Hoy he soñado con ella
y parecía quererme.
He soñado que me abrazaba,
que me cogía los hombros
y me quitaba de encima todo el dolor
de una sacudida.
Hoy he soñado con ella,
y era tan real, tan de otro mundo
que tan sólo podía ser de los sueños.
He soñado que la besaba y
metía mi dedo en su hoyuelo,
haciéndole reír.
He soñado con su voz,
y he llorado con la risa suya
he soñado que me contaba historias
que me hacían mirarla como siempre lo hice.
He soñado con su voz, de niña que pide permiso,
que me decía de empezar de nuevo.
Y he llorado
cuando, sin querer, al quererlo
la he vuelto a querer tanto, y más
como yo la quería.
He soñado que me miraba
como siempre lo hacía.
He soñado con ella
y casi no recuerdo lo que me decía.
Y tener el corazón encogido
atrapado en un puño sin ventanas
y saber que ella nada de esto sabía.
Sus dientes, su sonrisa,
sus pestañas, sus ojos,
su boca, sus labios, su voz,
sus manos, sus caricias,
su pelo, su olor,
sus guiños, su risa...
Que se apagaba
mientras despertaba.
Hacía días que ni pensaba en ella
y ha sido en la noche cuando ha aparecido,
y me ha hecho feliz mientras ni existía,
y me ha hecho creer en mí.
Del sueño, sólo recuerdo
sus brazos sobre mis hombros,
su boca escribiendo palabras
en mis labios,
sus ojos, chispeando tras las gafas,
a cuadros, que me he quedado al abrir los míos.
Y sin querer, ella se ha ido.
Pero ya se había ido de todos sitios,
ya se había ido.
Sólo volvía a decirme adiós,
y entre lágrimas la he despedido.
Pero sí, hoy he soñado con ella,
hoy en la noche... Tal vez signifique
que la he dejado de querer,
quizás ella ya me haya olvidado,
a lo mejor me esté equivocando,
pero cuánto la he querido,
cuánto la he odiado,
cuándo la soñé hoy...
Supe que la seguía amando.
16 nov 2011
13 nov 2011
8 nov 2011
6 nov 2011
Lo que espero
Podría no hacerlo, simplemente. Alejarme de ti y convertirte en un bonito recuerdo. El que más de los últimos meses, escritos a lágrimas. Podría estar contigo, seguir con este sin sentido, seguir pensando que jamás volveré a creer en el amor. Y ayer me mirabas, cantando esa canción sin nada de especial, que decía exactamente lo que yo no me atrevo a gritarte. De como quiero y deseo que me saques de aquí.
Unas veces puedo, otras no, otras me aguanto y en otras sonrío casi sin planearlo. Me haces volver a ser lo que era y es algo evidente que me encantaría verte sentir lo mismo, que no escondieras de mí los besos que no me dices que piensas. Quiero saber qué hay dentro de esa cabeza llena de palomas mensajeras, que me hace sonreír y creer que casi ninguna cosa tiene importancia. Y sobre todo, que te necesito, pero que no hace falta demostrarlo.
Quiero sentir esa seguridad, esa comodidad de encontrar un sitio en tu estrecho mundo donde sólo tu música, tu risa y tus tonterías caben. Quiero pertenecer a algún mundo, sea el tuyo o el mío, y saber que estarás esperando en cada andén con chocolate en los labios, que no son sino ellos mismos los que no me canso de besar.
He escrito cosas mejores para amores que no lo merecían ni le daban sentido a ninguna palabra. He soñado sueños que perdieron el valor cuando esos amores se fueron y, dejándome sin ellos, desnuda en el subconsciente, pasando frío por las noches aun teniendo a alguien que me abrazara por encima. Y sintiéndome vacía.
Muchas veces bebo demasiado de las palabras confiadas de la gente que dice querer estar conmigo. Bebo de las mías propias, me ducho con ellas y cocino mis ilusiones con su jugo turbio y amargo. Y así me va, que se me caen las sílabas por la boca y ya no sé formar palabras que hablen de ti. Que dibujé en un trozo de cartón mi sonrisa y me la pegué con celo a la boca pero con la lluvia se moja y se cae y casi siempre es gracias a ti por lo que vuelve a aparecer. Y poco a poco, me la tatúas sobre la comisura de mis labios y eso... Eso no está tan mal.
He intentado creer que puedes ser tú, la que cambie las cosas que pensaba no cambiar en una temporada. Puedes serlo. Puedo ser feliz si estás aquí aunque a veces me pierda haciéndote partícipe de mis quehaceres. No sé muy bien lo que piensas o sientes y no sé muy bien si esto es un juego para ti. A veces parece serlo.
Decirte "te quiero" así, de primeras y de últimas. Puede que el sueño se acabe pronto, princesa. Que yo no subí por la enredadera hasta tu ventana sólo para verte dormir y hacerte despertar a besos y a café. Yo no aparecí en tu vida para hacerte daño, sino para ver si al chasquear los dedos, la tristeza y el sufrir se te iban de la mirada. Pero es que chasquear es muy fácil, y sabemos que el amor no lo es.
Pero si tú quieres, puede ser una vuelta a la manzana.
Unas veces puedo, otras no, otras me aguanto y en otras sonrío casi sin planearlo. Me haces volver a ser lo que era y es algo evidente que me encantaría verte sentir lo mismo, que no escondieras de mí los besos que no me dices que piensas. Quiero saber qué hay dentro de esa cabeza llena de palomas mensajeras, que me hace sonreír y creer que casi ninguna cosa tiene importancia. Y sobre todo, que te necesito, pero que no hace falta demostrarlo.
Quiero sentir esa seguridad, esa comodidad de encontrar un sitio en tu estrecho mundo donde sólo tu música, tu risa y tus tonterías caben. Quiero pertenecer a algún mundo, sea el tuyo o el mío, y saber que estarás esperando en cada andén con chocolate en los labios, que no son sino ellos mismos los que no me canso de besar.
He escrito cosas mejores para amores que no lo merecían ni le daban sentido a ninguna palabra. He soñado sueños que perdieron el valor cuando esos amores se fueron y, dejándome sin ellos, desnuda en el subconsciente, pasando frío por las noches aun teniendo a alguien que me abrazara por encima. Y sintiéndome vacía.
Muchas veces bebo demasiado de las palabras confiadas de la gente que dice querer estar conmigo. Bebo de las mías propias, me ducho con ellas y cocino mis ilusiones con su jugo turbio y amargo. Y así me va, que se me caen las sílabas por la boca y ya no sé formar palabras que hablen de ti. Que dibujé en un trozo de cartón mi sonrisa y me la pegué con celo a la boca pero con la lluvia se moja y se cae y casi siempre es gracias a ti por lo que vuelve a aparecer. Y poco a poco, me la tatúas sobre la comisura de mis labios y eso... Eso no está tan mal.
He intentado creer que puedes ser tú, la que cambie las cosas que pensaba no cambiar en una temporada. Puedes serlo. Puedo ser feliz si estás aquí aunque a veces me pierda haciéndote partícipe de mis quehaceres. No sé muy bien lo que piensas o sientes y no sé muy bien si esto es un juego para ti. A veces parece serlo.
Decirte "te quiero" así, de primeras y de últimas. Puede que el sueño se acabe pronto, princesa. Que yo no subí por la enredadera hasta tu ventana sólo para verte dormir y hacerte despertar a besos y a café. Yo no aparecí en tu vida para hacerte daño, sino para ver si al chasquear los dedos, la tristeza y el sufrir se te iban de la mirada. Pero es que chasquear es muy fácil, y sabemos que el amor no lo es.
Pero si tú quieres, puede ser una vuelta a la manzana.
27 oct 2011
Devuélveme
Sí, realmente le he dado muchas vueltas al estado en el que ha quedado mi vida después de ti. Y sólo contemplo la posibilidad de que tal vez no pueda salir, de que me quede atrapada en esos días donde llorabas porque no sabías como decir que me querías. Y, ahora, sin embargo, lloras porque no supiste decir que no lo hacías. Y lloras desde hace tiempo, y me has hecho llorar a mí, sin embargo yo nunca he dejado de hacerlo. De quererte, de creerte al decir te quiero, y aunque no lo crea, te sigo creyendo, pero cada vez más lejos, más lejos veo tus ojos que, sin querer, ahí dejo. Porque no me dejas quererte y yo tampoco creo que quiera.
Haces dos meses que llevo pensando que ese día me robaste. Y quiero recuperarme, y sin rasguños, aunque sé que no eres muy cuidadosa con las cosas de los demás, y menos con mis cosas. Y tendré que hacer reformas, pintarme por dentro otra vez de colores y tapar con masilla mis grietas para que no penetren en mi las lágrimas. Y limpiar de tu olor los sitios donde me has tocado y poner cojines en los sitios donde pegaste más fuerte, por si se te ocurre acaso volver a hacerlo.
Y te equivocaste al escribir que tú eres la persona que más me ha querido en mi puta vida. Porque las pasé putas en ella, es cierto, pero he de decir que si lo hice fue por ti. O a causa de ti, que si te fijas, no es lo mismo.
He comprendido que atrapada quedo por miedo, que se me ha colado por los pies como un mal costipado. Y sólo por ir descalza pisando por donde tu pisas. Y la fiebre me ha subido a la boca, porque mis labios también fueron besando los pasos que dabas y se me pasó mirar hacia arriba y tener cuidado. Y por eso me pisaste y por delante me has llevado.
Y me duele más aquel desayuno a la cama, ofreciéndote mi corazón en bandeja, que sigues teniendo, que las mil noches de este mes de mierda que me has dado a cambio.
Porque he llenado mil botellas en todas esas noches y esas madrugadas y me las he bebido enteras. Pero sigo teniendo sed, y aún me quedan cosas que escupir. Que el dolor sigue calándome la ropa y sigo cogiendo frío cada noche. Y mi corazón sigue a la intempérie en tu fría habitación.
Pero no será por más tiempo. Devuélveme, que ahora quiero ser de otra persona y no puedo. Y me lía. Y me cose sonrisas sin quererlo.
Haces dos meses que llevo pensando que ese día me robaste. Y quiero recuperarme, y sin rasguños, aunque sé que no eres muy cuidadosa con las cosas de los demás, y menos con mis cosas. Y tendré que hacer reformas, pintarme por dentro otra vez de colores y tapar con masilla mis grietas para que no penetren en mi las lágrimas. Y limpiar de tu olor los sitios donde me has tocado y poner cojines en los sitios donde pegaste más fuerte, por si se te ocurre acaso volver a hacerlo.
Y te equivocaste al escribir que tú eres la persona que más me ha querido en mi puta vida. Porque las pasé putas en ella, es cierto, pero he de decir que si lo hice fue por ti. O a causa de ti, que si te fijas, no es lo mismo.
He comprendido que atrapada quedo por miedo, que se me ha colado por los pies como un mal costipado. Y sólo por ir descalza pisando por donde tu pisas. Y la fiebre me ha subido a la boca, porque mis labios también fueron besando los pasos que dabas y se me pasó mirar hacia arriba y tener cuidado. Y por eso me pisaste y por delante me has llevado.
Y me duele más aquel desayuno a la cama, ofreciéndote mi corazón en bandeja, que sigues teniendo, que las mil noches de este mes de mierda que me has dado a cambio.
Porque he llenado mil botellas en todas esas noches y esas madrugadas y me las he bebido enteras. Pero sigo teniendo sed, y aún me quedan cosas que escupir. Que el dolor sigue calándome la ropa y sigo cogiendo frío cada noche. Y mi corazón sigue a la intempérie en tu fría habitación.
Pero no será por más tiempo. Devuélveme, que ahora quiero ser de otra persona y no puedo. Y me lía. Y me cose sonrisas sin quererlo.
24 oct 2011
La última vuelta que te doy
Llevo aguantándome semanas las ganas que tengo de decirte que quiero dejar de quererte. Así, para siempre. Y si te duele, a mí también. Aunque tú me lo dijiste primero.
Llevo semanas pensando que puedo conseguirlo, que puedo hacer que de verdad desaparezcas del todo, cambiarte de lugar en la memoria, lo que sea, con tal de que dejes de dar por culo. Porque no haces nada bueno yendo por donde yo voy y queriendo a la gente que yo quiero. Y me basta con decir que puede que te envidie, que envidie esa fría personalidad tuya que te hace avasallar con todo y que hará que algún día alcances tus sueños. Porque lo vas a hacer, porque si no lo haces, no eres la chica de la que me enamoré hace un año. Y me gusta verte en fotos sonreír. Al menos sé que no lo hice mal del todo. Que has podido hacer algo con tu vida. Yo de momento, ni si quiera sé si tengo de eso.
Supongo que esta es una pequeña carta, aunque ya sabes que luego se me quedan muy largas y pesadas, y se aborrecen, por eso esta vez quiero escribirlo de forma que todo se entienda, que veas que soy yo la que hablo y no esa persona que dice palabras bonitas y un montón de metáforas para rellenar.
Así que, tengo la estúpida esperanza de que aún tengas mi blog en marcadores y que puedas leer esto, y si no, pues ya le diré a alguien que te lo diga. Aunque bueno, siempre he escrito por mí y para mí, y hoy no va a ser distinto. Y sí, me contradigo mucho, pero eso me recuerda a ti de alguna forma. Tampoco me gusta, pero ea.
Me he machacado mucho últimamente, sé que soy una mala persona, sé que te he hecho daño y fíjate, que siempre me dolió muchísimo más que a ti. Y sé lo que vas a decir... "No sabes nada". Y puede que tengas razón. Es lo que tiene ser yo, una imbécil. Pero bueno, tampoco voy a machacarme más los sesos para nada, y menos para que lo leas tú y yo qué sé lo que pienses.Y bueno, hay algo que sí que quiero añadir a este párrafo y es que a veces me gustaría ser una chica de esas que hacen daño a la gente porque quieren y no porque no pudieron hacer otra cosa. Y tranquila, que no hace falta que me eches la culpa. Ya lo hago yo por las dos.
Ahora mismo estoy escuchando Hands de L.A. Esa canción que cantábamos tú y yo en tu habitación y en todas partes y esa canción que sigue, como debe, en el CD que te regalé por tu cumpleaños. Ah, por cierto sobre eso. Bah, nada, da igual.
Volviendo al tema de antes, la escucho, la canción, y me recuerda a esos momentos y a como me imaginaba tu cara contra el cristal del bus cuando venías a la plaza de la iglesia, donde siempre quedabas conmigo. Y como te reías de mí, y bueno, todas esas cosas que ahora mismo no querrás leer. Que ya han pasado dos meses, si lo sé.
Debería haber tachado todo el párrafo anterior.
Quiero estirparte de mi vida. Quiero ser capaz de ser feliz sin acordarme de ti todos los días, que no sé por qué sigo haciéndolo a estas alturas. Cada loco con su tema. Y bueno, sonrío cuando te veo en fotos porque estás guapa como siempre, pero si me acuerdo de toda la mierda removida durante todo este tiempo, acabo cansándome de todo este juego del escondite. Me dan rabia muchas cosas, y he llorado por ello. Y hale, se ha acabado comerme el coco por ti. Estoy cansada de hacerlo y ver que me sirve de poco. Y esto que estoy escribiendo es una mierda, y creo que lo sabes y todo el mundo lo sabrá cuando lo lea, pero es lo más sincero que he escrito en mucho tiempo, y como ves, tampoco digo mucho. Que te quiero, sí, eso es mucho. Pero dejó de ser algo importante hace tiempo. Más para ti que para mí.
Y si te enfadas, lo siento. No lo estoy diciendo a mal. A veces digo las cosas sin pensar. Estoy intentando cambiar eso, créeme.
Y bueno, no me queda mucho por decir. Creo que esto que he escrito es una basura que puede ser escupida y culeada por mandriles. Pero bueno, es lo que siento y lo que quiero. Y por una vez lo que quiero no eres sólo tú. Por una vez es mi vida la que quiero recuperar.
Ya te lo dije pero lo repito y no me cansaré. Buena suerte, Miriam.
Y siéntete especial, lo eres, y no sólo por ser la primera chica a la que nombro en este blog, sino porque aún guardo dos de tus sms. Dos de todos, donde pones que no me rinda, que si he llegado hasta aquí, debo seguir adelante. Lo leí el otro día y creo que por eso realmente te escribo hoy. Gracias, los utilizaré de vez en cuando.
Y bien, antes de que hagas nada, te quiero y te he echado de menos. Sé que tú a mí también (en el fondo). Ya puedes desaparecer de mi vida y de todas partes.
Hasta dentro de unos meses. O mejor, hasta luego.
2 oct 2011
Un poco de ti y de mí
Si te digo la verdad, no. No sé si soy capaz de levantarme de aquí. Porque a veces "ser capaz" desaparece de mi diccionario del "valor". Porque hay días que creo haberte perdido y me la suda, pero hay días que me despierto pensando que estás ahí, observándome, como hacías cuando yo caía rendida en la almohada y asomabas tus ojitos por encima de mis brazos, para verme dormir. Y todos los días que llevo haciéndome creer que soy algo más que esto, aguantándome el aire en los pulmones y, que cuando por fin decido respirar, me doy cuenta de que se me ha olvidado como hacerlo. Y muero, y revivo, y a veces creo que no hace falta hacerlo.
Es difícil, qué quieres que te diga. Y supongo, qué quieres que te importe, porque a veces parece que todo está pintado del mismo color indiferente, en ese lienzo gris donde hundo mis manos y me atrapa.
Creo que lo que más duele de toda esta mierda, que cada vez me rodea más y me aprieta, es no tener sueños agradables que recordar. ¿Sabes? En casi todos sales tú y siempre intento que no me afecte. Pero ese factor, ese puto sueño que no es sino un puto recuerdo más, tuyo, convierte todo el día, hasta que vuelvo a cerrar los ojos, en un pozo sin luz. Y me dan ganas de vomitar todo este dolor y dejarlo todo perdido, y salir corriendo también, pero si sigo aquí es porque SÍ sé enfrentarme a toda esta basura de vida que me ha tocado. Y me duele la cabeza, y cada día muero un poquito más.
Y qué te importe, ese es el menor de mis problemas. Aún así, sigue siendo el que más me importa.
Y ver todas las paredes de mi vida manchadas de ti, todas las farolas encendidas con la misma luz. Dan ganas de morirse, joder. O dan ganas de creerse muerto. Porque tener mi pecho lleno de "echarte de menos", como si fuera un puto cáncer de pulmón que drena mi oxígeno con desgana. Porque ni siquiera necesito echarte en falta, porque la falta es el vacío, y el vacío es un agujero, y cuando llego aquí, ni siquiera sé de qué estaba hablando. Seguramente de nada, que es de lo que más tengo ahora. Y eso empapa las sábanas de cualquiera, y no sólo de sudor, sino de la sangre que a veces creo que mis oídos lloran, cuando me despierto con tu voz alrededor y otra vez vuelve la angustia de cada día.
Y es que no te quiero en mis sueños abrazándome, que eso es como algo que no tendría porqué ser así, si fuera sólo en la realidad como tendría que ser, y no es. No es y ya sabemos por qué no es, pero a mí nadie puede quitarme lo que siento, que es la ropa con la visto a mi alma y desnuda parece que no es atractiva, y a oscuras me quedo. Y creéme, que de nada sirve que me abraces en mis sueños. Hazlo aquí y ten huevos de creer que lo estás haciendo. Porque tú también lo sientes. Y sino, quien tiene boca se equivoca, y quien no la tiene, mala suerte la suya de no crecer.
Porque sólo quiero mantener viva la idea que tengo de ti, que no me equivoco ni un poco en lo que pienso, pero se va, se va, se va, y yo me voy con ella, y sobre todo, me la guardo dentro. Y por eso a veces tengo ganas de vomitarte y lavarme el estómago de tu precioso léxico y de tus palabras bonitas, que duelen escuchar. Porque ya ni las sientes un poco. Y yo de a poco las siento, del asco que me da tener todo este dolor dentro, como petróleo en mi océano de heridas abiertas. Que se me ha acabado el hilo con el que solía coserlas, y se van curando al aire. Y anda que no tardan en sanar.
Es difícil, qué quieres que te diga. Y supongo, qué quieres que te importe, porque a veces parece que todo está pintado del mismo color indiferente, en ese lienzo gris donde hundo mis manos y me atrapa.
Creo que lo que más duele de toda esta mierda, que cada vez me rodea más y me aprieta, es no tener sueños agradables que recordar. ¿Sabes? En casi todos sales tú y siempre intento que no me afecte. Pero ese factor, ese puto sueño que no es sino un puto recuerdo más, tuyo, convierte todo el día, hasta que vuelvo a cerrar los ojos, en un pozo sin luz. Y me dan ganas de vomitar todo este dolor y dejarlo todo perdido, y salir corriendo también, pero si sigo aquí es porque SÍ sé enfrentarme a toda esta basura de vida que me ha tocado. Y me duele la cabeza, y cada día muero un poquito más.
Y qué te importe, ese es el menor de mis problemas. Aún así, sigue siendo el que más me importa.
Y ver todas las paredes de mi vida manchadas de ti, todas las farolas encendidas con la misma luz. Dan ganas de morirse, joder. O dan ganas de creerse muerto. Porque tener mi pecho lleno de "echarte de menos", como si fuera un puto cáncer de pulmón que drena mi oxígeno con desgana. Porque ni siquiera necesito echarte en falta, porque la falta es el vacío, y el vacío es un agujero, y cuando llego aquí, ni siquiera sé de qué estaba hablando. Seguramente de nada, que es de lo que más tengo ahora. Y eso empapa las sábanas de cualquiera, y no sólo de sudor, sino de la sangre que a veces creo que mis oídos lloran, cuando me despierto con tu voz alrededor y otra vez vuelve la angustia de cada día.
Y es que no te quiero en mis sueños abrazándome, que eso es como algo que no tendría porqué ser así, si fuera sólo en la realidad como tendría que ser, y no es. No es y ya sabemos por qué no es, pero a mí nadie puede quitarme lo que siento, que es la ropa con la visto a mi alma y desnuda parece que no es atractiva, y a oscuras me quedo. Y creéme, que de nada sirve que me abraces en mis sueños. Hazlo aquí y ten huevos de creer que lo estás haciendo. Porque tú también lo sientes. Y sino, quien tiene boca se equivoca, y quien no la tiene, mala suerte la suya de no crecer.
Porque sólo quiero mantener viva la idea que tengo de ti, que no me equivoco ni un poco en lo que pienso, pero se va, se va, se va, y yo me voy con ella, y sobre todo, me la guardo dentro. Y por eso a veces tengo ganas de vomitarte y lavarme el estómago de tu precioso léxico y de tus palabras bonitas, que duelen escuchar. Porque ya ni las sientes un poco. Y yo de a poco las siento, del asco que me da tener todo este dolor dentro, como petróleo en mi océano de heridas abiertas. Que se me ha acabado el hilo con el que solía coserlas, y se van curando al aire. Y anda que no tardan en sanar.
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