para mí, que es lo que merezco, qué es lo que tengo que ofrecer.
Fuerte. A veces no queda más que eso. Tú mismo y la fuerza
que le pongas a todo lo que hagas. Después de todo, las desgracias nunca vienen
solas y todos los abrazos guardan algún compromiso. Hasta los que das a la
almohada.
"Now it's back to the way we started. Strangers."
"Now it's back to the way we started. Strangers."
2 mar 2012
Maldita seas
Malditas sean tus bocas, tu cuello al descubierto, medio tapado con vagueza de la perezosa camisa blanca que te aprieta la piel. Maldita tu esbelta fotografía de ti misma bajo el cielo, de tus bocados a los irisados ojos de tu adentro. Malditas tus ganas de perderte lejos, de descansar cerca bajo el escondite de tus secretos niños. Bajo tus ojos chicos en un armario escondidos. Malditas sean tus manos, que paren preciosas caricias y alimentan mi desconcertado corazón magullado. Malditos tus andares de bailarina esperando el éxito, malditas tus lagunas, tus vacíos, tus huecos, que me tragan, me lamen, me desesperan y me llenan el pecho de inquietudes. Maldito ese barniz con el que me lames las heridas, que acaban descorchadas y se van pelando con el frío invierno. De tus sonrisas, de quererme poco y echarme de menos. De no saber por dónde cogerte y por dónde saber que te has ido. Y tirarte flores a escondidas, por los lugares dónde caminas, para darle funeral a los pasos moribundos del irte y no volver.
Y bien que me gustaría gritarte a susurros que maldita la suerte la de todos de no ser ellos quien te hayan conocido, sino yo, que te he visto desnudarte tantas veces con mis ojos. Verte la piel del corazón cuando, con dolor, lo partes por la mitad y me das una de ellas a mí, aún palpitante y sangrante. Malditos tus ojos, llenos de caprichos y de ti, niña débil, refugiada en mi coraza, corazón inexistente de mis abriles más secanos. Maldito abril, que me trajo tu sonrisa enlazada con tus miradas al techo al hablarme, con tu boca que hablaba hacia tu garganta y no a tu pecho. Malditos tus ojos, sí, malditos ellos y sus girasoles inscritos volteados hacia mí. Como si yo fuera tu destino. Como si yo fuera algo que contemplar, tan brillante como cada sol de mediodía. Maldita mi boca, tantas veces cerrada y tantas veces sin ella, que sin ti a veces me quedo si quererlo, sin quererme en tu juego, ni un poco. Maldito pecho agujereado de manipulaciones y de mentiras, maldita sangre azul que inunda mis risas principescas. Maldita seas, que te quiero tanto. Maldita sea yo, que ya no tengo voz donde darme golpes. Que sin ti, malditas las veces que no respiro, que apareces para hacerlo por mí y te dejo sin risa en la voz. Y quisiera darme cuenta, como me doy cuenta de que existo, de que sienta lo que sienta, sin ti pierdo el norte pero llueven menos tus ojos si no te olvido.
21 feb 2012
Tu cuerpo
Tu cuerpo es como una piscina de olas, es como dos días libres seguidos, olor a sábanas recién cambiadas, olor a sexo. Me habla, con sus tres mil bocas que me besan en cada lugar donde poso una parte mí. Es como una conversación idiota, tres copas de más, una bandera blanca que ondea sola. Maquillaje corrido. Besos que se pierden al amanecer. Tu cuerpo es caliente como tres soles puestos uno encima de otro, no cabe ni en dos galaxias, el universo no le llega a los zapatos en lo que se refiere a noches en vela. Mis ojos te visten de párpados cerrados pero sigue siendo mejor mandar astronautas a buscar vida en tus lunares, a besarte cada poro, a suspirarte en cada oreja. Los latidos de tu corazón hacen que tiemble imperceptiblemente, como tu sonrisa, afectada, cuando intenta ganarle terreno a tus mejillas al subir. Tu cuerpo, cubierto por tu piel de blanco color de ojos pálidos los que te miran, sean míos, que abducidos quedan por él. Cultura de laberintos intrínsecos, minotauros que se esconden tras tus pecas, sonrisas, hechos, defectos, lágrimas, secretos. Cerraduras que se abren con mis dedos.
Tu cuerpo, léxico perdido de mi lengua, húmeda desgana que relaja los dientes antes de reírlos en tu pecho. Libertad. Tu cuerpo es libertad. Lápices que colorean tus voces. Tu historia hecha materia, mi sueño, mi pesadilla, mil veces mi envidia de tus sueños más rebuscados. Carreteras vacías. Lluvia ácida. Te deshace la boca, la ropa, los días, las lunas, las estrellas, de tus ojos las palabras que te callas. De largo tiempo, de lamerte cicatrices, de comerte, vomitarte, de que duelas, de beberme tu pelo, como un buen vino. De catar tus escondrijos, de buscarte los tesoros, de palparte buscando minas, de explotarte las mentiras. De ducharme con tu olor, levantarme con él, desayunar con tu voz. No necesitar paraguas porque estás tú para darme sol. No ver más que mi nariz porque lo eclipsas. Con tu cuerpo, tus labios, mordértelos, hacerte equivocar, que aciertes sin querer, que me ignores sin amar. Que desvirtúes mis andares, de mis dedos por tus calles. Que cometas delitos mirándome desde abajo, mordiendo tu labio. Rojo, inmenso, definido, exótico, acolchado, dulce, entero, demasiado para mis manos, mis ojos, dientes, lengua, manos, brazos. Caderas que me recuerdan lo roncos que son tus placeres vaginales, saberte a escondidas tras las sábanas. Verte llegar desde dónde sólo puedes ver mis ojos chispear. Lo difícil que es decirte que te echo de menos, lo fácil que es odiarte, lo complicado que es quererte y lo simple que es la manera de conseguir conocerte. Lo que me cuesta que te creas que eres algo más de lo que piensas de ti misma. Gritarte, desgarrarte la ropa a tiras con mis ojos, desnudarte con ellos, degustarte con los dedos. Quererte, amarte, besarte los ojos, las cuerdas vocales, los huecos que te falten por ser reconocidos, explorarte los pensamientos, sentirte los pesares. Devorar tu pena, apartar con las manos tus quebraderos de cabeza, cubrirte de la saliva de mis sonrisas cuando te entierro en besos. Demostrarte que por ti, me equivoqué, que por ti me acuerdo de respirar primero y vivir después. Que por ti amanezco y me entierro cuando duermo. Que por ti nada es nuevo ni viejo. Que tu cuerpo, es mi lugar, mis huesos, mi aguja sin hilar. Mi debate, destino. Cenas, leyes, física, química. Que de tu alquimia me alimento.
Que si ti la vida no tiene sabor ni fundamento.
19 feb 2012
Más de lo que piensas
Sólo quise volar, por dónde fuera,
Estuviera el mar, de tus ojos al reír,
Estuviera el sol, que de a poco
No calienta.
Quería ser algo más que un amanecer,
Más que noches desperdigadas por la semana,
Más que lo que tú pienses de mí.
Quería ser más de lo que piensas de mí.
Quise arrancarme a reír las carcajadas
De mi gastada garganta de gritarte desnuda,
De querer darte la libertad que no poseo
Y que no quiero para nada.
De buscarte los ojos para mirar
Como tus pestañas se ríen de mí,
De mis arañazos sin curar,
De cómo no me lames las heridas.
Y se me infectan,
Y con cada dolor, se me va una gana de amar.
18 feb 2012
Seas quién seas
Tú, seas quién seas, tú que esperas algo
que yo no puedo darte.
Tú que mueres, tú que vives y creces
En algún lugar donde nadie es bienvenido.
Yo que siempre espero, yo que siempre te busco,
Que aquí estoy contándote los descosidos.
Yo que siempre te he querido, desde lejos,
Todo lo lejos que nos separa el destino
Y el nunca habernos conocido.
Puede que llegue ahora, puede que lo este viendo venir,
Y me cambie de acera
porque tengo miedo a que meta su dedo en mi llaga,
a la que todos llaman corazón.
Tal vez tengas razón, tal vez deba devolverme
esas lunas que convertí en ti,
tal vez deba convertir mi insomnio,
en soñar y dormir.
Seas quien seas, estás como a mil kilómetros luz,
Y yo sólo soy esa estrella a la que nadie llega,
Y pinto soles en tu piel desgastada, y abrazo las palabras
De tinta y desayunos caducados.
De amor desgastado, de amor, de amor en mal estado,
Amor, ese que nunca se fue, pero nunca supo llegar.
Amor a tus pestañas, tus labios, tu voz, tu risa, tus
mundos,
Recovecos y cajones cerrados con llave.
Tú, seas quién seas.
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